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Penal de Topo Chico: motines, riñas, masacre y una historia de 76 años

30 Sep 2019
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El penal de Topo Chico, en Nuevo León, cierra sus puertas este lunes para dar paso a un proyecto de parque público. El cese de operaciones de este centro penitenciario, sin embargo, tiene tras de sí una historia funesta.

Esta cárcel, que tiene su origen en el año de 1943, ha sido el escenario de motines, secuestros, enfrentamientos, riñas y de la que es considerada la mayor masacre en un penal mexicano.

El Centro Preventivo de Reinserción Social 'Topo Chico' protagonizó este tipo de hechos a lo largo de sus 76 años de historia. En la última década, ocurrieron algunos de los más sangrientos.

  1. El 10 de febrero de 2016 es la fecha en que ocurrió la peor masacre dentro de una cárcel mexicana.

Un enfrentamiento entre grupos antagónicos de Topo Chico dejó un saldo de 49 muertos, cinco de ellos calcinados.

El choque fue entre internos pertenecientes a dos grupos liderados por Jorge Iván Hernández Cantú 'El Credo' y Juan Pedro Saldívar 'El Z-27'.

Antes del motín, el penal de Topo Chico se encontraba en una situación de sobrepoblación, con alrededor de 3 mil 800 reos.

  1. Meses después de esta masacre, en junio de 2016 se registró un intento de motín, en el cual perdieron la vida tres personas y más de una decena resultaron heridas.

El motín se registró aparentemente en la protesta por el traslado de varios reos al Cereso de Apodaca.

  1. Aunque recientemente ya se habían trazado algunas acciones para disminuir la población del penal e incluso en 2018 se había anunciado que dejaría de operar, este año ha habido riñas y fallecidos.

El pasado 27 de marzo, se registró un motín con un saldo de un reo muerto y al menos 16 heridos.

En la riña dentro del penal de Topo Chico, se escucharon detonaciones de arma de fuego.

Horas antes del enfrentamiento, se había trasladado a 500 presos, considerados como peligrosos, a otros penales del país.

  1. En enero de 2018, una riña de internos del penal de Topo Chico dejó como saldo dos muertos.

Esta riña ocurrió el 14 de enero de 2018, cuando reos que apenas habían ingresado al centro penitenciario cinco días antes del altercado fueron agredidos por internos de Topo Chico.

  1. La violencia adentro del penal de Topo Chico ha sido constante en la última década.

En octubre de 2008, se registró un motín en el penal, tras una disputa entre grupos rivales por mantener el control del centro penitenciario. El hecho dejó un saldo de un vigilante lesionado por arma de fuego y 30 internos heridos.

  1. Y los registros de violencia van desde mucho más atrás.

Quizá uno de los motines más recordados en Topo Chico fue en marzo de 1980, cuando reos secuestraron a secretarios y al encargado de la cárcel, Alfonso Domene Flor Milán.

Los reclusos trataban de negociar su libertad, pero terminaron cometiendo el homicidio de Domene Flor.

Después de esto, fuerzas de seguridad mataron a cuatro reos.

 

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El apunte del director

  • MARZO 2026

    EN COAPA NO SE VIVE DEL PASADO, SE VIVE DE GANAR CAMPEONATOS

    El 4-1  no fue solamente una derrota. Fue un golpe directo al orgullo de un club que no está acostumbrado a que lo exhiban en su propia casa. Club América fue superado de principio a fin por Tigres UANL, y la herida duele más porque el tricampeonato reciente había elevado la vara a niveles casi imposibles.

    Hoy el americanismo no discute un mal partido. Discute el rumbo.

    La gestión de André Jardine, que hace meses era intocable por los títulos conquistados, comienza a entrar en zona de turbulencia. El crédito del tricampeonato no es infinito. Y cuando el equipo pierde identidad, intensidad y carácter en casa, la memoria del éxito se vuelve frágil.

    El reclamo en tribunas y redes es claro: El América no puede verse así. No puede ser vulnerable en defensa, predecible en ataque y emocionalmente desbordado ante un rival directo. La goleada ante Tigres no solo expone errores tácticos; expone dudas estructurales.

    En Coapa lo saben.

    Emilio Azcárraga Jean no suele actuar por impulso, pero tampoco es ajeno a la presión de resultados. La historia del club está construida sobre decisiones firmes cuando el proyecto pierde fuerza. Y aunque públicamente se respalde al entrenador, en privado ya existe un plan alternativo si el campeonato no llega.

    Ese “plan B” tiene nombre conocido.

    Miguel Herrera vuelve a sonar en los pasillos como posibilidad real. El “Piojo” conoce la casa, entiende la exigencia y ha sabido manejar vestidores de alto voltaje. Su figura divide opiniones, pero conecta con una parte del americanismo que hoy exige carácter más que discurso.

    La pregunta de fondo no es si Jardine merece salir. La pregunta es si el equipo muestra señales de reacción suficientes para sostenerlo. Porque en el América no se evalúan procesos largos: se evalúan campeonatos.

    Después de un tricampeonato histórico, la caída sería aún más estruendosa. Y el margen de error, mínimo.

    Y cuando el América pierde 4-1 en casa, el banquillo siempre tiembla.

    Pero hay otro espejo que empieza a reflejar inquietud. La Selección Mexicana de Fútbol también transita un momento de exigencia máxima rumbo a la próxima Copa del Mundo. El famoso “quinto partido” ya no es suficiente en el discurso colectivo; hoy se habla del sexto como meta mínima. Si México vuelve a quedarse antes de esa barrera simbólica, el impacto no será solo deportivo, será estructural.

    América y la Selección parecen caminos distintos, pero podrían encontrarse en el mismo punto: el de las decisiones drásticas. Si el club no levanta la corona y el Tri no rompe el techo histórico, el mensaje sería claro: los ciclos se agotan incluso después del éxito. Y entonces, tanto en Coapa como en el proyecto nacional, la palabra renovación dejaría de ser amenaza para convertirse en obligación.