Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Crecimiento, mayor desafío de IP con Gobierno: De Hoyos

13 Ene 2020
203 veces
  • Gustavo de Hoyos Walther, presidente de la Coparmex, dijo en el programa La Silla Roja, que las capacidades del sector privado están listas, pero requieren señales claras de confianza.

 

Incentivar el crecimiento del país, fortalecer la seguridad y alcanzar la concordia entre todos los sectores, son prioridades del sector privado en su relación con el gobierno federal a fin de alcanzar la confianza para que fluya la inversión que requiere el país, señaló Gustavo de Hoyos Walther, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

 

“El gran desafío para este año en nuestra relación con el gobierno es primero el crecimiento, luego la seguridad y sin lugar a dudas en tercer término, la concordia”, dijo en el programa La Silla Roja de El Financiero Bloomberg.

 

En su quinto y último año al frente del organismo, cuya naturaleza es la de “defender principios, valores, posiciones, ser la institución que vaya a la vanguardia”, De Hoyos se ha ganado ser nombrado como “el empresario incómodo”, lo que no lo frena para acusar que la falta de crecimiento en la economía mexicana durante el 2019, fue responsabilidad del gobierno federal al no generar condiciones de certidumbre para la inversión.

 

“El principal inhibidor de la confianza han sido las decisiones erráticas continuas desde el gobierno federal y la más emblemática por la dimensión, lo racional y simbólico, fue el abandono del proyecto del aeropuerto de Texcoco”, señaló en la conversación con Leonardo Kourchenko y Víctor Piz.

 

En este arranque de año, el compromiso del gobierno y de los empresarios debería ser hacer del crecimiento una prioridad nacional y las capacidades del sector privado están listas, pero requieren señales claras de confianza incluso muchas oportunidades de inversión están paradas, subrayó.

 

“El sector energético es el talón de Aquiles del gobierno del presidente López Obrador, es el área en donde la carga ideológica, las visiones fundamentalistas han arrastrado al país a las peores decisiones en las últimas décadas”, agregó que en esa parte de la economía podría dar un golpe de timón, lo que generaría confianza.

 

Abandonar el discurso de polarización, dejar de lado las continuas amenazas de posibles investigaciones fiscales que siembran entre el empresariado un riesgo potencial de su actividad, y el respeto irrestricto a las normas y contratos, son los tres ingredientes para reconstruir la confianza del sector privado, apuntó.

 

 

Con información de: El Financiero

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.