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De Cinco Estrellas. La tercera edición del Pacifico Surf Open Cerritos en Baja California Sur, será del 19 al 22 de noviembre. Por: Victoria González Prado

12 Ago 2026
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De Cinco Estrellas. La tercera edición del Pacifico Surf Open Cerritos en Baja California Sur, será del 19 al 22 de noviembre. Por: Victoria González Prado Durante la conferencia de prensa señalaron que en Playa Cerritos será la tercera edición del Pacífico Surf Open.
  • La tercera edición del Pacifico Surf Open Cerritos en Baja California Sur, será del 19 al 22 de noviembre
  • Club Med transforma cuatro de sus resorts en galerías de arte permanente, uno de ellos el de Cancún 

Gustavo Duccini, director de Surf Open League (WSL); Jesús Ordóñez Bastidas, director del Fideicomiso de Turismo de Baja California Sur (Fitues); representantes de Cerveza Pacífico y Boardwalk y GDM, también, Jhony Corzo y Ana Laura González, atletas confirmados para la edición 2026 presentaron la tercera versión de este evento en reunión que tuvo lugar en la galería LOOT, en Ciudad de México.

Durante la conferencia confirmaron que del 19 al 22 de noviembre de 2026 se llevará a cabo en Playa Cerritos, la tercera edición del Pacífico Surf Open Cerritos, que reunirá a más de 120 surfistas nacionales e internacionales y consolida a la región como uno de los principales destinos del surf competitivo en Latinoamérica, tras dos ediciones que han fortalecido la expectativa deportiva y turística alrededor de esta playa. 

Con alcance global que integra compromiso ecológico, turismo activo, cultura de playa y comunidad, el evento llega en momento clave para el deporte: el surf continúa creciendo en audiencia internacional rumbo a Los Ángeles 2028, mientras México y Latinoamérica consolidan nueva generación de atletas con proyección mundial.

Respaldado por la World Surf League, el Pacífico Surf Open Cerritos forma parte del Qualifying Series QS 2,000 — uno de los niveles más exigentes del circuito de clasificación internacional. 

Los atletas compiten por puntos que los llevan a avanzar al Challenger Series y eventualmente al Championship Tour, la máxima categoría del surf profesional mundial. Esta oportunidad convierte a Cerritos en parada estratégica para los mejores talentos emergentes del continente.

La competencia reunirá a representantes de Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Israel, Italia, Alemania, Finlandia, Chile, Suecia, Puerto Rico, Barbados, por supuesto México y otros países.

El evento también contará con categoría femenil nacional, brindando visibilidad y plataforma de exposición ante audiencias nacionales e internacionales para las mejores surfistas del país y la región.

Entre los atletas confirmados destacan los mexicanos, Alan Cleland Jr.   campeón mundial ISA y miembro de la élite WSL; Jhony Corzo, medallista de oro ISA y primer campeón mundial mexicano de surf; Sebastián Williams (uno de los talentos más explosivos del ranking norteamericano; y Lucas Cassity, surfista local de Cerritos que conquistó a su comunidad alcanzando las semifinales en la edición inaugural.

Además de la competencia profesional, el Pacífico Surf Open Cerritos 2026 se consolida como festival cultural de cuatro días con actividades paralelas de acceso libre para el público. Entre ellas: proyección de cortometrajes de surf, limpieza de playas, mercado local, música en vivo y concierto gratuito que cerrará la celebración.

Gustavo Duccini, al hacer uso de la palabra dijo: "el Pacífico Surf Open Cerritos nació con una visión muy clara: crear una plataforma capaz de impulsar el surf mexicano dentro del escenario internacional sin perder su conexión con la comunidad, la cultura de playa y el respeto por el océano. Hoy vemos a atletas locales compartiendo escenario con algunos de los mejores surfistas del continente, y eso confirma que vamos por el camino correcto. Nuestro objetivo no es solo organizar una competencia, sino construir un legado que genere oportunidades para las nuevas generaciones y contribuya al crecimiento sostenible del surf en México". 

Como patrocinador principal del campeonato Cerveza Pacífico ha acompañado la evolución del evento desde sus primeras ediciones, fortaleciendo plataforma que celebra el deporte, la comunidad costera y la conexión con el océano. 

Por su parte, Jesús Ordóñez Bastidas, comentó, “las olas del Pacífico mexicano son las más altas durante todo el año e ideales para la práctica del surf. Aquí las olas no toman vacaciones a diferencia de otros destinos de surf donde las mareas son estacionales o caprichosas, Playa Cerritos presume el privilegio de recibir oleaje constante y de calidad superior durante todo el año.

