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Desde San Lázaro. Criminales en el conflicto de taxis en Quintana Roo. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

27 Ene 2023
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Desde San Lázaro. Criminales en el conflicto de taxis en Quintana Roo. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://twitter.com/EF_Nacional

Para los ingenuos que creen que el conflicto entre los taxistas y los operadores de Uber en Quintana Roo  se circunscribe solamente a la captación de pasajeros, les diremos que están equivocados, porque lo que está en juego, es la venta de drogas a los turistas por parte de algunos de los choferes y concesionarios del transporte público.

A decir de los turisteros de la región, tanto Ana Patricia Peralta, la presidente municipal de Benito Juárez en donde está asentado Cancún y la gobernadora Mara Lezama son omisas, por decirlo de manera decente, de lo que ocurre con la permisibilidad a los grupos criminales que operan en esa entidad, que por cierto, representa a la gallina de oro en cuanto a la generación de divisas, empleos formales e informales, además de desarrollo regional.

La alarma emitida por el gobierno de Estados Unidos a sus ciudadanos sobre el conflicto, y que ha sido subestimada por el presidente López Obrador, impacta en cancelaciones y contratos a futuro de tour operadores que han hecho de la Riviera Maya a uno de los destinos turísticos más relevantes de los norteamericanos.

Las afectaciones provocadas por los taxistas que en buena parte son obligados a cumplir cuotas muy altas por la venta de drogas, ya representan pérdidas millonarias para los prestadores de servicios turísticos  y como van las cosas, sobre todo por la inacción o complicidad de la gobernadora y la presidente municipal, ambas alineadas al Partido Verde Ecologista de México, propiedad del “Niño Verde” Jorge Emilio González y a Morena; el conflicto tiende a extenderse más, sobre todo hacia otras áreas del trasporte público.

Desde luego, no todos los taxistas se prestan a realizar actividades ilícitas, pero si un buen número de los revoltosos, se ven involucrados, porque usan sus vehículos para comercializar enervantes.

Si realmente predominará el Estado de derecho en Quintana Roo y hubiera la voluntad política para terminar el conflicto, se metería en cintura a los rijosos con la intervención directa de la Guardia Nacional y no como simples espectadores, además de las policías ministeriales del Estado y del municipio para terminar el conflicto y sobre todo combatir a los cárteles de la droga que operan en la entidad.

Las dos mujeres gobernantes, Mara Lezama y Ana Patricia Peralta están rebasadas por la violencia y por los grupos de criminales que extienden sus tentáculos por medio de todo tipo de delitos que van desde la extorsión y el cobro de piso, hasta el trasiego de droga, pasando por homicidios, secuestros y robos.

Las grandes cadenas hoteleras y en general los sectores empresariales de la región han solicitado en varias ocasiones la intervención de la gobernadora para impedir que los malosos ahuyenten a los turistas nacionales y extranjeros, además de gobernar con eficacia para combatir los males, muchos de ellos ancestrales, que aquejan al estado.

Para nadie es un secreto que el auténtico gobernador de Quintana Roo es el “Niño Verde” y mientras a este personaje no se le llame a cuentas, pues difícilmente habrá soluciones a fondo sobre la problemática que se vive en la cuna dorada del turismo de México.

Dicen los enterados que la mandataria  Mara Lezama tiene “intereses” en los sindicatos de taxis de Cancún y Paya del Carmen desde 2016, quizá por ello, se hace de la vista gorda ante los atropellos de los concesionarios.

La inseguridad en la entidad va en aumento, y en regiones en donde se vivía en santa paz, como en Tulum y Chetumal, se ha complicado porque ya hay presencia relevante de criminales que se disputan esos lugares.

Como se sabe, la operación  en actividades ilícitas requiere necesariamente la complicidad de las autoridades y como se observan las cosas, la gobernadora y la presidente municipal de Benito Juárez, ya sea por omisión o por incompetencia, han sido laxas en abatir los índices delictivos.

Ojalá que al presidente López Obrador no lo sigan mal informando sobre lo que ocurre en ese Estado, porque flaco favor le hacen a los quintanarrorenses y en general a todo el país que se ve beneficiado de las divisas que genera esa entidad.

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El apunte del director

  • Mayo 2026

    América: entre el arbitraje y la terquedad de Jardine, las Águilas exigen una renovación total

    El Club América atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Lo que hace apenas unos meses parecía el inicio de una era dominante, hoy se ha convertido en una etapa de frustración, desgaste y decisiones equivocadas. Entre un arbitraje -CESAR ARTURO RAMOS PALAZUELOS y el VAR- que volvió a perjudicar al equipo en momentos determinantes y la evidente falta de autocrítica de André Jardine, las Águilas acumulan otro fracaso que obliga a una profunda reconstrucción.

    El crédito del entrenador brasileño se ha agotado.

