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De lector a escritor con Sofía Segovia cautiva en la Feria Internacional del Libro de Coahuila

06 May 2025
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De lector a escritor con Sofía Segovia cautiva en la Feria Internacional del Libro de Coahuila Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Coahuila, la escritora mexicana Sofía Segovia presentó su más reciente obra De lector a escritor, un manual concebido para acompañar e inspirar a quienes desean comenzar su camino en la escritura. Acompañada por Susana Cepeda, la autora ofreció una charla íntima y motivadora, en la que abordó los procesos creativos, las dudas del escritor principiante y la importancia de atreverse a contar historias propias.

 

Durante su participación, Segovia compartió con el público un fragmento que resume la intención de su nuevo libro: “Qué cierto es eso de que si no encuentras el libro que necesitas, entonces debes escribirlo tú. Esto te lo digo a ti como invitación, para contagiarte la chispa del atrevimiento. Para recordarte que ese autor que tanto admiras, antes de publicar, empezó, al igual que tú, como lector. ¿Qué hace falta entonces para que des el primer paso? La buena noticia es que el mundo siempre necesitará historias y qué mejor si es la tuya.”

 

El libro está dirigido a quienes desean pasar de ser lectores apasionados a creadores conscientes. A través de ejemplos, ejercicios y consejos prácticos, la autora ofrece herramientas para desarrollar personajes, elegir el género narrativo adecuado, construir diálogos creíbles y evitar errores comunes en la escritura. Más allá de las técnicas, el texto tiene un tono cercano, diseñado para acompañar al lector-escritor en su proceso creativo con confianza y claridad.

 

Sofía Segovia ha desarrollado una carrera literaria sólida y diversa. Nacida en Monterrey, estudió Comunicación en la Universidad de Monterrey con la intención de dedicarse al periodismo. Sin embargo, pronto descubrió otras formas de expresión escrita. Ha sido ghostwriter, coordinadora de imagen y comunicación para campañas políticas locales, y guionista para teatro amateur. Desde 2013 imparte talleres de creación literaria, y algunos de sus alumnos han logrado publicar con éxito.

 

Su primera novela, Noche de huracán, fue publicada en 2010 por CONARTE. No obstante, fue con El murmullo de las abejas (Lumen, 2015) que su nombre alcanzó proyección internacional. Esta novela ha sido traducida a veinte idiomas, incluyendo el inglés, y ha vendido más de 50,000 ejemplares en todo el mundo. En 2019, la editorial Amazon Crossing lanzó la edición en inglés bajo el título The Murmur of Bees, lo que consolidó su presencia en el mercado literario anglosajón, donde recibió reseñas favorables de medios como The Washington Post, Bookriot y Booklist. Actualmente, la obra cuenta con más de un millón de lectores a nivel global.

 

A lo largo de su trayectoria, Segovia ha sido reconocida por su capacidad de combinar una prosa lírica con una sensibilidad profunda hacia la historia, la identidad y la emoción humanas. En El murmullo de las abejas se encuentra una de sus citas más recordadas, que da muestra de esa mirada poética: “Diles que caminen por la sombra. Que escuchen con los ojos, que vean con la piel y que sientan con los oídos, porque la vida nos habla a todos y sólo debemos saber y querer escucharla, verla, sentirla.”

 

Con la presentación de De lector a escritor, Sofía Segovia reafirma su compromiso con la difusión de la literatura no solo como oficio, sino como experiencia vital. Su propuesta es clara: cualquier persona que ame las historias puede aprender a contarlas, siempre que esté dispuesta a mirar el mundo con atención y a trabajar con disciplina. Su intervención en la Feria no solo atrajo a lectores, sino también a quienes desean dar el salto a la escritura, y que encontraron en su voz una guía honesta y alentadora.

 

Así, la participación de Sofía Segovia en la FILC no solo consolidó su presencia como autora consagrada, sino también como formadora de nuevas voces literarias, convencida de que toda historia merece ser contada si nace de la verdad del corazón humano.

 

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.