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"Ruta de Galerías", plataforma que enriquece nivel cultural y creativo

21 Mar 2018
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México, 21 Mar (Notimex).- Con la presentación de 16 artistas y proyectos en 16 galerías, se anunció la octava edición de “Ruta de Galerías”, espacio de trabajo colaborativo cultural, que se realizará el próximo 14 de abril en varios puntos de la colonia San Miguel Chapultepec, en la Ciudad de México.

 

En conferencia de prensa, el director de "Ruta de Galerías", Cristian Zárate, detalló que este año destacan dos eventos de artes visuales.

El primero es la presentación del trabajo del artista visual César Rangel en la galería Artillery y la Casa del Tiempo, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). El segundo es la instalación de la obra diseñada por el artista mexicano Héctor Bitar, quien ha desarrollado desafiantes proyectos que conjugan la arquitectura con la naturaleza.

A su vez, la publirrelacionista de la Casa Luis Barragán, Gabriela Rojas, destacó las visitas guiadas a la exposición del artista estadunidense Bruce Nauman, las cuales estarán abiertas a todo el público.

Desde 2012, se realiza “Ruta de Galerías”, tiempo en el que ha formado y activado una comunidad creativa y plural. Uno de los factores que la ha caracterizado es propiciar colaboraciones entre diversas plataformas con la finalidad de enriquecer el festival.

“Es una comunidad plural, la prioridad para nosotros es ofrecerle a la comunidad una experiencia de lo que San Miguel Chapultepec ofrece a nivel cultural y creativo”, destacó Cristian Zárate.

Por su parte, Andrés Martínez Sánchez, cofundador y director general de Público Múzquiz, destacó la importancia que tiene para la galería participar en esta edición. “Nos gusta entender el barrio, no llegar a imponer algo, mejor contribuir y ser respetuosos con la entidad. Nos encanta la interacción con artistas y gente que le gusta la cultura, así que están las puertas abiertas”.

Para Santiago Espinosa de los Monteros, director de Artes Visuales de la UAM y Casa del Tiempo, es muy importante expandir la oferta en la colonia para ser parte del acontecer cultural del país.

Durante la presentación también estuvo presente la artista visual de la Galería Arte Mexicano, Fernanda Sánchez Paredes, quien presentará una exposición conformada por 20 fotografías de gran formato que retratan la vida y lugares de una pequeña isla al norte de Suecia.?

La octava edición de "Ruta de Galerías" se realizará el próximo sábado 14 de abril de las 11:00 a las 17:00 horas.

Otras galerías y centros culturales que se suman este año son Kurimanzutto, LIGA, Macolen, Archivo Diseño y Arquitectura y General León 51, FUNDARQMX, Gallé Antigüedades, entre otras. 

NTX/AGZ/LMC

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.