Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Se mantendrá la onda de calor en 10 estados de la República Mexicana

24 Abr 2025
566 veces
Se mantendrá la onda de calor en 10 estados de la República Mexicana Imagen tomada de: https://smn.conagua.gob.mx/
  • Lluvias fuertes se pronostican para Oaxaca y Chiapas

La circulación anticiclónica en niveles medios de la atmósfera mantendrá la onda de calor en Morelos; el suroeste, centro, este y sureste de Jalisco; este y noreste de Colima; noroeste, norte, centro y este de Michoacán; noroeste, norte, noreste, centro, sur y este de Guerrero; suroeste, centro, sur y este de Oaxaca; oeste de Chiapas; oeste, suroeste y sur de Nuevo León; norte, centro y sur de San Luis Potosí, y el suroeste de Puebla, así como el ambiente de caluroso a muy caluroso en el territorio nacional.

 

Por lo anterior, se pronostican temperaturas máximas de 40 a 45 grados Celsius en el occidente de Durango, centro de Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Morelos, Guerrero y Oaxaca; de 35 a 40 grados en Sonora, Nayarit, Colima, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, el suroeste del Estado de México, Puebla, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, y de 30 a 35 grados Celsius en Baja California Sur y Aguascalientes.

 

Ante las altas temperaturas se exhorta a la población a mantenerse bien hidratados, vestir ropa de manga larga de colores claros, no exponerse tiempos prolongados bajo el Sol y brindar especial atención a la niñez y adultos mayores.

Debido a canales de baja presión sobre la mesa Central y el sureste de México; el ingreso de humedad de ambos océanos y una línea seca en el norte del país, se prevén lluvias fuertes (de 25 a 50 milímetros [mm]) en Oaxaca y Chiapas; chubascos (de 5 a 25 mm) en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Estado de México, Veracruz y Puebla, y lluvias aisladas (de 0.1 a 5 mm) en San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Ciudad de México, Morelos y Guerrero.

 

Asimismo, se pronostica viento de 20 a 30 kilómetros por hora (km/h) con rachas de 40 a 60 km/h en Campeche y Yucatán; viento de componente sur de la misma intensidad en Nuevo León y Tamaulipas, y con condiciones para el desarrollo de torbellinos o tornados en Coahuila; viento de 10 a 20 km/h con rachas de 30 a 50 km/h en Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Quintana Roo, y con posibles tolvaneras en Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Chihuahua, Durango, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo y Estado de México.

 

Los vientos iguales o superiores a 50 km/h podrían derribar árboles y anuncios publicitarios, por lo que se exhorta a la población a atender los avisos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y seguir las recomendaciones de las autoridades estatales y de Protección Civil.

Habrá oleaje de 1 a 2 metros de altura en costas de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Campeche y Yucatán.

 

Para esta mañana se estiman temperaturas mínimas de -15 a -10 grados Celsius con heladas en zonas montañosas de Durango; de -10 a -5 grados con heladas en zonas montañosas de Chihuahua; de -5 a 0 grados con heladas en zonas montañosas de Baja California y Sonora, y de 0 a 5 grados Celsius en zonas de Baja California Sur, la sierra de Sinaloa, Zacatecas, Jalisco, Michoacán y Estado de México.

 

Mantente informado en las páginas www.gob.mx/conagua y

https://smn.conagua.gob.mx, en las cuentas de X @conagua_mx y @conagua_clima y de Facebook ww.facebook.com/conaguamx, así como en la aplicación para dispositivos móviles ConaguaClima, donde se puede consultar el pronóstico por municipio.

 

Con información de: https://smn.conagua.gob.mx/

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.