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Las juventudes deben participar, disentir y exigir; las instituciones escuchar más y explicar mejor: magistrado presidente del TEPJF, Gilberto Bátiz García Destacado

19 May 2026
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Las juventudes deben participar, disentir y exigir; las instituciones escuchar más y explicar mejor: magistrado presidente del TEPJF, Gilberto Bátiz García Imagen tomada de: https://www.te.gob.mx/

Ante una realidad marcada por las redes digitales, la sobreexposición informativa, la polarización pública y nuevas formas de participación política y social, las juventudes requieren de espacios para participar, preguntar, disentir y exigir, consideró el magistrado presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Gilberto Bátiz García.

 

En un mensaje emitido en el marco del segundo Escuchatorio Regional 2026 “Las juventudes frente a la justicia, la igualdad y la democracia”, realizado en Xalapa, Veracruz, Bátiz García señaló que la situación actual obliga a que “las instituciones escuchemos más, pero sobre todo expliquemos mejor” y por ello resulta relevante que el TEPJF, en coordinación con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), realicen este escuchatorio regional.

 

Destacó que hablar de democracia implica también entender cómo la perciben y viven las nuevas generaciones, particularmente quienes enfrentarán los próximos desafíos del país, frente a lo cual las instituciones democráticas deben fortalecer el diálogo, escuchar más y explicar mejor sus decisiones.

 

“Se trata de abrir un espacio donde las juventudes puedan expresar qué esperan de las autoridades electorales, cómo observan la representación política y qué tipo de relación quieren tener con las instituciones públicas. Este es el valor de ese encuentro. Escuchar antes de concluir, dialogar antes de asumir y entender antes de decidir”, precisó.

 

La democracia, agregó el magistrado presidente del TEPJF, necesita instituciones sólidas, pero también necesita generaciones que encuentren sentido en participar, en preguntar, en disentir y en exigir.

 

En la inauguración, Roselia Bustillo Marín, magistrada presidenta de la Sala Regional Xalapa; Gilberto Constituyente Salazar Ceballos, magistrado presidente del Tribunal Electoral de Veracruz; Francisco Javier Ac Ordóñez, magistrado presidente del Tribunal Electoral del Estado de Campeche; Marisol Alicia Delgadillo Morales, consejera presidenta electoral del Organismo Público Local Electoral del Estado de Veracruz y Edgar E. Guerrero Aguirre, director general de Relaciones Institucionales Nacionales del TEPJF, coincidieron que las nuevas generaciones demandan una comunicación accesible y permanente con las instituciones electorales, además de mecanismos de comunicación directa que fortalezcan la confianza ciudadana.

 

Las voces de las juventudes fueron representadas por cuatro estudiantes de instituciones educativas ubicadas a la III Circunscripción Electoral Federal: Jacobo Ochoa Domínguez, de la Universidad Anáhuac de Xalapa; Dariana Victoria Hernández Sansores, de la Universidad Autónoma de Campeche; Nimbe Gabriela Sánchez Arroyo, de la Universidad de Xalapa y Remmy Renovato Rivera, del Instituto Iberoamericano de Derecho Electoral, moderados por Fernando Casiano Agustín, director de Normatividad del Abogado General de la Universidad Veracruzana y representante de la ANUIES.

 

En sus intervenciones, expresaron su disposición para involucrarse en los procesos democráticos, aunque identificaron obstáculos como la falta de educación cívica práctica, la desinformación en redes sociales y la percepción de que muchas decisiones no representan sus intereses o expectativas, así como la necesidad de que el Estado y los centros de educación superior articulen políticas permanentes para sumar a las juventudes y a los grupos vulnerables en las decisiones de la vida pública del país.

 

Con información de: https://www.te.gob.mx/

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.