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En pleno rebrote de sarampión en México, Secretaría de Salud no ejerció más de 300 mdp

27 Ene 2026
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En pleno rebrote de sarampión en México, Secretaría de Salud no ejerció más de 300 mdp Imagen tomada de: https://x.com/SSaludCdMx
  • En informe oficial al Congreso, la Secretaría de Salud reveló fallas en el ejercicio del presupuesto en áreas clave de prevención, epidemiología y control de enfermedades durante 2025

 

Ante el incremento de casos de sarampión en diversas regiones del país, la Secretaría de Salud reportó al Congreso de la Unión que los organismos encargados del control de enfermedades y de epidemiología no ejercieron más 300 millones de pesos del gasto público del sector en 2025.

 

En un informe entregado a la Comisión Permanente del Poder Legislativo sobre el “Monto y ejercicio de los subsidios otorgados por las dependencias y entidades”, reportó que de un gasto de mil 200 millones 663 mil pesos para estos dos rubros sólo se ejercieron 895 millones.

 

Expone que el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades tuvo un “subsidio original” de mil 38 millones y sólo ejerció 765 millones de enero a diciembre del año pasado.

 

Y en el caso de la Dirección General de Epidemiología, de un “subsidio original” de 162 millones 599 mil pesos, sólo utilizó 130 millones 457 mil pesos en el mismo periodo.

 

Entre ambos organismos, el gasto no ejercido o reportado hasta diciembre pasado asciende a 305 millones de pesos, 271 millones, 921 mil 113 pesos en el primer caso, y 32 millones 142 mil pesos en el segundo.

 

De acuerdo con la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, la dependencia y sus diversas áreas y entidades tienen aún hasta el mes de marzo para informar de estos ejercicios, de acuerdo con el decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación de 2025, aprobado por la Cámara de Diputados.

 

Además, entre otras áreas también reportadas, el documento expone que la Dirección General de Promoción de la Salud no ejerció 35 millones 658 mil 786 pesos, al tener un “subsidio original” de 350 millones 13 mil 357 pesos y ejerció sólo 314 millones 354 mil 571 pesos.

 

A la Dirección General de Calidad y Educación de Salud se le otorgó un “subsidio original” de 24 millones 469 mil 790 pesos, pero en el informe no aparece ningún registro de su ejercicio al cierre del periodo enero-diciembre del 2025.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.