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Orbi 21. Una improbable Tercera Guerra Mundial. Por: Cristina Cardeño Gama Destacado

09 Ene 2020
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El término “guerra” se ha usado a diestra y siniestra. Ejemplos hay de sobra en nuestro país mismo y en el tablero internacional. Las alarmas de guerra se han encendido, ¿precipitadamente? tal vez, ¿con miedo especulativo sobre las acciones de los ahora involucrados? por supuesto. Se habla de guerra con el imaginario de una réplica de la I o II Guerra Mundial, sin tabular el contexto actual del Siglo XXI en el que la evolución de la  tecnología militar la ha llevado a ser hoy día de lo más sofisticada. En ese mismo contexto también deben analizarse la amenaza latente que representa la energía nuclear utilizada para fines bélicos, y la cooperación económica, las finanzas y el libre mercado que rigen nuestro mundo, teniendo así una interconexión global, por lo que la sola idea de enfrascarse en una guerra mundial, involucrando evidentemente a las potencias mundiales, hace que el mundo tiemble y se convierta en una guerra fría entre los interesados, pero no así en los que terminarán siendo los más afectados que son los países de la región del Medio Oriente, especialmente los civiles. Si bien las relaciones internacionales no son cien por ciento certeras, se puede hacer una nutrida lectura del actual juego geopolítico y de intereses que engloba la crisis actual.

 

Irán y los EEUU se han convertido en acérrimos enemigos desde el siglo pasado, ambos amenazando sus respectivos intereses principalmente en la región del Medio Oriente. Las dos naciones se contraponen a sus existencias y se han hecho de aliados dentro y fuera de la región, donde seguramente se disputarán los siguientes enfrentamientos militares. Es lógico que crezca la preocupación de una Tercera Guerra Mundial anunciada desde hace varias décadas, debido a las crecientes tensiones que se han presenciado desde el año pasado, específicamente con ataques iraníes a bases militares estadounidenses más que nada.

 

Tomando en cuenta el tablero geopolítico, otras potencias como Rusia, Arabia Saudita, Francia, el Reino Unido, Alemania, fungirán como las mediadoras principales para aminorar las tensiones existentes después de la muerte del General Qassem Soleimani, y se logrará contener la escalada de la crisis hacia una guerra directa. Considero que se tiene que tomar en cuenta el pronunciamiento de la misma ONU y el papel que pueda tener en la crisis en el eventual caso de mayores enfrentamientos que ameriten específicamente el voto del Consejo de Seguridad.

 

La red que Irán ha tejido en la zona del Medio Oriente ha sido creada estratégicamente tomando en cuenta sus propias habilidades, intereses y medios. Los otros actores como Hezbollah, Iraq o Siria forman parte de esta red iraní que responderán actuando inmediatamente con represalias dentro de la misma región. Por lo anterior, se puede deducir que si se desencadena un conflicto bélico, el escenario por excelencia será dentro de puntos estratégicos dentro del Medio Oriente que lesionen los intereses de los Estados Unidos y de Irán y que tendrán un efecto dominó para la región, evidentemente, y para la economía mundial.

 

Sin duda, estos eventos los hemos visto en repetidas ocasiones durante y después de la Guerra Fría. Entonces, para que realmente ocurra una Tercera Guerra Mundial ambos tendrían que errar repetidas veces y los países interesados en disuadirlos tendrían que fallar en su misión. Esta combinación hoy es improbable.

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El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.