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Huracán ‘Lidia’ y tormenta ‘Max’: Pronóstico de lluvias en CDMX y Edomex este martes

10 Oct 2023
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Huracán ‘Lidia’ y tormenta ‘Max’: Pronóstico de lluvias en CDMX y Edomex este martes Imagen tomada de: https://twitter.com/conagua_clima
  • El desarrollo de los ciclones en territorio mexicano provocará lluvias torrenciales, y tanto CDMX como Edomex esperan aguaceros y bajas temperaturas

 

México sufre lluvias torrenciales la noche de este lunes 9 de octubre derivado del paso de la depresión tropical ‘Max’, así como ‘Lidia’, que se intensificó a huracán categoría 1 y puede que toque tierra como categoría 2. Estos fenómenos, si bien ocurren a cientos de kilómetros en el Océano Pacífico, son responsables de las condiciones climáticas en el Estado de México y la capital del país.

 

El Servicio Meteorológico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó este lunes que se esperan lluvias torrenciales de hasta 250 milímetros en estados como Guerrero y Michoacán, que son de los principales afectados por el paso de ‘Max’, y mientras se degrada y pierde intensidad, las precipitaciones continuarán a lo largo de la semana, pues se espera que ‘Lidia’ después.

 

Si bien se espera que en las próximas horas el frente frío 4 deje de afectar al país, es posible que debido a las lluvias, las bajas temperaturas continúen, por lo que además de precipitaciones y cielos nublados, tendremos mañanas con heladas principalmente en zonas altas del Valle de México.

 

¿Cómo serán las lluvias en CDMX y Edomex debido a la depresión ‘Max’ y el huracán ‘Lidia’?

 

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, se espera que ‘Max’ impacte aún durante la madrugada del martes 10 de octubre, y que para la mañana y tarde influya ‘Lidia’ en el desarrollo de lluvias en el Valle de México.

 

El pronóstico de Conagua para la Ciudad de México y el Valle de México para el martes 10 de octubre es:

 

CDMX

Derivado del impacto de ‘Max’ en Guerrero, la capital del país actualmente sufre chubascos de máximo 25 milímetros, y se espera que así continúe la situación durante la madrugada del martes.

 

Para las primeras horas se pronostica un ambiente de frío a fresco, con intérvalos de chubascos.

 

Para cuando ‘Lidia’ se aproxime por el Océano Pacífico a las costas mexicanas, en la tarde, se esperan lluvias puntuales fuertes de hasta 50 milímetros en la Ciudad de México.

 

La temperatura mínima será de 13 grados y la máxima de 24, además de que se esperan rachas de viento de hasta 60 kilómetros por hora.

 

Edomex

El Estado de México cierra el lunes con condiciones climáticas más agresivas que la Ciudad de México, ya que por el impacto de ‘Max’ actualmente tiene municipios con lluvias de hasta 50 milímetros.

 

El martes espera un pronóstico similar a la Ciudad de México en cuanto a lluvias, ya que se pronostica el mismo máximo de hasta 50 milímetros con el impacto de ‘Lidia’. También se esperan rachas de viento de hasta 60 kilómetros por hora.

 

La diferencia es que pronostica temperaturas más bajas a lo largo del día, con mínimas de 10 y máximas de 20 grados. Además, se esperan temperaturas de cero a 5 grados en zonas altas durante la mañana.

 

Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero serán las entidades afectadas con lluvias torrenciales para el martes con la llegada del huracán ‘Lidia’.

 

Con información de: El Financiero


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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.