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REFORMA ENERGÉTICA ABRE OPORTUNIDADES DE EXPANSIÓN Y MODERNIZACIÓN A PEMEX: EPN

19 Mar 2017
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Histórico, trascendental y de impactos transformadores en la vida política, económica y social de México es el 18 de marzo, ya que un día como ese, pero de 1938, el entonces presidente Lázaro Cárdenas Del Río decretó la nacionalización de la industria petrolera, desde entonces el petróleo se constituyó en el principal motor del desarrollo de México y también desde esa fecha la industria del petróleo se ha adaptado a las circunstancias de los principales mercados petroleros a nivel internacional.

En México, la dinámica cambiante de la industria del petróleo derivó en la necesidad de una transformación de raíz de la empresa Pemex; hoy se viven escenarios de mejores expectativas para la empresa, pero sobre todo de un mejor desarrollo para el país en materia de hidrocarburos a partir de la Reforma Energética.

Ayer, al conmemorar el 79 Aniversario de la Expropiación Petrolera, Enrique Peña Nieto criticó a aquellos que afirman que el sector energético y Petróleos Mexicanos (Pemex) no debieron abrirse a las alianzas y a la inversión privada y sentenció que quienes lo sostienen son irresponsables o desconocen la situación que se registra en la industria petrolera.

En la Terminal Marítima de “Laguna Azul”, en Ciudad del Carmen, Campeche; EPN afirmó que por irresponsabilidad ellos siguen “apostándole al aplauso fácil, sin importarles que se seque nuestra producción petrolera y que con ello se vean comprometidas las finanzas y la viabilidad de esta gran empresa emblemática de los mexicanos”

Ninguna empresa petrolera del mundo asume sola los costos y riesgos, advirtió el presidente Enrique Peña Nieto e insistió que era necesaria la modernización de Pemex a través de la Reforma Energética.

Para el presidente Enrique Peña, quienes afirman que el sector energético y Pemex no debieron abrirse a las alianzas y a la inversión privada obran irresponsablemente o por desconocimiento. Aseguró que a dos años y medio de haber iniciado una “verdadera revolución energética” existe un antes y un después en México.

A tres años de la implementación de la Reforma Energética y en el marco del 79 aniversario de la Expropiación Petrolera, la administración del presidente Enrique Peña Nieto informó que a la fecha 112 empresas participan en el sector energético con inversiones por casi 70 mil millones de dólares- Una inversión directa de 100 mil millones de dólares en diversos sectores de la paraestatal Pemex espera el gobierno federal al cierre del 2017.

El Presidente resaltó que Pemex es la empresa más emblemática de nuestro país, por lo que es parte importante de nuestra identidad. Y finalizó “tenemos la obligación de convertir a Pemex en sinónimo de eficiencia operativa, solidez financiera e inobjetable transparencia”.

Logros con la Reforma Energética

  • La modernización de la industria
  • La creación de empleos de alta calidad
  • Mayores ingresos para el Estado
  • Crecimiento económico.

A dos años y medio, desde que se aprobaron las leyes secundarias de la Reforma, ya hay resultados concretos: "Hoy podemos decir que, en agosto de 2014, inició una verdadera revolución energética en nuestro país": EPN

  • Hace dos años y medio, había sólo una empresa de exploración y producción de hidrocarburos en México. Hoy, son 48 empresas nacionales e internacionales las que participan.
  • Hace dos años y medio, no había competencia en el transporte y comercialización de gas natural. Hoy, 24 empresas están invirtiendo en éstas actividades.
  • Hace dos años y medio, Pemex tenía un presupuesto limitado, basado en recursos públicos, y obligado a asumir todos los riesgos de las actividades petroleras. Hoy, contamos con una Empresa Productiva del Estado, capaz de realizar asociaciones, que le permiten reducir riesgos, adquirir nuevas tecnologías y aumentar sus fuentes de financiamiento.
  • Hace dos años y medio, había pocos recursos para invertir en el desarrollo energético. Hoy, con la Reforma, ya se han comprometido inversiones cercanas a los 70 mil MDD.

