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Fecha:
Julio 2025
Martes, 19 Agosto 2025 12:36

Aliento diario, lunes 18 de agosto

Aliento diario, lunes 18 de agosto
El diálogo es un intercambio de vida a vida que puede abrir la mente y el corazón de nuestros semejantes; es una melodía que surge del reino interior y que genera resonancia 
en la conciencia.
 
Joyas del Corazón, lunes 18 de agosto
Un sabio de la antigüedad dijo: “Más valiosos que los tesoros de los cofres son los del cuerpo, pero ninguno es tan preciado como los tesoros del corazón”. La dicha más grande para los padres entrados en años es el amor prodigado por sus hijos, vale decir, un tesoro del corazón.
Publicado en Soka Gakkai
Es un hecho que Morena camina mejor sin el lastre que significa cargar con Andy, no obstante sus jornadas “extenuantes de trabajo”
Publicado en Notas principales
La XIX edición del Festival de Tradiciones de Vida y Muerte de Xcaret se prepara para honrar el patrimonio cultural de México
Publicado en Turismo
Los más de 13 mil proyectos que propusieron las capitalinas y capitalinos para ejercer el Presupuesto Participativo 2025 buscan mejorar espacios públicos
Publicado en Notas principales
El legado de la primera mujer presidenta de México pasa necesariamente por la fractura de la relación con su mentor
Publicado en Notas principales
Viernes, 15 Agosto 2025 09:38

Aliento diario, viernes 15 de agosto

Aliento diario, viernes 15 de agosto
La paz no es simplemente la ausencia de guerra. La paz genuina es la que reina cuando todos los habitantes de este planeta pueden vivir gozando de una auténtica felicidad, libres del temor y de la ansiedad que provocan las armas nucleares, el hambre, la pobreza y la discriminación.
 
Joyas del Corazón, viernes 15 de agosto
Las mujeres que hacen felices a sus amistades son expertas en el arte de la dicha. Las que expanden la paz en sus comunidades son embajadoras de la paz.
Publicado en Soka Gakkai
La Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat) y la empresa Pase firmaron acuerdo comercial
Publicado en Turismo
Los días 20 y 21 de agosto, el Centro Citibanamex en Ciudad de México será sede de la innovación y el networking. IBTM Americas 2025
Publicado en Turismo
All Nippon Airways (ANA), la aerolínea más grande de Japón y calificada con 5 Estrellas por 12º año consecutivo, ha sido reconocida por su excepcional servicio
Publicado en Turismo
Por lo pronto, desde el Ejecutivo federal se ha anunciado la creación de una comisión que se encargará de redactar una iniciativa de ley que reforme el actual ordenamiento electoral
Publicado en Notas principales

El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.