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Pemex toca fondo: Producción de petróleo y exportaciones registran mínimos históricos en agosto

30 Sep 2026
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Pemex toca fondo: Producción de petróleo y exportaciones registran mínimos históricos en agosto Imagen tomada de: https://x.com/Pemex
  • Pemex registró en agosto sus niveles más bajos de producción de petróleo crudo y exportaciones, mientras sus ingresos por venta de crudo al extranjero cayeron 34.3 por ciento anual

Petróleos Mexicanos (Pemex) divulgó sus resultados operativos de agosto con cuatro días de retraso respecto a la fecha establecida en su calendario de publicación, en un mes marcado por niveles históricamente bajos en la producción de petróleo crudo y las exportaciones.

Por una parte, la producción de petróleo crudo ascendió a 1 millón 336 mil barriles diarios durante el octavo mes del año, lo que representó su nivel más bajo desde que la petrolera tiene registros.

La producción de ‘oro negro’ reportó una disminución anual de 2.7 por ciento, lo que significó su caída más alta desde noviembre de 2025.

Adicionalmente, la petrolera que dirige Juan Carlos Carpio produjo 300.8 mil barriles diarios de condensados que, sumados a la producción de crudo, dieron como resultado un total de 1 millón 637 mil barriles diarios de hidrocarburos líquidos.

Este indicador es el que suele utilizar el Gobierno de México como referencia para su meta de alcanzar una producción de 1 millón 800 mil barriles diarios hacia 2030. Sin embargo, aun con ambos componentes, la producción se ubicó en su nivel más bajo desde junio de 2025.

Exportaciones petroleras registran un desplome de más del 40%

Pero este no fue el único indicador que tocó fondo durante agosto, ya que las exportaciones petroleras ascendieron a 275.7 mil barriles diarios, lo que significó un desplome de 44.9 por ciento a tasa anual, su mayor caída desde diciembre de 2025.

Además, las ventas de ‘oro negro’ al extranjero se ubicaron en su nivel más bajo desde que la Empresa Pública del Estado tiene registros y quedaron 47.2 por ciento por debajo de la plataforma de exportación prevista en los Criterios Generales de Política Económica para el cierre de este año, estimada en un promedio de 522.4 mil barriles diarios.

La caída de las exportaciones también golpeó los ingresos de la petrolera, que durante el mes captó apenas 626.9 millones de dólares por la venta de crudo al extranjero, una disminución anual de 34.3 por ciento.

Pemex no logró incrementar la entrada de petrodólares, pese a un entorno geopolítico marcado por la incertidumbre que mantuvo elevados los precios del crudo durante buena parte del año. En agosto, el precio promedio de exportación se ubicó en 73.3 dólares por barril, apenas 2.8 por ciento por debajo del nivel observado un mes antes.

Entre enero y agosto del presente año, el precio promedio del barril de exportación se ubicó en 77.4 dólares, ligeramente por debajo de los 78.4 dólares estimados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Retrasos en la publicación de resultados de Pemex

Pemex reportó, por segundo mes consecutivo, sus resultados operativos con retraso. Los indicadores correspondientes a julio fueron publicados con seis días de demora, ya que debían darse a conocer el 26 de agosto, pero se difundieron hasta el 1 de septiembre.

La situación se repitió con los resultados de agosto, cuya publicación estaba programada para el 25 de septiembre, pero fueron divulgados hasta la noche del día 29, cuatro días después de la fecha establecida.

Para el próximo mes, Pemex tiene previsto divulgar los resultados operativos de septiembre el 30 de octubre. Sin embargo, su calendario ya no muestra las fechas de publicación correspondientes a los datos del último trimestre del año.

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • Octubre 2026

    Una decapitación orquestada desde la 4T

    La decapitación de la estatua del expresidente Felipe Calderón en Los Pinos no puede reducirse a una anécdota de protesta sindical ni mucho menos justificarse como un simple acto simbólico contra quien decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009. Lo ocurrido es un acto de vandalismo dentro de un recinto administrado por el Estado y, por ello, plantea una pregunta elemental: ¿cómo fue posible que un grupo de manifestantes ingresara, destruyera una escultura y se paseara con su cabeza sin que la seguridad del lugar lo impidiera?

    Los hechos están documentados. Integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, azuzados por Jesús Ramírez Cuevas, asesor presidencial, ingresaron al Complejo Cultural Los Pinos después de manifestarse contra Calderón, quien participaba en el Foro América Libre 2026. Los inconformes encontraron la estatua en el suelo, donde permanecía desde que un árbol la derribó en 2025, y procedieron a golpearla hasta desprenderle la cabeza. Uno de los participantes incluso caminó con ella antes de arrojarla contra el piso.

    La primera responsabilidad del gobierno es por omisión. Durante más de un año permitió que una pieza perteneciente al acervo histórico de Los Pinos permaneciera abandonada en el suelo. En julio de 2025, la dirección del complejo había anunciado que sería restaurada y reinstalada; eso no ocurrió.

    La segunda responsabilidad es todavía más grave: la incapacidad o falta de voluntad de la seguridad del recinto para impedir su destrucción. Los reportes disponibles señalan que durante el vandalismo no hubo intervención policial ni del personal encargado de proteger el Centro Cultural.

    Y allí aparece el problema político.

    No existe hasta ahora evidencia pública que permita asegurar que la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó la agresión o que Jesús Ramírez instruyó al SME para destruir la estatua. Afirmarlo como hecho sin pruebas desviaría la atención de algo que sí puede exigirse al gobierno: explicar por qué permitió que ocurriera dentro de un inmueble bajo responsabilidad federal y por qué nadie protegió un bien que formaba parte del recinto.

    Porque el Estado de derecho también se defiende cuando el personaje agraviado es un adversario político.

    Felipe Calderón puede ser cuestionado por sus decisiones de gobierno; el SME tiene todo el derecho de repudiar la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, protestar contra el expresidente y exigir justicia por lo que considere agravios históricos. Lo que nadie tiene derecho a hacer es sustituir la protesta por la destrucción de bienes dentro de instalaciones públicas.

    Un gobierno democrático no puede administrar la legalidad dependiendo de quién sea la víctima. Si mañana un grupo contrario a López Obrador destruyera una estatua suya dentro de un recinto federal mientras los guardias observan pasivamente, el oficialismo reclamaría —con razón— la aplicación de la ley.

    Ese mismo principio debe valer para Calderón.

    La escena de Los Pinos es particularmente desafortunada porque convierte la intolerancia política en espectáculo: una estatua decapitada, una cabeza paseada como trofeo y una autoridad aparentemente incapaz de detener la destrucción.

    La Presidencia y la Secretaría de Cultura deberían explicar qué ocurrió, quién tenía bajo su responsabilidad la seguridad del complejo, por qué no intervino y qué consecuencias habrá.

    No hacerlo significaría enviar un mensaje peligroso: que en México existen actos de vandalismo tolerables dependiendo de contra quién se cometan.

    Y cuando el poder comienza a seleccionar qué patrimonio merece protección y qué adversario merece el abandono, lo que termina decapitado no es solamente una estatua.

    Es el principio elemental de que la ley debe aplicarse a todos por igual.