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De Cinco Estrellas. United Airlines aumenta la capacidad de sus vuelos entre Veracruz y Houston. Por: Victoria González Prado Destacado

31 Oct 2023
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De Cinco Estrellas. United Airlines aumenta la capacidad de sus vuelos entre Veracruz y Houston. Por: Victoria González Prado La aerolínea aumenta capacidad de Veracruz a Houston.
  • United Airlines aumenta la capacidad de sus vuelos entre Veracruz y Houston
  • En Oakland, la muerte es reencuentro no despedida
  • Moda y la belleza de ciudad Patrimonio de la Humanidad se conjugarán en Zacatecas
  • AraJet ofrece vuelos directos y regulares desde Canadá a República Dominicana 

Desde ayer domingo 30 de octubre, United Airlines aumentará la capacidad de sus vuelos entre Veracruz y Houston. Los vuelos ahora se ofrecerán en aeronaves Boeing 737-700, proporcionando 50 asientos más por vuelo que la operación anterior en el Embraer 175.  El avión más grande ofrecerá producto más conveniente y proporcionará más asientos para los clientes mexicanos que viajan a los Estados Unidos y más allá.

Este crecimiento forma parte del plan United Next, que se centra en el aumento de capacidad, volando esencialmente aviones más grandes con más asientos disponibles en la misma ruta.

Rolf Meyer, director general de la aerolínea para México y el Caribe indicó: “buscamos brindar a nuestros pasajeros la mayor comodidad, y esta aeronave permitirá una mayor capacidad al tiempo que les brindará una mejor experiencia a bordo. La inversión de United en el crecimiento del mercado Houston-Veracruz refuerza lo importante que es no sólo Veracruz, sino todo México, para la red global de la línea aérea".

United se enorgullece de operar en Veracruz, importante centro industrial y de negocios, desde hace más de 15 años. El servicio diario, durante todo el año, ofrecerá ahora 126 asientos en total. 12 en Business, 36 Economy Plus y 78 Economy, proporcionando a Veracruz servicio directo a Houston y conectividad en una escala a más de 70 destinos en Estados Unidos y en todo el mundo.


La aerolínea aumenta capacidad de Veracruz a Houston.

 

***** En Oakland, al igual que en las vibrantes tradiciones mexicanas, la muerte es reencuentro, no despedida. Ayer domingo 29 de octubre, el corazón cultural de la ciudad, el barrio de Fruitvale, se llenó de vida, color y música para celebrar el Día de los Muertos.

El Festival anual del Día de Muertos, organizado por el Consejo de Unidad, se prepara para su 28ª edición, abriendo sus calles a miles de visitantes. Este evento al aire libre ofrece experiencia cultural y familiar única, y lo mejor de todo, fue completamente gratuito.

Hubo actuaciones de música en vivo de fama mundial hasta juegos para toda la familia, atracciones y hermosos altares conmemorativos, este festival es ventana a las profundas tradiciones mexicanas relacionadas con el Día de los Muertos.

Es importante mencionar que el Día de los Muertos, originario de Mesoamérica, se celebra del 31 de octubre al 2 de noviembre y representa tradición milenaria que abraza la muerte como parte esencial de la vida. Durante estos días, las almas de nuestros seres queridos regresan para festejar con nosotros.

 
En Oakland celebran a muerte.


 

***** Del 9 al 11 de noviembre, se reunirán en la ciudad de Zacatecas cuatro diseñadores y 28 modelos de talla internacional para dar vida a la primera edición de “Mod, Vive la Magia de Zacatecas”, en el marco del 30 aniversario de la inscripción ante la Unesco de la ciudad como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Los diseñadores que participarán son: Manuel Tiscareño, director creativo de Tiscareno Bridal Couture, marca reconocida en prestigiosas publicaciones; Eduardo Corpus, cuya marca, Eddie Corps, destaca por sus diseños con piezas creativas y vanguardistas inspiradas en el Renacimiento, en el arte, la arquitectura y el paisajismo, en combinación con el diseño industrial y la tecnología; Fernando Valenzuela, diseñador sonorense y su habilidad en la confección de vestuarios de fantasía, diseñando diversos modelos para festivales y Hernán Ortega, diseñador zacatecano, con más de 30 años de trabajo, que ha mostrado sus diseños en pasarelas nacionales e internacionales.

La primera pasarela será el 9 de noviembre en Campo Real Vinícola, el viñedo más representativo de Zacatecas. La segunda será el 10 de noviembre en el ruedo del Quinta Real, hotel construido sobre la restaurada plaza de toros San Pedro, que data del siglo XIX. La tercera pasarela será en las inmediaciones de la avenida Hidalgo, la más importante del Centro Histórico de Zacatecas, donde se encuentra la catedral, el Teatro Fernando Calderón y otros edificios históricos de la ciudad, en una actividad gratuita para el público en general.

Los fondos adquiridos en las dos primeras pasarelas se donarán en apoyo a niños con cáncer.

Sin duda, Zacatecas tiene escenarios ideales para apreciar obras de arte como las que se presentarán, que en combinación con los paisajes que ofrece la ciudad Patrimonio de la Humanidad, resultará evento que no te podrás perder.

 
Belleza y moda se unirán en Zacatecas.

 

***** AraJet es la primera aerolínea dominicana que ofrece vuelos directos y regulares desde Canadá el país caribeño. La compañía de bajo coste conectará Toronto con Santo Domingo, ruta que hasta ahora solamente era operada por Canada Jetlines, con tan solo una frecuencia semanal.

Así, la compañía ofrecerá cuatro vuelos semanales entre el Toronto Pearson Airport y el Aeropuerto Internacional de Las Américas, los martes, miércoles, viernes y sábados de octubre a marzo de 2024.

Víctor Pacheco, fundador y director ejecutivo de la low cost, asegura: “La aerolínea hace historia al ser la primera compañía dominicana en volar regularmente a Canadá, brindando nuevas oportunidades para hacer crecer los negocios y el turismo entre nuestras dos naciones”.

 
De Canadá a República Dominicana.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.