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Grandes mejoras en el Sistema de Salud Estatal de Coahuila: Manolo Destacado

06 Ago 2025
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Grandes mejoras en el Sistema de Salud Estatal de Coahuila: Manolo Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/
  • El Gobernador toma protesta a los integrantes del Consejo Estatal de Salud para un trabajo en conjunto

El gobernador Manolo Jiménez Salinas reconoció que en lo que va de su administración se ha hecho un buen trabajo en el tema de salud, pero que, al igual que en el tema de seguridad, no se puede bajar la guardia y que se debe fortalecer el sistema estatal para brindar una mejor atención a las y los coahuilenses; lo anterior al tomar protesta e instalar el Consejo Estatal de Salud, como órgano consultivo del Ejecutivo del Estado.

“Con este Consejo Estatal de Salud fortalecemos la coordinación con las diferentes instituciones de salud en el estado para llevar a cabo más acciones de prevención y atención al dengue, rickettsiosis, el sarampión y la salud mental. Aquí presentamos los avances del Gran programa de Salud Popular con el cual hemos mejorado las instalaciones y los servicios en nuestros hospitales y centros de salud de las colonias, barrios y ejidos de Coahuila, para mejorar la calidad de vida de nuestra gente” aseguró Jiménez Salinas durante la ceremonia.

El Consejo Estatal de Salud de Coahuila coadyuvará a fortalecer las acciones comunitarias, desarrollar entornos saludables y ofrecer un mayor impulso al Gran Programa de Salud Popular, lo que permitirá seguir diseñando políticas públicas y reforzar las acciones implementadas en temas de alta relevancia en materia de salud pública.

El Mandatario estatal destacó que, gracias al Gran Programa de Salud Popular, que se detonó al inicio de su gestión, en los Hospitales Generales y Centros de Salud se han incrementado en un 55 por ciento las consultas; se han incrementado un 80 por ciento las consultas dentales.

Además, el Centro de Telemedicina ha otorgado cinco mil 595 consultas desde 2024; lo anterior ha llevado a que se registre un 20 por ciento menos procedimientos realizados en hospitales; y la disminución del diferimiento quirúrgico de 13 a 5 días.

Manolo Jiménez informó que desde el inicio de su administración y a la fecha, existen un 25 por ciento más equipos médicos funcionales en los hospitales; por lo que han aumentado 30 por ciento los estudios de laboratorio, y un 66 por ciento más los estudios de radiología realizados en los mismos.

Abundó que, además, se han entregado más de 20 mil tarjetas de la Salud Popular para que el mismo número de adultos mayores de Coahuila, que no tienen seguridad social, tengan consultas, medicamentos, análisis y operaciones completamente gratuitas, “entonces, siento que se ha hecho un muy buen trabajo”, expresó.

Jiménez Salinas reconoció la buena relación que se tiene con instituciones como el IMSS, el ISSSTE o instituciones privadas y educativas, y expresó que, de esa manera, se puede ofrecer una mejor atención a la salud a las y los coahuilenses.

Además, destacó también el fortalecimiento de la atención a la salud mental, y anunció que próximamente se presentará un proyecto de adicciones, que es algo también sumamente importante.

El Gobernador del Estado pidió a todos los integrantes de este Consejo Estatal de Salud redoblar el paso para mejorar la calidad de vida de las y los coahuilenses.

En este evento estuvieron presentes, además, Paola Rodríguez López, presidenta honoraria de Inspira Coahuila; Emanuel José de Jesús Garza Fishburn, secretario de Educación; Enrique Martínez y Morales, secretario de Inclusión y Desarrollo Social; Lucía Aguilar Hernández, representante del Secretario de Finanzas; Elma Marisol Martínez González, secretaría de Fiscalización y Rendición de Cuentas; José Valeriano Ibáñez de la Rosa, delegado estatal del Instituto Mexicano del Seguro Social; Miguel Farías Alarcón, subdelegado médico del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado; Jorge Bill Soto Almaguer, director general del Instituto de Servicio Médico de los Trabajadores de la Educación del Estado; Enrique Rodríguez Wehbe, director del Christus Muguerza Saltillo; Jesús Octavio Pimentel Martínez, rector de la Universidad Autónoma de Coahuila; Sergio Alberto Guadarrama Cortés, rector de la Universidad Tecnológica de Coahuila; Rodolfo Armando Luna Walls, rector de una Universidad del Valle de México; Raúl Gerardo Salinas Valdés, presidente del Consejo Estatal de la Cruz Roja; Liliana Sarmiento Cordero, secretaria técnica de la Secretaría de Salud; Gabriel Elizondo Pérez coordinador general de Mejora Coahuila; Raúl Rodríguez Sánchez, subsecretario de Atención de la Salud; Iván Alejandro Moscoso González, subsecretario de Prevención y Control de Enfermedades; Angélica Lizeth Ramírez Ramírez, directora de Salud Mental; Raúl Rodríguez Sánchez, subsecretario de Atención de la Salud.

Con Información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.