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Como veo, doy. Vecinas y vecinos eligen proyectos comunitarios en la CDMX. Por: Jorge Luis Galicia Palacios Destacado

18 Ago 2025
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Como veo, doy. Vecinas y vecinos eligen proyectos comunitarios en la CDMX. Por: Jorge Luis Galicia Palacios Imagen tomada de: https://x.com/iecm
  • Vecinas y vecinos eligen proyectos comunitarios en la CDMX.
  • Más de 13 mil proyectos se sometieron a consulta para mejorar comunidades. 

Aun cuando en los últimos años se han registrado reclamos vecinales por proyectos inconclusos, aparentes subejercicios en los recursos destinados para la aplicación del Presupuesto Participativo y hasta de supuestos acciones de intervención de los partidos políticos, los habitantes de la Ciudad de México se dieron una nueva oportunidad y acudieron ayer a las llamadas Mesas de Recepción de Opinión (MRO) para elegir uno de los más de 13 mil proyectos que propusieron las vecinas, vecinos, habitantes y personas originarias de la capital del país para mejorar sus comunidades.

 

Como recordarán, en la Ley de Participación Ciudadana de la Ciudad de México, en su capítulo sexto, artículo 116, señala que el Presupuesto Participativo es el “instrumento, mediante el cual la ciudadanía ejerce el derecho a decidir sobre la aplicación del recurso que otorga el Gobierno de la Ciudad, para que sus habitantes optimicen su entorno, proponiendo proyectos de obras y servicios, equipamiento e infraestructura urbana y, en general, cualquier mejora para sus unidades territoriales. Los recursos del presupuesto participativo corresponderán al cuatro por ciento del presupuesto anual de las demarcaciones que apruebe el Congreso.”

 

Bajo esos parámetros establecidos en los ordenamientos legales, surgidos como normas secundarias de la Constitución de la Ciudad de México, es como la ciudadanía interesada en el desarrollo de sus comunidades ayer volvieron a darse una oportunidad no solo para generar convivencia ciudadana sino para buscar consensos para el mejor desarrollo de su entorno urbano.

 

Es cierto, en algunas alcaldías se han registrado omisiones y retrasos en el desarrollo de los proyectos aprobados en años anteriores bajo el esquema de la participación ciudadana, es cierto, pero con la participación en la consulta de ayer queda demostrado que cuando se trata de enchular las calles, barrios, colonias, pueblos y unidades habitaciones de la ciudad, las y los vecinos hacen un esfuerzo para salir adelante en sus propuestas, y aunque en más de una ocasión los dirigentes partidistas tratan de intervenir e influenciar electoralmente a la comunidad, también en más de una ocasión los vecinos se han organizado para detener de tajo esas pretensiones partidistas.

 

LAS CARTAS HABLAN.- Para la jornada de ayer en materia de participación ciudadana, el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) informó que vecinos y vecinas acudieron a las Mesas Receptoras de Oinión para decidir cómo aplicar más de 2 mil millones de pesos del presupuesto de cada una de las alcaldías, ello con la finalidad de buscar mejoras a su entorno a través de proyectos relacionados con distintos temas como infraestructura urbana, obras, actividades culturales y recuperación de espacios deportivos, entre otros.

 

En ese contexto el IECM señaló que la mayoría de los más de 13 mil proyectos que propusieron las capitalinas y capitalinos para ejercer el Presupuesto Participativo 2025 buscan mejorar espacios públicos tanto de las colonias, como de las Unidades Habitacionales ubicadas en las 16 alcaldías que conforman la Ciudad de México.

 

Entre los proyectos presentados, por poner solo un ejemplo, podemos mencionar los presentados en el cuadrante de la Unidad Habitacional denominada “Los Zapotes”, de la Alcaldía Tlalpan, donde habitantes del conjunto “Luis Donaldo Colosio”, participaron con un proyecto para reconfigurar el panel del cárcamo que hace que las bombas de agua funcionen adecuadamente.

 

En el mismo entorno urbano, la comunidad de los Zapotes presentaron otras propuestas, seis en total: dos solicitudes de resumideros, para evitar inundaciones en la zona; Cámara de vigilancia para mejorar la seguridad pública de la zona; reparar la base de los tinacos de agua desde donde se abastecen los departamentos; acción de impermeabilizado de las azoteas de los edificios y también se sometió a consulta un proyecto para cambiar la tubería de agua potable, ya que –argumentan- por su antigüedad y baja calidad de está rompiendo.

 

VA MI RESTO.- Con diez años ya de celebrar este tipo de ejercicios en el esquema de democracia directa, la jornada de ayer es un ejemplo más de los anhelos democráticos en nuestro sistema político, el cual, hasta ahora, sigue siendo un sistema dominado por los llamados partidos políticos, de ahí la relevancia del ejercicio donde son los ciudadanos, despejados de banderas partidistas, quienes tienen la oportunidad de emitir su opinión respecto de lo que quieren para su comunidad y esa decisión la manifiestan eligiendo alguno de los proyectos comunitarios, a eso se le llama democracia y libertad.

 

En conclusión, sean bienvenidas las consultas bien organizadas y la búsqueda de soluciones en consenso de la problemática social, ojalá que esos anhelos ciudadanos también fueran tomados en cuenta en temas político-electorales, pero como dijo la nana Goya, esa es otra historia. y hasta ahí porque como veo, doy.

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.