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Profeco interpuso 103 denuncias contra gasolineras en 2019

13 Ene 2020
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  • Ricardo Sheffield, titular de la procuraduría, indicó que durante el año pasado atendieron 11 mil 429 denuncias de usuarios.

 

El titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), Ricardo Sheffield, informó este lunes que durante 2019 la dependencia interpuso 103 denuncias ante la Fiscalía General de la República (FGR).

 

El procurador presentó el informe anual 'Quién es quién en el precio de la gasolina' y aseguró que jamás en la historia del país se habían presentado denuncias por las irregularidades en el despacho de combustibles en los centros de abasto.

 

En la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, Sheffield explicó que también se atendieron 11 mil 429 denuncias, además de que 262 gasolineras se negaron a ser verificadas y 776 fueron encontradas con irregularidades.

 

Durante el año, en promedio, los precios más altos combustibles fueron los siguientes:

 

En el caso de la gasolina Magna, el precio más alto se registró en Emerald Gas en Los Cabos, Baja California Sur, con un precio de 21.81 pesos por litro.

 

Sobre la Premium, el precio más alto se ubicó en 22.95 pesos por litro en Golden Gas en Culiacán, Sinaloa, mientras que en el caso del diésel, la estación de Servicios Pungarabato, en Pungarabato, Guerrero, se vendió en 22.89 pesos por litro.

 

Al contrario, el precio más bajo de la gasolina 'verde' fue de 17.69 pesos en Costco Gas, en Centro, Tabasco; para la 'roja', el más bajo fue 19.04 en Superservicio Los Mangos, en Medellín de Bravo, Veracruz, y, en el mismo lugar, el diésel se vendió en 19.18 pesos por litro.

 

 

 

Con información de: El Financiero

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.