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T-MEC está en el 'umbral' de la aprobación final por parte de EU y Canadá: Seade

25 Oct 2019
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  • La carta que envió López Obrador a Nancy Pelosi disipó las 'dudas' que existían entre legisladores de EU sobre la aplicación de la reforma laboral en México, dijo el funcionario.

 

La aprobación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se encuentra en el último tramo de su aprobación por parte de los congresos estadounidense y canadiense, afirmó este viernes Jesús Seade, subsecretario para América del Norte de la Cancillería.

 

"Confiamos en que estamos en el umbral de la aprobación final de este tratado en los espacios restantes de Norteamérica y con ello vemos con orgullo y optimismo hacia los meses próximos que entre en vigor ese tratado", dijo en conferencia de prensa desde Palacio Nacional.

 

Seade dijo que espera que el proceso de aprobación comience en el Congreso de Estados Unidos antes del receso de invierno de ese órgano legislativo.

 

"El punto clave es que la señora (Nancy Pelosi) decida llevar esto a votación, primero al Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, y después al Pleno de ese órgano legislativo.

 

Seade agregó que la visita de un grupo de congresistas de EU al presiente Andrés Manuel López Obrador en julio, así como la carta que el mandatario envió a Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, eliminaron cualquier cuestionamiento sobre el compromiso de México con la implementación de la reforma laboral.

 

Este tema es origen de los cuestionamientos que congresistas demócratas han expresado sobre la aprobación del T-MEC.

 

"Tengo noticias de primera mano de la forma excelente de que la visita del señor (Richard Neal) y la carta del presidente disiparon las dudas del compromiso de México con la reforma laboral", agregó Seade.

 

En dicha carta, López Obrador se comprometió con los congresistas estadounidenses a invertir 900 millones de dólares para aplicar la reforma laboral en México entre este año y 2022.

 

Además, agregó que el salario mínimo aumentará en dos puntos porcentuales al año por arriba de la inflación que se registre en el país.

 

Seade también destacó que la victoria del Partido Laboral en las elecciones del lunes 'trabajan' a favor de la aprobación del T-MEC, pues esta formación política fue la que negoció el acuerdo comercial con México y EU.

 

El entonces presidente Enrique Peña Nieto firmó el T-MEC el 30 de noviembre de 2018, en Buenos Aires, Argentina, en el marco de la reunión del G-20, junto con el mandatario de EU, Donald Trump, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

 

Sin embargo, para que entre en vigor, el pacto comercial debe ser aprobado por los congresos de los países firmantes. En el caso de México, el Senado avaló el T-MEC el pasado 19 de junio.

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • JUNIO 2026
    La verdadera amenaza a la soberanía mexicana 

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    Durante años, el narcotráfico dejó de ser únicamente un problema de seguridad pública para convertirse en un fenómeno que permeó instituciones, gobiernos locales y estructuras de poder regional. Hoy, vastas zonas del territorio nacional se encuentran bajo la influencia o control de organizaciones criminales que desafían al Estado mexicano, imponen reglas, cobran extorsiones, controlan economías enteras y limitan el ejercicio pleno de la autoridad.

    Desde la óptica de Washington, estos grupos representan una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos por el tráfico de drogas, especialmente fentanilo, así como por sus redes financieras y de contrabando. Sin embargo, la discusión no debería centrarse únicamente en el impacto que tienen al norte de la frontera. La primera víctima de los cárteles ha sido México.

    Por ello resulta cuestionable la narrativa oficial que presenta cualquier señalamiento extranjero sobre la infiltración criminal en la política mexicana como una agresión a la soberanía nacional. La soberanía no se vulnera cuando se denuncia la presencia de criminales en las estructuras de gobierno; la soberanía se debilita cuando grupos delincuenciales sustituyen al Estado, controlan municipios enteros y condicionan la vida de millones de ciudadanos.

    En ese contexto, el discurso pronunciado por la presidenta Sheinbaum en la Plaza de la República, donde denunció supuestas intenciones de injerencia extranjera y advertencias sobre intentos de influir en los procesos electorales mexicanos, parece haber elevado innecesariamente la tensión bilateral. En lugar de privilegiar la prudencia diplomática, el mensaje adquirió un tono de confrontación que difícilmente contribuirá a mejorar una relación estratégica para ambos países.

    México y Estados Unidos comparten una de las fronteras más dinámicas del mundo, intercambios comerciales superiores a cientos de miles de millones de dólares al año y desafíos comunes en materia migratoria, económica y de seguridad. Convertir las diferencias en un conflicto político permanente no beneficia a ninguna de las dos naciones.

    La preocupación de Washington respecto a posibles vínculos entre funcionarios públicos y organizaciones criminales puede resultar incómoda para el gobierno mexicano, pero ignorarla o descalificarla mediante discursos nacionalistas no resolverá el problema de fondo. La pregunta central no es si existe presión extranjera, sino qué tan profunda es la penetración del crimen organizado en determinadas regiones y estructuras políticas del país.

    La historia reciente demuestra que los cárteles han logrado construir redes de protección política que les permiten operar con impunidad. Negar esa realidad sería tan irresponsable como aceptar sin pruebas cualquier acusación proveniente del extranjero. Lo que corresponde es fortalecer las instituciones de procuración de justicia, transparentar las investigaciones y garantizar que nadie esté por encima de la ley.

    La defensa de la soberanía nacional debe comenzar por recuperar plenamente el control territorial del Estado mexicano. Mientras existan regiones donde las organizaciones criminales ejerzan funciones que corresponden a las autoridades legítimas, cualquier discurso patriótico corre el riesgo de convertirse en una simple declaración retórica.

    La relación entre Trump y Sheinbaum será inevitablemente complicada por sus diferencias de visión política. Sin embargo, el mayor desafío no debería ser la confrontación verbal entre ambos gobiernos, sino la construcción de mecanismos eficaces para combatir a quienes verdaderamente amenazan la estabilidad de México: las organizaciones criminales y sus redes de protección política.

    Porque la soberanía no se pierde cuando un aliado cuestiona la actuación de un gobierno. La soberanía se pierde cuando el Estado deja de ejercer plenamente su autoridad sobre su propio territorio.