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Moody’s advierte a México: Requiere ‘sí o sí’ ajuste fiscal para estabilizar deuda pública

24 Sep 2026
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Moody’s advierte a México: Requiere ‘sí o sí’ ajuste fiscal para estabilizar deuda pública Imagen tomada de: https://x.com/
  • La agencia remarcó que el bajo crecimiento de la economía de México, de 1% en promedio en lo que va del sexenio, también complica la situación para las finanzas públicas

 

México necesitaría realizar un ajuste fiscal adicional de más de 1.5 por ciento del PIB este año para estabilizar la carga de la deuda pública, ante un déficit elevado y un crecimiento económico cercano a 1 por ciento, advirtió Renzo Merino, responsable de la calificación de riesgo crediticio para México de Moody’s.

 

“Nuestra proyección de déficit para 2026 es que podría estar entre 4 a 4.5 por ciento del PIB”, comentó.

 

Expuso que la consolidación fiscal realizada en 2025 se quedó corta, debido a que México ha financiado déficits más amplios a tasas de interés más elevadas, lo que incrementó la carga financiera del Gobierno.

 

El especialista destacó que la situación representa un reto para las finanzas públicas, debido a que la deuda gubernamental se encamina hacia niveles cercanos a 55 por ciento del PIB en los próximos años.

 

El especialista destacó que la situación representa un reto para las finanzas públicas, debido a que la deuda gubernamental se encamina hacia niveles cercanos a 55 por ciento del PIB en los próximos años.

 

Merino recordó que anteriormente se esperaba que la carga de la deuda se estabilizara alrededor de 50 por ciento del PIB, pero los resultados modificaron ese escenario. En 2025, la deuda llegó a poco más de 49 por ciento del PIB.

 

México se ‘abruma’ con pago de intereses

Otro factor de presión es el costo financiero. Los pagos de intereses pasaron de representar 11 por ciento de los ingresos del Gobierno en 2021 a 17 por ciento.

 

El problema, explicó, no se limita al nivel de endeudamiento, sino a la capacidad de estabilizarlo en un entorno de bajo crecimiento. México ha registrado un avance económico persistentemente por debajo de su potencial, con un crecimiento promedio cercano a 1 por ciento entre 2024 y 2027.

 

Renzo también consideró fundamental mantener la credibilidad fiscal, debido a que desviaciones importantes respecto de los objetivos pueden provocar un aumento en las tasas de interés que paga el Gobierno, lo que elevaría el costo financiero y la presión sobre las finanzas públicas.

 

Cuando los mercados perciben incumplimientos o desviaciones materiales respecto de las metas fiscales, pueden exigir mayores tasas al Gobierno, generando un efecto que retroalimenta el déficit y la deuda.

 

En este contexto, la evolución de la deuda y de la fortaleza fiscal ya tuvo implicaciones para la evaluación crediticia de México: Moody’s modificó su evaluación crediticia al observar un deterioro más estructural de la posición fiscal y proyectar que la deuda podría aproximarse a 55 por ciento del PIB en los próximos años.

 

La nota, explicó, no considera únicamente lo ocurrido, sino también las perspectivas futuras de las finanzas públicas. Una mayor debilidad fiscal puede generar riesgos adicionales para la calificación, mientras que una mejora sostenida en las métricas fiscales y en la trayectoria de la deuda puede contribuir a fortalecerla.

 

Merino señaló que las reglas fiscales deben contribuir a estabilizar las métricas de deuda. Sin embargo, desde 2023 se han observado cambios que han debilitado el cumplimiento de esos objetivos, en un contexto en el que también se han reducido los ‘colchones’ financieros que tenía el Gobierno para enfrentar choques económicos.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • Septiembre 2026

    LA 4T, REPROBADA EN EDUCACIÓN

    El fracaso educativo de México no puede esconderse detrás de discursos, propaganda ni mañaneras. Los resultados de PISA exhiben una realidad preocupante: demasiados estudiantes mexicanos enfrentan serias dificultades en matemáticas, lectura y ciencias, competencias indispensables para desenvolverse en el mundo actual.

    Y mientras nuestros niños necesitan aprender a comprender lo que leen, resolver problemas matemáticos, dominar herramientas digitales, acercarse a la ciencia y prepararse para competir en una economía global, el modelo educativo de la 4T ha dedicado una atención desproporcionada a contenidos ideológicos y a reinterpretar episodios de la historia nacional desde la óptica política del oficialismo.

    Ese es el verdadero escándalo.

    La escuela pública no puede convertirse en extensión de ningún proyecto partidista. Los libros de texto no están para fabricar simpatizantes ni para contar la historia a conveniencia del gobierno en turno. Están para proporcionar conocimiento, desarrollar pensamiento crítico y ofrecer a millones de niños una auténtica oportunidad de movilidad social.

    Porque detrás del desastre educativo existe una enorme injusticia: las familias con recursos pueden pagar colegios, clases adicionales, idiomas y herramientas tecnológicas. Los niños de menores ingresos dependen fundamentalmente de la educación pública. Cuando ésta falla, son ellos quienes pagan la factura.

    Un gobierno que permite que sus estudiantes avancen sin los conocimientos suficientes no solamente reprueba en educación: profundiza la desigualdad y compromete el futuro del país.

    México no necesita niños adoctrinados. Necesita jóvenes preparados para pensar por sí mismos, cuestionar incluso al poder, dominar las nuevas tecnologías y competir con los mejores del mundo.

    Menos ideología y más matemáticas.

    Menos propaganda y más ciencia.

    Menos historia escrita desde el poder y más pensamiento crítico.

    La educación debería ser el gran ascensor social de México.

    La 4T corre el riesgo de convertirla en otro instrumento de su proyecto político.

    Y por sus resultados, la calificación es contundente: 

    REPROBADA.