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Inflación y dato de actividad económica dan 'armas' al Banxico para tercer recorte a la tasa de interés

24 Oct 2019
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  • La Junta de Gobierno del Banco Central empezó una serie de reducciones al referencial en agosto pasado, en un contexto de desaceleración para la economía nacional.

 

La inflación en México se encamina a ligar su segundo mes consecutivo en el objetivo del Banco de México (Banxico), mientras que un indicador clave de la actividad económica tuvo una sorpresiva caída, según los datos publicados este jueves. Estos refuerzan los pronósticos de que habrá fuertes recortes en la tasa de interés del país.

 

Los precios al consumidor durante la primera quincena de octubre se ubicaron en un nivel de 3.01 por ciento respecto al año anterior, menos de lo esperado por analistas en una encuesta de Bloomberg y en línea con el rango objetivo de 3 por ciento (+/- 1 punto porcentual) del Banco Central.

 

Por otra parte, la actividad económica en agosto se contrajo inesperadamente en 0.4 por ciento con base en cifras ajustadas por estacionalidad respecto a 2018, sorprendiendo a los analistas que esperaban una ganancia de 0.5 por ciento.

 

Por ello, los inversionistas aumentan sus apuestas a que el Banxico continuará una serie de recortes a la tasa de interés, que inició en agosto, ya que esta sigue siendo una de las más altas en los mercados emergentes a pesar de una actividad débil.

 

Los miembros de la Junta de Gobierno del organismo ya bajaron las tasas en las últimas dos reuniones después de que la inflación se detuvo y la economía esquivó la recesión.

 

Incluso el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien había prometido impulsar el crecimiento y no intervenir en la actividad del Banco Central, dijo que le gustaría que las tasas bajaran.

 

"Es probable que Banxico vuelva a recortar en noviembre”, opinó Marco Oviedo, economista jefe para América Latina de Barclays, quien apuntó que la flexibilización se vería favorecida por la eventual ratificación de un nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y no más rebajas crediticias para Petróleos Mexicanos (Pemex).

 

“Si eso sucede, es posible que quieran acelerar el ritmo en abril de 2020”, abundó.

 

En la última reunión del Banco Central, en septiembre, dos de los cinco miembros de la Junta de Gobierno votaron por un recorte de 50 puntos base, más pronunciado que la reducción de un cuarto de punto porcentual decidida por la mayoría. Esos miembros fueron Gerardo Esquivel y Jonathan Heath, subgobernadores propuestos por López Obrador.

 

La pregunta ahora no es si México continuará con los recortes, sino qué tan rápido los hará. La tasa de referencia caerá a 6.5 por ciento para fines del próximo año desde el actual 7.75 por ciento, pronosticó una encuesta de economistas de Citibanamex publicada el martes. El Producto Interno Bruto crecerá solo 0.3 por ciento en 2019 este año y 1.3 por ciento en 2020, indicó el documento.

 

Algunos economistas divisan recortes aún más agresivos en el horizonte. Goldman Sachs puntualizó que la tasa podría caer a 5.75 por ciento al final del ciclo, nivel que el Banco aún considera conservador.

 

El dato decepcionante de la actividad económica de agosto se explica por el desempeño débil de los servicios, que apuntan a un desaceleramiento en el consumo de los hogares, dijo Felipe Hernández, economista de Bloomberg Economics.

 

"La perspectiva debería respaldar las expectativas de que el Banco Central continúe reduciendo las tasas de interés”, agregó.

 

 

 

Con información de: El Financiero
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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

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    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.