"De esta forma, la Reforma Energética le está abriendo posibilidades nuevas al sector privado pero, sobre todo, le está abriendo oportunidades de expansión y modernización a Pemex", dijo Peña Nieto.

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El apunte del director

  • Octubre 2026

    Una decapitación orquestada desde la 4T

    La decapitación de la estatua del expresidente Felipe Calderón en Los Pinos no puede reducirse a una anécdota de protesta sindical ni mucho menos justificarse como un simple acto simbólico contra quien decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009. Lo ocurrido es un acto de vandalismo dentro de un recinto administrado por el Estado y, por ello, plantea una pregunta elemental: ¿cómo fue posible que un grupo de manifestantes ingresara, destruyera una escultura y se paseara con su cabeza sin que la seguridad del lugar lo impidiera?

    Los hechos están documentados. Integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, azuzados por Jesús Ramírez Cuevas, asesor presidencial, ingresaron al Complejo Cultural Los Pinos después de manifestarse contra Calderón, quien participaba en el Foro América Libre 2026. Los inconformes encontraron la estatua en el suelo, donde permanecía desde que un árbol la derribó en 2025, y procedieron a golpearla hasta desprenderle la cabeza. Uno de los participantes incluso caminó con ella antes de arrojarla contra el piso.

    La primera responsabilidad del gobierno es por omisión. Durante más de un año permitió que una pieza perteneciente al acervo histórico de Los Pinos permaneciera abandonada en el suelo. En julio de 2025, la dirección del complejo había anunciado que sería restaurada y reinstalada; eso no ocurrió.

    La segunda responsabilidad es todavía más grave: la incapacidad o falta de voluntad de la seguridad del recinto para impedir su destrucción. Los reportes disponibles señalan que durante el vandalismo no hubo intervención policial ni del personal encargado de proteger el Centro Cultural.

    Y allí aparece el problema político.

    No existe hasta ahora evidencia pública que permita asegurar que la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó la agresión o que Jesús Ramírez instruyó al SME para destruir la estatua. Afirmarlo como hecho sin pruebas desviaría la atención de algo que sí puede exigirse al gobierno: explicar por qué permitió que ocurriera dentro de un inmueble bajo responsabilidad federal y por qué nadie protegió un bien que formaba parte del recinto.

    Porque el Estado de derecho también se defiende cuando el personaje agraviado es un adversario político.

    Felipe Calderón puede ser cuestionado por sus decisiones de gobierno; el SME tiene todo el derecho de repudiar la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, protestar contra el expresidente y exigir justicia por lo que considere agravios históricos. Lo que nadie tiene derecho a hacer es sustituir la protesta por la destrucción de bienes dentro de instalaciones públicas.

    Un gobierno democrático no puede administrar la legalidad dependiendo de quién sea la víctima. Si mañana un grupo contrario a López Obrador destruyera una estatua suya dentro de un recinto federal mientras los guardias observan pasivamente, el oficialismo reclamaría —con razón— la aplicación de la ley.

    Ese mismo principio debe valer para Calderón.

    La escena de Los Pinos es particularmente desafortunada porque convierte la intolerancia política en espectáculo: una estatua decapitada, una cabeza paseada como trofeo y una autoridad aparentemente incapaz de detener la destrucción.

    La Presidencia y la Secretaría de Cultura deberían explicar qué ocurrió, quién tenía bajo su responsabilidad la seguridad del complejo, por qué no intervino y qué consecuencias habrá.

    No hacerlo significaría enviar un mensaje peligroso: que en México existen actos de vandalismo tolerables dependiendo de contra quién se cometan.

    Y cuando el poder comienza a seleccionar qué patrimonio merece protección y qué adversario merece el abandono, lo que termina decapitado no es solamente una estatua.

    Es el principio elemental de que la ley debe aplicarse a todos por igual.