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La UNAM supera al MIT y a Harvard en ranking de universidades

09 Ene 2019
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Al contar con más de tres millones de seguidores (followers) y más de 58 mil tuits publicados, The uniRank Twitter University Ranking 2018 reconoció a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como la institución de educación superior con más seguidores en dicha red social en el orbe.

La máxima casa de estudios duplica la cifra de su más cercana competidora: King Abdulaziz University, de Arabia Saudita, con alrededor de un millón 600 mil seguidores. También la comunidad de Twitter de la UNAM destaca por ser la de mayor interacción dentro de la industria de educación superior.

Con cerca de un millón se ubica en quinto sitio el Massachusetts Institute of Technology (MIT), y en octavo lugar la Universidad de Harvard, con más de 860 mil seguidores.

El Instituto Politécnico Nacional aparece en décimo sitio con más de 790 mil. Instituciones como el ITESM de México y las universidades de Oxford, Cambridge y Yale tienen más de 400 mil seguidores. El Colegio de México tiene presencia en el lugar 159, con más de 86 mil followers.

Por otra parte, como resultado de un estudio comparativo realizado por la UNAM para analizar el nivel de interacción de sus cuentas en redes sociales, se observó que también en este importante indicador las cifras son positivas. En Twitter, la Universidad Nacional destaca por ser no sólo la comunidad más grande, sino también la de mayor interacción dentro de la industria de la educación superior.

Las herramientas usadas por esta casa de estudios para realizar dicho estudio fueron Socialbakers y FanPage Karma, ambas reconocidas mundialmente.

Adherida desde junio de 2009 a la red social del pájaro azul, la UNAM reafirma su liderazgo también en el mundo digital. Los más de 58 mil tuits emitidos en esta plataforma son muestra de la robusta, diversa y cualitativa información que emite esta universidad.

El compromiso con el abordaje y la solución de los problemas nacionales ha capturado y cautivado la atención de los tuiteros, que no sólo se remiten a la comunidad universitaria, sino a la sociedad en general, nacional e internacional.

A través de 140 o 280 caracteres, imágenes, videos, carteles, infografías y demás contenido visual y multimedia, la Universidad Nacional reitera su invitación a seguirla entre “trinos y rugidos” en @UNAM_MX.

uniRank

Al presentarse The uniRank Twitter University Ranking 2018, se exponen las 200 mejores instituciones de educación superior en dicha red social, mismas que debieron cumplir con los siguientes criterios de selección:

“Ser autorizado y/o acreditado por la organización correspondiente relacionada con la educación superior en su país; ofrecer al menos cuatro años de licenciatura o posgrados (maestría o doctorado); impartir cursos predominantemente en un formato de educación tradicional, presencial”.

 

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.