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Vaquitas marinas en México: Gobierno anuncia que realizará un nuevo conteo de esta especie

18 Abr 2024
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Vaquitas marinas en México: Gobierno anuncia que realizará un nuevo conteo de esta especie Imagen tomada de: https://twitter.com/Notimex
  • La Semarnat detalló que el objetivo es estimar el número de vaquitas marinas y sus crías en aguas mexicanas

El Gobierno mexicano anunció este miércoles el ‘Crucero de observación vaquita marina’ para realizar un conteo de este mamífero en peligro de extinción en el golfo de California.

 

La secretaría mexicana de Medio Ambiente y Recursos Naturales, María Luisa Albores González, destacó en un comunicado “que uno de los objetivos es estimar el número mínimo de individuos y vaquitas, así como la presencia de crías para conocer más de esta especie y el entorno que habitan”.

 

La expedición se anuncia después de que la Comisión Ballenera Internacional emitió en agosto pasado la primera alerta sobre la extinción de la vaquita marina, con un estimado de entre 10 y 13 individuos de esta especie, según informó entonces el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

 

El Departamento de Interior de Estados Unidos denunció en mayo de 2023 la “inadecuada conservación” de esta especie por parte de México, donde las redes que se usan en la pesca furtiva del pez totoaba ponen en peligro al mamífero.

 

¿Cuándo se realizará el crucero de observación para la vaquita marina?

Ahora, el crucero de observación se realizará del 5 al 26 de mayo en la zona de tolerancia cero (Zo), en la Reserva de la Biósfera Alto Golfo de California y en la de Delta del Río Colorado, detalló la nota de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

 

La expedición la realizarán la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en coordinación con Sea Shepherd Conservation Society (SSCS), y con el apoyo de la Secretaría de Marina (Semar) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

 

“Se contará con la participación de expertos mexicanos, estadounidenses y canadienses de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), a través de Southwest Fisheries Science Center (SWFSC)”, agregó.

 

El titular de la Conanp, Humberto Adán Peña, destacó que “en este crucero se contará con los mejores expertos en observación de marsopas”.

 

Y resaltó que, “gracias a este esfuerzo interinstitucional, el año pasado se lograron observar entre 10 y 13 vaquitas marinas, además de contar con videos inéditos de la especie en el mar que ahora están disponibles en el visor de fauna de la Conanp”.

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.