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Desde San Lázaro. Adelantan la revocación de mandato. (El miedo no anda en burro). Por Alejo Sánchez Cano Destacado

10 Nov 2025
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Desde San Lázaro. Adelantan la revocación de mandato. (El miedo no anda en burro). Por Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x com/claudiashein
Luego de unas semanas muy malas para la presidenta Sheinbaum y el proyecto político que representa, en donde los asesinatos de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan y del líder limonero de Apatzingán, Bernardo Bravo, pusieron a Michoacán en ebullición política y social para dar paso a nivel estatal del movimiento de “El Sombrero”, el obradorato ha decidido adelantar la revocación de mandato que debería realizarse en 2028 para compaginarlas con las elecciones intermedias del 2027 (renovación de la Cámara de Diputados Federal, 17 gubernaturas, 31 congresos locales y las alcaldías de 30 estados) en las cuales también se eligirán a 850 juzgadores y con ello, poner a la Jefa del Ejecutivo Federal en la boleta electoral para justificar su participación en las campañas políticas.
Con este frankenstein electoral pretende Morena y rémoras mantener la mayoría calificada en la Cámara Baja, al tiempo de asegurar el control en casi todas las entidades del país, además de fortalecer a Claudia Sheinbaum en un especie de plebiscito con la revocación de mandato en donde se preguntará a la ciudadanía si desea que la mandataria continúe en su cargo.
La jugada del obradorato tiene sus riesgos porque en una de esas, si se mantiene la inercia de descredito que ha tenido la doctora en los últimos días, puede darse el caso de que la población se vuelque en las urnas para quitarla del puesto.
El oficialismo tiene los órganos electorales totalmente cooptados, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a casi todo el Poder Judicial, lo que significa que la oposición debe tener la capacidad de convocatoria suficiente para arrebatarles el poder.
No hay que olvidar que también viene la reforma electoral que cocina Pablo Gómez y en esta se cierran totalmente las puertas para que se concrete la alternancia en el poder, en virtud de que se eliminarán los espacios de representación proporcional en el Congreso con la finalidad de que los opositores se queden sin senadores y diputados, amén de que se buscará reducir las prerrogativas, acotar las campañas políticas, el financiamiento público y privado, entre otras tantas acciones para instaurar el obradorato por varias décadas.
 Desde San lázaro, la mayoría de Morena y aliados se preparan para aprobar la reforma constitucional en esta semana que empatará la revocación de mandato con las elecciones intermedias de 2027 y con ello obedecer a la propuesta original de AMLO.
La intención es reformar el artículo 35 de la Constitución para llevar a cabo la consulta sobre la revocación de mandato en 2027 y con ello permitir que la presidenta irrumpa en los comicios intermedios con toda la fuerza del Estado.
Si de por sí el INE está disminuido en sus capacidades operativas y cooptado por la 4T, ahora se le viene la organización de las elecciones más grandes de su historia con tres tipos de elecciones, la revocación de mandato, la de los partidos y las judiciales, y con un presupuesto acotado, pues en menudo lio estarán, pero eso que importa si al final del día lo relevante para el oficialismo es que arrasen en los comicios con el descarado apoyo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Ante un electorado apático y desinteresado en las elecciones, lo cual quedó demostrado en el pasado proceso electoral de los juzgadores en donde hubo un nivel del abstención de 90 por ciento, qué se podrá esperar en el 2027 con tantos candidatos (miles) y un número progresivo de boletas electorales con la elección judicial.
Se pondrá la mesa en 2027 para que se despache con la cuchara grande la 4T, primero, con la ratificación en su cargo de Claudia Sheinbaum; segundo, con mantener la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y para ello cuentan con el Tribunal Electoral; y tercero, ganar el total de las gubernaturas en juego, además de, acompañados con la música de los acordeones, encumbrar a 850 juzgadores afines y plegados a los designios del Poder Ejecutivo.
Mientras que el país se cae a pedazos con la creciente violencia e inseguridad que se enquista en todo el territorio nacional; la inminente recesión económica y el alejamiento de las inversiones que imposibilita la creación de nuevos empleos formales y que el país tenga más ingresos por la vía de impuestos, el gobierno de la 4T se enfoca, como ha sido desde hace siete años, al control electoral para no dejar el poder.
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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.