Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Espectáculo de patinaje celebrará en el Zócalo los 150 años de Canadá

14 Dic 2017
201 veces

México, 14 Dic (Notimex).- Los festejos por el 150 aniversario de la Confederación Canadiense llegarán al Zócalo capitalino el próximo fin de semana, cuando la Pista de Hielo reciba un espectáculo de patinaje artístico protagonizado por seleccionados canadienses y artistas mexicanos.

Alejandra Gilling, coordinadora del Fondo Canadá 150 que se creó para la ocasión, y en cuyo marco se han realizado diversas actividades culturales, explicó que uno de los objetivos es mostrar que la agenda invernal no es privativa de países como Canadá y que en México cada vez hay más opciones para disfrutarla.

Recordó que de cara a su aniversario, Canadá decidió convocar a las empresas canadienses en México y se creó el citado Fondo, que se ha encargado de estas  actividades dirigidas al público mexicano, en general de acceso gratuito, tal fue el caso de una exposición fotográfica instalada en Las Rejas de Chapultepec, a principios de año, y una proyección a 360 grados de las riquezas canadienses, en el Monumento a la Revolución.

Actualmente, recordó, se exhibe la muestra "Nieve, los canadienses y el frío" en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, en la calle de Moneda, la cual permanecerá abierta al público hasta marzo del año entrante.

No obstante, los festejos concluyen aquí el próximo fin de semana con esta exhibición de patinaje artístico, a la que vienen dos parejas de jóvenes canadieses, considerados lo más representativo del seleccionado olímpico: Carolane Soucisse y Shane Firus, así como Camille Ruest y Andrew Wolfe, que estarán mostrando sus respectivas rutinas en pareja. 

Por México, destacó, se ha invitado a dos jóvenes: Florencia Calderón, una chica regiomontana de 15 años, que ha sobresalido a nivel nacional e internacional, y a Donovan Carrillo, un carismático patinador que se caracteriza por combinar salsa y ballet; e incluir rimos populares en sus rutinas.

En este caso, señaló, su participación estará acompañada por música del extinto idolo de Juárez, Juan Gabriel (1950-2016).

"Siento que es una buena selección porque estos chicos están fogueándose y están en una etapa en la que son más sensibles a interactuar con nuevos públicos", comentó Gilling.

"La idea de traer también a los chicos mexicanos es que la gente aquí vea que también hay posibilidad de practicar patinaje, si bien en Canadá es algo natural en México hay cada vez más acceso, pues están no sólo las pistas que tienen un costo, sino espacios de acceso gratuito como el Zócalo", abundó.

Inquirida sobre la posibilidad de llevar este espectáculo a otros lugares y extender a alguna otra parte las actividades de aniversario, comentó que no, pues los patinadores llegan mañana y regresan a su país el próximo lunes, pues están en un periodo de competencias y compromisos ya adquiridos.

La recomendación, expuso, es llegar temprano este sábado y domingo a la Plaza de la Constitución donde se ubica la Pista de Hielo, dado que al ser una exhibición gratuita se prevé una gran asistencia; también, pidió arribar bien abrigados, pues el frío en las gradas es fuerte. Las funciones serán a las 20:00 pm, el sábado 16 y domingo 17 de diciembre.

NTX/MCV

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.