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Desde San Lázaro. Más deuda y pago de intereses con la 4T. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

16 Oct 2025
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Desde San Lázaro. Más deuda y pago de intereses con la 4T. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/Mx_Diputados

Ahora que el oficialismo se parte la cabeza para buscar ingresos hasta por debajo de las piedras para cubrir el enorme gasto que tiene, particularmente en el pago de la deuda y sus intereses, salta a la vista de inmediato el daño al erario que representó el huachicoleo fiscal por 600 mil millones de pesos que hicieron miembros prominentes del morenismo, monto que sería de mucha utilidad para cubrir un sinnúmero de programas en favor de la población más necesitada.

Dice la presidenta Sheinbaum que hay dinero suficiente para atender a los damnificados y para  cubrir todo el presupuesto de egresos de 2026, sin embargo, lo que omite mencionar es que de acuerdo a la Ley de Ingresos del próximo año,  los  10 billones 193 mil 683.7 millones de pesos que se espera captar, alrededor del 10 por ciento  será a través de endeudamiento, ya que se autoriza al Ejecutivo Federal contratar endeudamiento neto interno hasta por 1.78 billones de pesos; y externo hasta por 15 mil 500 millones de dólares, con el propósito de financiar el Presupuesto de Egresos y realizar operaciones de refinanciamiento.

El diputado del PAN, Héctor Saúl Téllez Hernández, advirtió que 2026 cerrará con una deuda pública de 20.3 billones de pesos, además de que todos los mexicanos pagarán 1.6 billones de pesos nada más de intereses, lo que, es más, por mucho, de lo destinado a programas sociales.

La diputada panista, Eva María Vásquez Hernández señaló que la Ley de Ingresos no es una política económica, es una factura al pueblo mexicano que propone, por el oficialismo, un ingreso por 8.7 billones de pesos, pero para cuadrar sus números recurren al crédito de 1.7 billones de deuda neta, “dinero que se va pedir prestado y que no existe aún, pero que ya se debe”.

Patricia Flores Elizondo, diputada de Movimiento Ciudadano, expresó que este paquete no es un plan económico, es un parche fiscal que hipoteca el futuro de México. El país enfrenta un problema de ingresos con deuda pública e ingresos inflados. “México necesita un gobierno con el valor de combatir las leyes internas que saquean el país”.

Homero Ricardo Niño de Rivera Vela, diputado del PAN, precisó que el paquete económico se resume como la necesidad de este gobierno de tener más dinero; “todo lo que hacen, todo lo que proponen, todas las iniciativas en materia económica tienen el objetivo de tener más dinero”.  Agregó que los gobiernos populistas se caracterizan por el gasto irresponsable y termina pasando lo de ahora: tener una deuda duplicada.

En los ingresos tributarios del otro año destaca el Impuesto Sobre la Renta (ISR), con más de tres billones de pesos, El Impuesto al Valor Agregado (IVA), 1 billón 599 mil mdp. El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), 761 mil 318 mdp y los impuestos a las importaciones sumarán 254 mil 757 mdp.

La recaudación federal participable se estima en 5 billones 339 mil 634 mdp Entre las disposiciones generales, el proyecto de dictamen establece que los recursos provenientes del Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas podrán utilizarse para cubrir obligaciones derivadas de su potenciación. Lo que en términos llanos significa que los Estados se rasquen con sus propias uñas porque más presupuesto federal para ellos, no más no hay.

Alfonso Ramírez Cuéllar, (Morena) afirmó que la base principal de la recaudación que se proyecta es la eficiencia recaudatoria y el combate decidido a los grandes evasores fiscales y a la facturación falsa. Insistió en que pueden endurecerse mucho más las reformas establecidas en Código Fiscal de la Federación porque la fuga de recursos, a partir de estos esquemas, (se le olvidó mencionar al legislador el huachicleo fiscal causado por sus correligionarios) es incalculable.

Por si alguien tiene duda sobre que el gobierno de la 4T apoyará a las minipymes, les diremos que como ocurrió con AMLO, no habrá presupuesto etiquetado para respaldarlos y menos para darles estímulos fiscales. AL respecto el diputado Gustavo Adolfo De Hoyos Walther (MC) dijo que en la iniciativa no está un estímulo fiscal a los emprendedores en materia de ISR ni de IVA. “El enfoque que se está dando tratando de buscar nuevos ingresos tiende a ser contradictorio y al final debilita que pequeños emprendedores que están iniciando sus actividades productivas puedan hacerlo de una manera más fluida”.

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.