    Nadie puede negar que Jardine escribió páginas doradas con el tricampeonato, una hazaña que quedará para siempre en la historia azulcrema. Sin embargo, en el futbol el pasado no garantiza el futuro. El técnico se ha aferrado a fórmulas desgastadas, ha insistido en jugadores que ya no marcan diferencia y ha mostrado poca capacidad para reinventar al equipo en los momentos de mayor exigencia.

    Durante el último año, el América ha sufrido golpes que contrastan con la grandeza de la institución. La eliminación en la CONCACAF Champions Cup, la pérdida de protagonismo en la Liga MX y el descenso en el nivel colectivo confirman que el plantel ha entrado en una peligrosa zona de confort.

    A ello se suman decisiones arbitrales sumamente cuestionables, marcaciones polémicas y criterios inconsistentes que terminaron inclinando partidos importantes. Pero sería un error reducir el fracaso únicamente al silbante. El verdadero problema está dentro del vestidor y en el banquillo.

    Jardine perdió el control del proyecto

    El América dejó de ser ese equipo agresivo, dinámico y contundente que asfixiaba a sus rivales. Hoy luce predecible, lento y sin variantes ofensivas. El técnico parece incapaz de modificar el rumbo cuando los encuentros se complican.

    Sus cambios suelen llegar tarde, la lectura táctica es limitada y la confianza en ciertos jugadores parece obedecer más a la terquedad que al rendimiento. Cuando un entrenador deja de tomar decisiones con base en el presente, el ciclo inevitablemente entra en decadencia.

    El club no puede seguir viviendo de la nostalgia del tricampeonato. La exigencia del América obliga a competir y ganar siempre.

    Los extranjeros que deben salir

    La directiva encabezada por Emilio Azcárraga Jean debe emprender una depuración profunda del plantel. La base actual ha mostrado claros signos de agotamiento.

    La reestructuración debe comenzar con los jugadores extranjeros que no justifican su permanencia. Salvo dos excepciones, el resto ha quedado a deber.

    Brian Rodríguez

    Es uno de los pocos elementos desequilibrantes. Su velocidad, capacidad de desborde y generación de peligro lo convierten en una pieza valiosa para el futuro.

    Alejandro Zendejas

    Aunque ha tenido altibajos, mantiene intensidad, compromiso y una productividad ofensiva superior al promedio.

    Otros futbolistas que durante mucho tiempo fueron considerados fundamentales han disminuido notablemente su nivel. Algunos están lejos de su mejor versión física; otros simplemente ya no aportan lo necesario para sostener un proyecto ganador.

    Los tres brasileños, que ni mencionar sus nombres, resultaron un verdadero fracaso.

    El América necesita hambre, competencia interna y jugadores comprometidos con recuperar la hegemonía. El prestigio no puede ser garantía de titularidad.

    Es una lástima que Henry Martí tenga que terminar su ciclo en el campeonísimo de una forma lastimosa y no solo hablamos del penal que fallo ante Pumas que significaba el pase a semifinales, sino por el cúmulo de lesiones que arrastra y que no podrá recuperarse.

    Refuerzos con jerarquía y hambre de triunfo

    La institución debe aprovechar el próximo mercado para incorporar futbolistas de alto nivel, con personalidad y capacidad para marcar diferencia inmediata. No se trata de contratar por nombre, sino de reclutar elementos con ambición y carácter.

    Las Águilas necesitan:

    3 delanteros contundentes.

    1 mediocampista con creatividad.

    2 defensas centrales con liderazgo.

    3 Laterales con mayor profundidad.

    ¿Continuidad o cambio en el banquillo?

    La gran interrogante es si Jardine debe continuar.

    El reconocimiento por sus títulos es incuestionable, pero el presente exige decisiones frías. Si la directiva concluye que el entrenador ya no puede renovar al equipo ni recuperar la intensidad competitiva, entonces el relevo debe concretarse de inmediato.

    En el América no hay espacio para procesos sostenidos únicamente por gratitud.

    La afición ya no tolera más fracasos

    La afición azulcrema es la más exigente del país. Acostumbrada a títulos y protagonismo, no acepta excusas. El arbitraje pudo influir, pero no explica la falta de funcionamiento, la escasa reacción y la pérdida de identidad.

    El descontento es creciente y la paciencia se agota.

    Se acabó el tiempo de las contemplaciones

    El América enfrenta compromisos de máxima exigencia en los próximos meses y necesita presentarse con una imagen renovada. La plantilla requiere una sacudida profunda y la dirección técnica debe demostrar, de manera inmediata, que todavía tiene capacidad para liderar un proyecto ganador.

    Si no hay cambios de fondo, el equipo seguirá acumulando decepciones.

    Porque en el América, el pasado se respeta, pero el presente manda. Y hoy, entre decisiones arbitrales polémicas y los errores de André Jardine, queda claro que las Águilas necesitan una purga total para volver a volar hacia lo más alto del futbol mexicano.