Comentó que, “más allá de la competencia, el Pacífico Surf Open Cerritos representa iniciativa que conecta el deporte con el desarrollo comunitario, la promoción turística y la conservación de la identidad costera de Baja California Sur. El trabajo conjunto entre instituciones, iniciativa privada y actores locales ha consolidado al campeonato como plataforma generadora de beneficios para visitantes y las comunidades que viven y trabajan alrededor de Playa Cerritos durante todo el año.

“El Pacífico Surf Open Cerritos representa el tipo de eventos que fortalecen el posicionamiento de Baja California Sur como destino de clase mundial para el turismo deportivo. Nos enorgullece respaldar iniciativas que promueven nuestra riqueza natural, generan derrama económica y proyectan al estado ante audiencias internacionales”, concluyó el director de Fitues.

Abelardo Juárez y Ulises Torres, coincidieron en señalar que desde 2013, Baja California Sur ha sido sede de importantes competencias internacionales de surf que han contribuido al crecimiento de este deporte en México. En Boardwalk nos enorgullece formar parte de esa historia y seguir impulsando iniciativas como el Pacífico Surf Open Cerritos, una plataforma que genera oportunidades para los atletas, fortalece a las comunidades costeras y proyecta la identidad de nuestro estado a nivel global”. 

Boardwalk y Gustavo Duccini colaboran como productoras asociadas en la estrategia de amplificación del Pacífico Surf Open Cerritos 2026, sumando capacidades en producción audiovisual, contenido digital y distribución para maximizar el alcance del evento a nivel nacional e internacional.

 
Con alcance global que integra compromiso ecológico, turismo activo, cultura de playa y comunidad

 

***** Club Med ha convertido el arte en herramienta para fortalecer su posicionamiento global. A través de Iconic Trident Season 3: Carte Blanche, la compañía lleva su histórico Tridente más allá del logotipo para transformarlo en instalaciones artísticas permanentes dentro de algunos de sus resorts más emblemáticos.

La iniciativa representa nueva etapa en la estrategia de construcción de marca. Tras dos exitosas ediciones desarrolladas en plataformas digitales, que reunieron a artistas de Europa, Asia y América para reinterpretar el universo visual de la compañía, Iconic Trident, evoluciona hacia propuesta física que integra el arte como parte de la experiencia del huésped.  

El proyecto reúne a cuatro estudios y artistas internacionales que reinterpretaron el Tridente desde la identidad cultural de destinos ubicados en cuatro continentes: México, Italia, Tailandia y Brasil. Cada obra fue concebida específicamente para el resort que la alberga y permanecerá como parte de sus espacios, convirtiéndose en activo permanente para la experiencia del visitante

En México, el Club en Cancún fue el resort seleccionado para recibir Opuntia, instalación monumental creada por el artista mexicano Mestiz, reconocido por sus colaboraciones con firmas internacionales como Hermés, Dolce & Gabbana y Monoprix. Elaborada artesanalmente en mimbre tejido e inspirada en el nopal y la riqueza cromática de la península de Yucatán, es interpretación del Tridente, vinculando la identidad global con el contexto cultural del destino.

Las cuatro instalaciones fueron desarrolladas mediante procesos artesanales y concebidas específicamente para dialogar con el entorno. Los artistas y estudios participantes cuentan con trayectoria internacional y colaboraciones con marcas e instituciones de diseño, lujo y arquitectura, reforzando el carácter contemporáneo y el valor cultural de la iniciativa.

La propuesta responde a tendencia creciente dentro de la industria de la hospitalidad, donde las marcas buscan generar conexiones emocionales con sus huéspedes mediante propuestas culturales, de diseño y de autor que trascienden el alojamiento.

Desde la década de 1950, Club Med ha mantenido estrecha relación con el universo creativo, impulsando el talento artístico mediante colaboraciones, residencias y proyectos culturales. Esa tradición evoluciona hoy con Iconic Trident, plataforma internacional concebida para reinterpretar uno de los símbolos más reconocibles de la marca desde distintas miradas contemporáneas y fortalecer el vínculo entre creatividad, hospitalidad y cultura.

La tercera edición del proyecto representa también evolución en la forma en que el Club comunica su identidad. Al trasladar la iniciativa del entorno digital a instalaciones permanentes, la compañía crea nuevos puntos de contacto con el consumidor, genera activos de comunicación de largo plazo para sus plataformas globales y fortalece la diferenciación de sus resorts mediante propuestas exclusivas en cada destino.  

Además de Cancún, las intervenciones forman parte de los Clubes Cefalú, en Italia; Phuket, Talilandia y Río Das Pedras, Brasil, donde artistas desarrollaron obras inspiradas en el patrimonio natural, cultural y artesanal de cada región.

Con esta estrategia, Club Med consolida visión de negocio en la que hospitalidad, diseño, bienestar y cultura convergen en una misma propuesta de valor.

 
Club Med convierte el arte en herramienta para fortalecer su posicionamiento global. 

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.