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Tláloc ‘refrescará’ segunda ola de calor

09 May 2024
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Tláloc ‘refrescará’ segunda ola de calor Imagen tomada de: https://twitter.com/conagua_clima
  • Las lluvias y chubascos refrescarán a distintos estados del país que sufren por la segunda ola de calor 

La ola de calor continúa en el país, por lo que en la mayoría de los estados hay temperaturas extremas. Sin embargo, la buena noticia es que a partir de este jueves algunas entidades se salvarán del calorón con la llegada de las lluvias.

 

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) los intervalos de chubascos se esperan para la CDMX, Edomex, Hidalgo, Puebla y Tlaxcala.

 

Las lluvias aisladas para combatir el calor serán en Campeche, Chiapas, Coahuila, Guanajuato, Morelos, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tamaulipas y Yucatán.

 

Además, habrá rachas de viento de 60 a 80 kilómetros por hora y posibles torbellinos en Coahuila, norte de Nuevo León y noroeste de Tamaulipas, y con tolvaneras en Chihuahua y Durango.

 

Dichas condiciones de precipitaciones y vientos se deben a una línea seca sobre el norte y noreste del país, un frente frío que se aproxima a la frontera norte y la corriente en chorro subtropical.

 

¿Cuáles estados tendrán temperaturas superiores a 45 grados?

Mientras la ola de calor continúa, los estados que tendrán temperaturas superiores a 45 grados son Campeche, Chiapas, Guerrero, norte de Hidalgo, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán.

 

De 40 a 45 grados en Coahuila, Durango, Colima, Jalisco, Morelos, Nayarit, norte de Querétaro, Quintana Roo, norte y suroeste de Puebla, Sinaloa y Sonora.

 

En estados como Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, suroeste del Estado de México, Guanajuato y Zacatecas, y de 30 a 35 grados en la Ciudad de México y Tlaxcala; se esperan temperaturas de 35 a 40 grados.

 

El SMN explicó que la ola de calor es generada por una circulación anticiclónica posicionada en niveles medios de la atmósfera.

 

Las autoridades de Salud y Protección Civil hacen un llamado a la población para protegerse ante la ola de calor y recomiendan evitar exponerse al Sol y tomar abundante agua.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.