Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Desde San Lázaro. Presupuesto insuficiente y mal gastado. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

04 Nov 2025
145 veces
Desde San Lázaro. Presupuesto insuficiente y mal gastado. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Mx_Diputados

Por más que estiren la cobija, no alcanza para cubrir todas las necesidades que se tienen para establecer un marco mínimo de inclusión social a la población que tiene que ver con revertir la pobreza y la marginación en la que viven más del 60 por ciento de los mexicanos.

Los ingresos propios del Estado más la contratación de más deuda pública en niveles inéditos, cubrirá el Presupuesto de Egresos, 2026 en donde precisamente los intereses de la deuda se llevan más del 10% del total del presupuesto, es decir, 1.7 billones de pesos.

La próxima semana en la Cámara de Diputados será discutido, primero en la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública y luego en el Pleno el dictamen con proyecto de Decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación 2026.

Se advirtió  que se reducirá el presupuesto al Poder Judicial, al INE, al Tribunal Electoral, entre otras cosas y que a decir de Ricardo Monreal;  “La reasignación de  17 mil millones de pesos se destinarán a cuatro rubros fundamentalmente: educación, infraestructura, medio ambiente y cultura”.

El pastor del rebaño de legisladores  de la 4T,  dio a conocer que ya comenzó el trabajo legislativo de la Cámara de Diputados en materia presupuestal,  de hecho los grupos parlamentarios y  los miembros de la Comisión de Presupuesto ya tienen la propuesta del gobierno y se aprestan a expresar sus comentarios sobre el tema y como se aprecia, se mantienen dos posturas encontradas entre el oficialismo y los opositores, ya que, mientras los primeros, señalan que el presupuesto cubre la necesidades más acuciantes que agobian a la población y que el endeudamiento es responsable y corresponde al nivel del desarrollo económico del país; los opositores critican que es un presupuesto electoral, por esta razón es mal gastado y que se ha condenado a los mexicanos y a futuras generaciones a pagar una deuda asfixiante que se va en gasto corriente, rescate de PEMEX y por supuesto, a pensiones, participaciones federales e intereses de la deuda,  el fondeo de los programas sociales y de las obras faraónicas que dejó AMLO.

Si se combatiera el huachicol fiscal el gobierno federal tendría por lo menos 600 mil millones de pesos más para, por ejemplo, apoyar a los damnificados por las lluvias torrenciales que azotaron a cuatro entidades del país, o para terminar con el desabasto de medicamentos y atenuar la crisis presupuestal que asfixia la operatividad del sector salud en todos los niveles de atención.

Mientras que en la Cámara Baja se prepara para la discusión del Presupuesto 2026, en la colegisladora se concluyó el proceso legislativo de cuatro leyes importantes: la Ley de Derechos, IEPS, Código Fiscal de la Federación y Ley de Ingresos;  donde se mantiene un presupuesto de 10.1 billones.

A partir de la otra semana,  los diputados federales  se acuartelan para que en cinco días, (el lunes hay reunión de las comisiones, el martes  se empieza la discusión en lo general, miércoles en lo particular, jueves y viernes, para concluirlo la semana que entra) aprueben el Presupuesto, no sin antes darse hasta con la cubeta entre morenistas y rémoras contra panistas, emecistas y priistas.

Ciertamente las sesiones del Pleno serán agotadoras ya que se espera  que en la discusión en lo general del proyecto del Presupuesto  va a haber tres rondas, lo que significa que en lo particular habrá cientos de reservas.

Seguramente habrá reasignación de algunas partidas presupuestarias, en ese sentido Monreal advirtió que el  Poder Legislativo  queda igual, no tiene ningún aumento, en primera instancia  se había planteado un tres por ciento más, pero queda igual que este año, lo mismo ocurrirá con el Senado.

Ante la amenaza presidencial de reducir el número de diputados y senadores con la reforma electoral que ya se cocina en Palacio Nacional para el próximo año, sería un despropósito que todavía los legisladores se aumentaran el sueldo.

En el caso del presupuesto a la Defensa Nacional se vislumbra  un aumento, ya que se le traslada el recurso de la Guardia Nacional y este a su vez se le quita a la Secretaría de Seguridad; “por eso el aumento del 17 por ciento.

Llama la atención que, en materia de seguridad pública y erradicación de la violencia, no corresponde el discurso de la presidenta de atender el tema con la etiquetación de recursos presupuestales, lo que significa que promesas que no se acompañan con el presupuesto etiquetado, es pura demagogia.

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.