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Las 2 estrategias de las empresas para ‘adoptar’ el nuevo etiquetado de alimentos

23 Oct 2019
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  • A partir del próximo año, todos los alimentos y bebidas deberán tener etiquetados como “alto en” grasas saturadas, sodio o azúcares. Se espera que Bimbo, Lala, Coca-Cola FEMSA y Arca Continental sean algunas de las empresas más afectadas.

 

Los productores de alimentos y bebidas tendrán que reconvertir su portafolio de productos e incluso adquirir pequeñas  y medianas empresas, para hacerle frente al nuevo etiquetado de alimentos, que fue aprobado ayer por el Senado.

 

A partir del próximo año, todos los alimentos y bebidas deberán ser rotulados mediante un etiquetado de advertencia con las características nutricionales en las que se supera el valor recomendado, con un texto que indique “alto en” grasas saturadas, sodio o azúcares.

 

Con esto, México sería el cuarto país en América Latina en implementar advertencias en las etiquetas de alimentos y bebidas.

 

Fausto Costa, presidente de Nestlé en México, dijo que el nuevo etiquetado debe estimular la reformulación de los productos, para ofrecer alimentos más sanos a la población.

 

“Alrededor de 40 por ciento de nuestro portafolio de productos lo hemos reformulado, hemos reducido azúcares, grasas y sodio en 16 mil 200 toneladas, entonces todo esto permite por medio de la reformulación mejorar las alternativas y sin sacrificar el sabor”, describió.

 

Dijo estar a favor de un etiquetado que informe y permita la reformulación de los alimentos, pero en contra de aquellos que busquen asustar al consumidor.

 

Mayrén Martínez, gerente de estrategia de E&Y, explicó que un ejemplo de lo que podrían hacer las empresas con el nuevo etiquetado es lo que hizo en 2017 Kellog’s al comprar las barras nutricionales RXBar por 600 millones de dólares, lo que recuperó en menos de 12 meses, ya que las ventas del producto hecho con frutos secos ascendieron a 213 millones de dólares, en un año.

 

Jaime Zabludovsky, presidente de ConMexico, refirió recientemente que los productos procesados representan aproximadamente el 30 por ciento de la ingesta diaria de los mexicanos, por lo que el grueso del consumo calórico que hacemos los mexicanos no está etiquetado.

 

“Lo que necesitamos es todo un programa de educación nutricional, necesitamos combatir la informalidad, me atrevería a afirmar que el grueso de la ingesta calórica que hacemos los mexicanos no está etiquetado, está en el mercado informal, en los tianguis en los mercados, el etiquetado es muy importante, pero nada más es una ficha”, dijo.

 

Agregó que desde hace un par de meses se está trabajando con el Ejecutivo en la Norma 051, donde el reto está siendo compaginar las advertencias con tener una información cuantificable que permita no solo advertir, sino informar.

 

“La mesa lleva trabajando un par de meses, ha tenido 10 sesiones de trabajo y en los próximos días se van a instalar los comités de normalización, que es la entidad institucional donde están las dos secretarías responsables de este tema, que es Economía y Salud, y donde se va a realizar el anteproyecto de Norma y la nueva Norma, donde como sector privado estamos participando”, dijo.

 

Las más afectadas

Para Monex las empresas que podrían recibir un mayor impacto por el etiquetado son Bimbo, Lala, Coca-Cola FEMSA y Arca Continental, sin embargo, afirmaron que el grado de innovación y adaptación, la fidelidad y la diversificación que tienen podría contribuir a que el efecto sea reducido.

 

En el caso de Grupo Bimbo, Monex destacó que cuenta con una herramienta interna para determinar el perfil nutrimental de sus productos, basados en cuatro categorías: “Best”, “Better”, “Good” y “Fun” de acuerdo con una escala del 0 al 100, siendo el de mayor puntaje de los productos de mayor calidad.

 

Actualmente, Bimbo cuenta con el objetivo hacia 2020 de alcanzar un 50 por ciento de sus productos en la categoría “Best” o “Better” y que el 75 por ciento de los de mayores ventas queden por debajo de los niveles máximos definidos para grasas, sodio y azúcares.

 

En tanto que las acciones de Lala van encaminadas a innovar en productos bajos en grasas saturadas y trans, sodio y azúcares añadidos, pero a su vez, fortalecer el lanzamiento de productos alternativos y nutritivos para los consumidores intolerantes a la lactosa.

 

Mientras que para Coca-Cola FEMSA más del 45 por ciento de los lanzamientos de 2018 fueron bebidas bajas en azúcar o sin azúcar. Adicionalmente, el 26 por ciento del portafolio de colas también se conformó por dichas bebidas.

 

En tanto que Arca Continental ha disminuido en 21 por ciento el contenido calórico de su portafolio en México y mantiene cerca del 45 por ciento de sus productos bajas o sin calorías.

 

“Un aspecto a mencionar es que la compañía ya cuenta con experiencia ante regulaciones similares en Perú, pues en dicho país ya se cuenta con advertencias en forma de octógonos para los productos altos en azúcares, grasas y sodio”, recordó Monex.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.