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Se tenía que decir… La retórica retorcida de la 4T. Por: Santiago Cárdenas Destacado

10 Ene 2020
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La manía del presidente Andrés Manuel López Obrador por ofrecer de manera regular información falsa o no verificable se ha convertido en la principal argumentación para que los miembros de su gabinete sigan su ejemplo y actúen de igual forma. De esta manera, las declaraciones públicas, que conforman la manera más práctica de informar a la población a través de los medios de comunicación, dejan de ser confiables para el trabajo periodístico de informar.

En realidad, en México los medios de comunicación se nutren mayormente de información proveniente de declaraciones. Si éstas no son confiables, entonces la información publicada pierde valor. Sin embargo, cuando las declaraciones de las autoridades permiten realizar un análisis, así sea para desmentirlas, recuperan cierto valor periodístico que deja mal parado al funcionario declarante. No obstante, en el actual gobierno se defienden las mentiras y las informaciones falsas hasta hacerlas coincidir con una realidad inexistente.

El canciller Marcelo Ebrard insiste en culpar a Estados Unidos por la violencia en México. “Si no se reduce el tráfico ilícito de armas, ¿por qué se supone que se va a poder doblegar a grupos que están fuertemente armados?”, dijo en días recientes. Esta afirmación de Ebrard es una verdad a medias. Es cierto que los cárteles mexicanos nutren sus arsenales del mercado proveniente de Estados Unidos, lo que les ha permitido equiparar, o rebasar, el armamento de las policías o del Ejército en México.

Sin embargo, el problema no son las armas. Los estadunidenses tienen el 48% de los 650 millones de armas en poder de los civiles en el mundo. Sin embargo, el número de muertos por arma de fuego es mucho mayor en México que en Estados Unidos: en esa nación, en 2017, más de mil 800 personas murieron por armas de fuego, de acuerdo con Gun Violence Archive, una organización sin ánimo de lucro; mientras que en México se cometieron en 2018 más de 35 mil 900 homicidios, de los cuales 26 mil 277 fueron ocasionados por armas de fuego.

En 2018, las armas de fuego fueron utilizadas en 73 por ciento de los 35 mil 964 asesinatos registrados, el porcentaje más alto para cualquier año.

Echarle la culpa a Estados Unidos es parte de una retórica retorcida con la que este gobierno desvía el foco de sus obligaciones. En realidad, el problema de que en México ocurran tantos asesinatos tiene que ver con los altos índices de impunidad que se registran en el sistema penal mexicano. La corrupción, aquella que este gobierno ofreció acabar, es el principal problema, pues propicia la impunidad y la falta de castigo a criminales que hoy día son más poderosos que cualquier autoridad.

Mentirle a la población es el deporte más apreciado por el lopezobradorismo, incluso por encima del beisbol. Actuar para resolver no se le da al actual gobierno, pero sí mentir para mantener niveles de popularidad y para permear una retórica retorcida que no soporta el más mínimo análisis.

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El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.