Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Museo de las Artes expone "Hembras", un homenaje a la mujer

16 Mar 2018
207 veces

Guadalajara, 16 Mar (Notimex).- Un total de 39 piezas, entre collage, dibujo y pintura, forman parte de la exposición "Hembras", de Juan Carlos Macías y Víctor Hugo Pérez, que a partir de este 16 de marzo y hasta el 17 de junio albergará el Museo de las Artes (MUSA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

 

Con una serie de dibujos, sus autores rinden un homenaje a la mujer mediante composiciones que rememoran piezas clásicas de arte, donde cada trazo juega con las posibilidades plásticas de materiales primigenios, como el carboncillo, para capturar el ímpetu que reivindica el protagonismo femenino.

En un comunicado, el pintor y grabador Juan Carlos Macías dijo que en este trabajo llegaron a confluir en un lenguaje común a partir de la experimentación, durante los primeros seis meses del proyecto, para luego hacer una reflexión y decidir trabajar con el carbón, el grafito y hacerlo en blanco y negro.

“Ya nos sentíamos cómodos trabajando juntos, además es muy divertido trabajar con Víctor y la primera parte fue de aprendizaje, la siguiente concluimos que debíamos trabajar con modelos, enfatizamos en homenajes de obras clásicas y ahí es donde empezamos a desarrollar un lenguaje común, fuera de experimentación”, señaló.

El curador de la obra Ricardo Duarte expresó que la exposición es un trabajo “a la limón” entre dos artistas con trayectoria sólida y con algunas coincidencias que inician desde una visión de camaradería a trabajar.

“Este proyecto va tomando un curso que le permite crecer en muchos sentidos, si bien ambos, en su iconografía personal la figura femenina ha sido una constante, en esta exposición es una consecuencia natural del lenguaje que cada uno ha desarrollado de manera individual, pero ahora colectiva”, precisó Duarte.

La directora del MUSA, Maribel Arteaga, comentó que esta es la segunda exposición del mes a cargo de dos artistas jaliscienses y dijo que como parte de las actividades de la exposición, se ofrecerán visitas guiadas con previa cita para complementar la experiencia de los visitantes.

NTX/LEL/AJV

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.