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Inflación ‘sale del redil’ en primera quincena de abril: Se ubica en 3.96%, por encima de lo esperado

24 Abr 2025
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Inflación ‘sale del redil’ en primera quincena de abril: Se ubica en 3.96%, por encima de lo esperado Imagen tomada de: https://x.com/MexicoComoVamos
  • La inflación anual en México aumentó inesperadamente en las primeras dos semanas de abril, al ubicarse en 3.96%

 

La inflación anual de México aumentó inesperadamente en las primeras dos semanas de abril, aunque se mantuvo dentro del rango objetivo del banco central antes de la reunión de tasas de interés de los responsables de la política monetaria del próximo mes.

 

La inflación anual se aceleró al 3.96 por ciento, por encima de la mediana estimada del 3.85 por ciento de los economistas encuestados por Bloomberg y también de la cifra anterior del 3.93 por ciento, según informó el instituto nacional de estadística el jueves.

 

La inflación subyacente, que excluye artículos volátiles como alimentos y combustibles, aumentó al 3.9 por ciento desde el 3.72 por ciento de finales de marzo. El banco central tiene como objetivo una inflación del 3 por ciento, con un rango de tolerancia de más o menos un punto porcentual.

 

El Banco de México ha aplicado dos recortes consecutivos de 50 puntos base en la tasa de interés, tras cuatro reducciones consecutivas de un cuarto de punto, con una inflación que tiende a la baja desde mediados de 2024.

 

La reducción del gasto público este año, sumada a los rápidos cambios en la política comercial estadounidense, ha afectado las perspectivas de crecimiento de México.

 

Se espera ampliamente que los banqueros centrales continúen reduciendo los costos de los préstamos en su próxima reunión del 15 de mayo, y los 36 analistas encuestados por Citi buscan un tercer recorte consecutivo de 50 puntos básicos, lo que reduciría la tasa clave al 8.5 por ciento.

 

Las políticas arancelarias del presidente estadounidense Donald Trump hasta ahora no han afectado a la mayoría de las exportaciones mexicanas, aunque la segunda economía más grande de América Latina aún enfrenta aranceles a sus exportaciones de automóviles, acero y aluminio que podrían afectar aún más la base manufacturera del país.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.