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Fecha:
Mayo 2026
Alertan sobre riesgos de transmisión de enfermedades a lo largo del torneo: Ante la movilidad de 5.5 millones de personas en las tres naciones sedes del Mundial de Futbol 2026 (México, Estados Unidos y Canadá), existe un riesgo latente de transmisión de enfermedades infecciosas, desde respiratorias como sarampión, dengue, influenza y covid-19, hasta gastrointestinales como hepatitis A, fiebre tifoidea y diarrea del viajero, alertó Rosa María Wong Chew, jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina de la UNAM
Publicado en Estados
Jueves, 04 Junio 2026 10:32

Aliento diario, jueves 4 de junio

Aliento diario, jueves 4 de junio
Para lograr algo grande entre todos, cada persona debe decidirse a asumir toda la responsabilidad y levantarse para ponerse en acción. Asimismo, en lugar de buscar protagonismo, es importante apoyar tras bastidores y dar lo mejor de sí mismo en bien de los demás. Ese es el secreto de la verdadera unión.

Joyas del Corazón, jueves 4 de junio
i Cuán agradable es y cuánta alegría produce la presencia de una mujer sabia en el lugar de trabajo !
Publicado en Soka Gakkai
Aunque parezca exagerado, la gobernabilidad del país pende parcialmente de un balón de futbol
Publicado en Notas principales
Joana De Epalza, está al frente de la Dirección Financiera de Iberia. Con más de dos décadas en puestos de responsabilidad en las áreas de finanzas y gestión en distintas multinacionales
Publicado en Turismo
La apuesta por construir una identidad visual basada en un prodigio de la naturaleza -el ajolote- parece haber terminado convertida en una metáfora involuntaria
Publicado en Notas principales
Refuerza Jalisco medidas vs. Ébola por la fiesta mundialista: Ante el incremento de la movilidad que generará la Copa del Mundo (a inaugurarse en diez días), la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) confirmó que ha fortalecido los protocolos de vigilancia epidemiológica para prevenir la posible llegada de casos de ébola al estado y al país, enfermedad que actualmente mantiene una alerta epidemiológica internacional emitida por la Organización Mundial de la Salud
Publicado en Estados
Martes, 02 Junio 2026 11:58

Aliento diario, martes 2 de junio

Aliento diario, martes 2 de junio
No es la habilidad del discurso ni la retórica lo que toca el corazón de la gente, es el llamado sincero desde lo más profundo de su ser lo que inspira a los demás a levantarse. El verdadero aliento significa infundir ánimo de vida a vida como resultado de una profunda determinación.

Joyas del Corazón, martes 2 de junio
Desconocer el placer que produce la lectura representa una gran pérdida, es como estar rodeado de un inmenso tesoro y no saber su valor. Por eso, al descubrir esa alegría, la vida experimenta una profunda transformación.
Publicado en Soka Gakkai
El problema es que la soberanía no puede convertirse en escudo para proteger a políticos sospechosos de mantener vínculos con el crimen organizado
Publicado en Notas principales
Defiende CSP a Rocha; llama injerencista a EU: En un discurso para celebrar que hace dos años ganó las elecciones, la Presidenta Claudia Sheinbaum defendió al Gobernador con licencia Rubén Rocha Moya de las acusaciones sin pruebas, dijo, del Gobierno de Estados Unidos, al que acusó de injerencista. "Vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelvan el principal elector de México
Publicado en Estados
Lunes, 01 Junio 2026 11:40

El apunte del director

JUNIO 2026
La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.

Publicado en El apunte del director
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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

    La relación entre los gobiernos de la presidenta Claudia Sheinbaum y Donald Trump atraviesa uno de sus momentos más complejos y delicados. Más allá de las diferencias ideológicas naturales entre una mandataria identificada con la izquierda latinoamericana y un presidente estadounidense de corte nacionalista y conservador, el punto de choque se encuentra en un tema que afecta directamente a ambas naciones: el poder del crimen organizado y la presencia de actores políticos vinculados con estructuras criminales.

    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.