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Fecha:
Marzo 2026
Proscrito en medicina, administrar vitaminas en suero intravenoso: En el ejercicio de la medicina está proscrito el uso de suero intravenoso para administrar vitaminas. En ningún libro se recomienda esta práctica, advirtió el médico Gerardo López Pérez, alergólogo e infectólogo pediatra. De manera tajante rechazó que las carencias nutrimentales se resuelvan con un “bombazo” del llamado “suero vitaminado”
Publicado en Estados
Lunes, 20 Abril 2026 11:13

Aliento diario, lunes 20 de abril

Aliento diario, lunes 20 de abril
Lo importante es el corazón. Nada es tan vulnerable y corruptible como el corazón humano; pero, a la vez, no hay nada más poderoso, firme y noble.

Joyas del Corazón, lunes 20 de abril
Una madre es una digna integrante de la sociedad. Su felicidad como mujer y ser humano radica en poseer un amplio enfoque social asentado en la comunidad que la rodea.
Publicado en Soka Gakkai
Este nuevo organismo, tiene como objetivo articular a autoridades, navieras, academia y comunidades para fomentar la educación ambiental
Publicado en Turismo
Los números son el primer golpe de realidad. En 2025, la producción de hidrocarburos líquidos promedió apenas 1.63 millones de barriles diarios
Publicado en Notas principales
Alrededor del 44 por ciento de los aficionados deportivos viaja internacionalmente para asistir a eventos de este tipo
Publicado en Turismo
Citlalli no se va por desgaste ni por crisis. Se va porque la necesitan en otro frente: el partido
Publicado en Notas principales
Afecta a más de 20 mil pescadores derrame en Veracruz: Más de 20 mil pescadores del estado de Veracruz padecieron afectaciones como resultado del derrame de hidrocarburos que impactó a las costas de la entidad desde los primeros días de marzo pasado, dio a conocer Bernardo Hernández Guzmán, presidente de la Sociedad de Cooperativas Pesqueras
Publicado en Estados
Jueves, 16 Abril 2026 11:05

Aliento diario, jueves 16 de abril

Aliento diario, jueves 16 de abril
La obra más encomiable que puede concretar una persona es contribuir al crecimiento de los demás, pues este esfuerzo, que representa un verdadero desafío, es el único modo de cambiar el mundo y el futuro.

Joyas del corazón, jueves 16 de abril
El término japonés "ocupado" está compuesto de dos ideogramas chinos que significa "perder" y "corazón". Si nos dejamos arrastrar por las múltiples ocupaciones del diario vivir, podemos perder de vista lo que verdaderamente es esencial. En ese preciso momento debemos preguntarnos
¿ Cuál es el propósito de nuestro esfuerzo ?
Publicado en Soka Gakkai
La lectura es inevitable: la respuesta institucional de ambos lados de la frontera ha sido, hasta ahora, insuficiente
Publicado en Notas principales
Miércoles, 15 Abril 2026 14:04

El apunte del director

15 ABRIL 2026
JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
Porque el América no está diseñado para especular.
Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
El problema no es sólo táctico. Es estructural.
La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
Y esa complacencia tiene costos.
Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
El otro gran problema está en la plantilla.
Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
Y hoy, simplemente, no lo son.
El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
Y ese no es el sello del América.
La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
Necesita volver a ser el América.
Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
Porque la grandeza no se administra.
Se exige.
Publicado en El apunte del director

El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.