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Desde San Lázaro. Incompetencia en salud, sello de la 4T. Por: Alejo Sánchez Cano. Destacado

10 Ene 2020
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Las advertencias hechas por los expertos en materia de salud pública y desde el mismo congreso en relación a la sustitución del Seguro Popular (SP) por el Insabi, se mantuvieron a lo largo del año pasado, incluso seis ex secretarios de Salud, alertaron sobre la transición, mediante una misiva, sin embargo, no hubo poder humano para que el presidente López Obrador reconsiderará su decisión.

La desaparición del Seguro Popular anuló uno de los avances institucionales más importantes del sistema de salud mexicano en este siglo. De hecho, dicen los ex titulares de salud que el Seguro Popular era una pieza fundamental que se colocó sobre el edificio construido por las generaciones anteriores de médicos, enfermeras y trabajadores de la salud y su diseño e implementación se hizo por encima de prejuicios ideológicos o agendas partidistas.

Quién pondría en tela de juicio la experiencia y el alto perfil profesional de los firmantes de la carta en donde alertaron sobre el problema. Veamos, Doctores: Guillermo Soberón Acevedo, Julio Frenk Mora, José Ángel Córdova Villalobos, Salomón Chertorivski, Mercedes Juan López y José Narro.

La mutación del SP al Insabi requería de una gran planeación y capacitación de todo el personal de salud así como los funcionarios de alto nivel, comenzando por el secretario de Salud, Jorge Alcocer y por el titular de ese nuevo organismo, Juan Antonio Ferrer, así como el presupuesto etiquetado. Esto no se cumplió y las consecuencias están a la vista

Los resultados han sido desastrosos lo que habla de la incompetencia, producto de la inexperiencia y la ineptitud, de los nuevos cuadros de servidores públicos que ha sumado la 4T  a los principales cargos del gobierno federal.

Por desgracia lo que pasa en el sector salud ocurre, prácticamente en caso todo el sector oficial.

Las quejas de los pacientes y usuarios del Insabi no se han hecho esperar, tanto por los cobros como la falta de medicamentos y medicinas.

Al respecto, la diputada federal, Verónica Juárez Piña, quien coordina a la fracción perredista, recordó que “el grupo parlamentario de MORENA se rehusó a cumplir con lo establecido en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria que determina que debe existir el estudio de impacto presupuestal, es por ello que, aun y cuando el decreto de creación del Insabi prevé que la nueva institución operará con los mismos recursos que tenía el Seguro Popular, ni ellos ni el Presidente sabían cuánto sería lo necesario para que operara. En su prisa por dar gusto al presidente, MORENA violó la ley y ahora quienes pagan son los usuarios”.

Con tres lustros de existencia el SP atendió en los últimos seis años 308 mil casos de enfermedades muy severas, mexicanos de los más pobres del país, que se vieron favorecidos por esta institución y por el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos.

Ahora el Insabi nace muerto ya que no tiene el suficiente presupuesto para atender la demanda y ello representa un daño mayor a los pacientes, quienes tenían al Seguro Popular como su única opción para mantenerse sanos y con vida.

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El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.