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Detonamos grandes eventos en agosto: Manolo Destacado

01 Sep 2025
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Detonamos grandes eventos en agosto: Manolo Imagen tomada de: https://coahuila.gob.mx/
  • El gobernador Manolo Jiménez Salinas compartió varios eventos de su administración que se llevaron a cabo durante todo el mes de agosto, mismos que tienen que ver con mejorar la calidad de vida de las familias coahuilenses.

 

“Este mes de agosto fue de grandes avances; seguimos cumpliendo, seguimos construyendo un Coahuila sólido y echado pa’delante”, manifestó.

 

Manolo Jiménez recordó que se inició el mes con la toma de protesta del Poder Judicial, con lo que se consolida el compromiso con la legalidad de nuestro estado.

 

Además de que en Monclova, se entregó el C2 municipal, y se arrancó el Centro Integral de Seguridad de la región Centro Desierto.

 

En Acuña, se entregaron nuevas patrullas para reforzar la seguridad en la región, y se arrancaron obras de agua potable y drenaje sanitario en Saltillo.

 

“En Torreón, dimos arranque al sistema vial Independencia – Abastos con una inversión de 365 millones de pesos, una obra que mejorará la movilidad en La Laguna”, dijo.

 

De la misma manera, se realizó la supervisión del bulevar Carlos Salinas de Gortari, en Castaños, y se dio inicio a obras sociales en la región Centro.

 

“Entregamos escrituras en Múzquiz; en Piedras Negras entregamos apoyos con el programa el Despensón; y detonamos en Monclova, Castaños y Parras de la Fuente nuestro programa de Obras Sociales a Pasos de Gigante”, añadió Jiménez Salinas.

 

Asimismo, el Mandatario estatal presidió el Consejo Estatal de Salud, dando seguimiento al gran Proyecto de salud popular con grandes resultados.

 

Se presentó el programa de prevención de adicciones Vive Libre sin Drogas, una estrategia integral para cuidar la salud de nuestra gente.

 

En este mismo mes, se anunció la expansión de la empresa Ariston, en Saltillo; y se inauguró la planta HCMF, en Ramos; y también la planta Napoleon, que generarán más empleos para las familias coahuilenses.

 

En San Pedro, junto con el director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), se lanzó el programa de empleo temporal para la región Laguna.

 

Se instaló el Consejo Estatal de la Competitividad e Innovación, para que Coahuila siga siendo uno de los mejores lugares para vivir con nuestras familias.

 

Manolo Jiménez comentó que se presentó la agenda de actividades por el Día de la Juventud, y se entregó el Premio Estatal de la Juventud “Jóvenes Gigantes”.

 

Abundó que se llevó a cabo el Coahuila 1000, en Torreón, consolidado como uno de los rallys más importantes de México.

 

Se lanzó el festival Rodeo Saltillo, y junto a miles de familias, se vivió el gran ambiente del Ramos Fest, con una gran cabalgata. En Francisco I. Madero, el Gobernador del Estado compartió el baile del adulto mayor.

 

Señaló, además, que sostuvo encuentros estratégicos con la presidenta Claudia Sheinbaum en Ciudad de México.

 

“Nuestro Gobierno es de hechos y de resultados, y así seguiremos trabajando por todo Coahuila”, subrayó el gobernador Manolo Jiménez.

 

Con información de: https://coahuila.gob.mx/

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El apunte del director

  • MAYO 2026
    **PACIFICACIÓN: SIN RENDICIÓN DE CUENTAS, NO HAY RUTA**

    La pacificación de México no admite atajos retóricos ni soluciones parciales. Es un objetivo legítimo, urgente y compartido, pero su cumplimiento exige algo más que despliegues operativos o ajustes discursivos: requiere reconstruir la confianza en las instituciones, cerrar espacios de impunidad y someter al escrutinio público a todos los niveles de gobierno.
    Durante años, la estrategia de seguridad ha oscilado entre la contención y la reacción. Se han fortalecido capacidades, sí, pero el fenómeno criminal ha demostrado una notable capacidad de adaptación. En ese contexto, la discusión de fondo no puede eludirse: ¿cómo garantizar que las autoridades —federales, estatales y municipales— actúen con integridad y sin interferencias indebidas?
    La respuesta pasa por un principio básico en cualquier Estado de derecho: rendición de cuentas efectiva. Esto implica investigaciones independientes, fiscalías con autonomía real, sistemas de inteligencia que funcionen y mecanismos de control que no dependan de la voluntad política del momento. No se trata de señalar sin pruebas, sino de construir condiciones para que cualquier sospecha fundada sea investigada con rigor y transparencia.
    El desafío es mayúsculo porque la percepción de impunidad sigue siendo uno de los principales factores que erosionan la legitimidad institucional. Cuando la ciudadanía percibe que las reglas no se aplican de manera uniforme, que hay zonas grises o que ciertos actores están fuera del alcance de la ley, la confianza se diluye. Y sin confianza, cualquier política de seguridad está condenada a resultados limitados.
    En este punto, la coordinación entre niveles de gobierno es indispensable. La seguridad no es una competencia exclusiva de la federación ni puede resolverse desde un solo frente. Los estados y municipios juegan un papel central, tanto en la prevención como en la reacción. Sin embargo, esa coordinación debe ir acompañada de estándares claros y de la capacidad de intervenir cuando estos no se cumplen.
    La cooperación internacional también es un componente clave. México no enfrenta este problema en aislamiento. El tráfico de drogas, armas y dinero ilícito es transnacional por definición. De ahí que la colaboración con socios estratégicos deba centrarse en inteligencia, control de flujos financieros y combate a redes logísticas, más allá de discursos o tensiones coyunturales.
    Pero incluso con mejores herramientas y mayor coordinación, la pacificación no será posible si no se atienden las causas estructurales que alimentan la violencia. Desigualdad, falta de oportunidades, debilidad institucional y economías locales capturadas por el crimen forman parte del ecosistema que permite la reproducción del problema. Ignorarlos sería perpetuar el ciclo.
    El reto para el gobierno federal es doble. Por un lado, sostener una estrategia de seguridad eficaz y medible. Por otro, enviar señales claras de que no habrá tolerancia para conductas indebidas dentro del propio aparato estatal. Esto último es particularmente sensible, porque implica asumir costos políticos en aras de fortalecer el Estado de derecho.
    La narrativa importa, pero los resultados importan más. La pacificación no se decreta: se construye con instituciones que funcionen, con justicia que llegue a tiempo y con autoridades que rindan cuentas. En esa ecuación, el combate a la impunidad es el factor decisivo.
    El país no necesita más promesas grandilocuentes, sino una hoja de ruta clara, con metas verificables y mecanismos de seguimiento. La ciudadanía, cada vez más informada y exigente, no se conforma con diagnósticos. Exige soluciones.
    En síntesis, la pacificación de México pasa por un principio irrenunciable: nadie por encima de la ley y todos sujetos a escrutinio. Sin esa base, cualquier estrategia será, en el mejor de los casos, insuficiente. Con ella, se abre la posibilidad real de avanzar hacia un país más seguro y más justo.