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Desde San Lázaro. Represión y autoritarismo. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

21 Nov 2025
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Desde San Lázaro. Represión y autoritarismo. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/LOVREGA

La represión tiene muchos rostros que van desde el uso de los granaderos y grupos de choque como el Bloque Negro, hasta la judicialización de la protesta con detenciones y consignaciones arbitrarias contra manifestantes que no participaron en las agresiones a policías.

La marcha convocada por la Generación Z fue pacífica, hasta llegar al zócalo en donde se infiltró gente embozada que iba armada con esmeriles y diversos instrumentos para tirar las vallas y atacar a las fuerzas del orden.

En las marchas organizadas por opositores al sistema, la izquierda radical manda al Bloque Negro para violentar las protestas y con esa etiqueta etiquetar a los manifestantes.

Cuando la manifestación es a favor del oficialismo, nunca se aparecen los grupos de choque.

Usted recuerda estimado lector, alguna manifestación organizada por el oficialismo, tanto en tiempos de AMLO y ahora con Sheinbaum, en donde se haya aparecido el Bloque Negro u otros grupos violentos, por supuesto que no, y ello además de ser una clara evidencia sobre el patrocinio y la formación de estos grupos, habla de que es el mismo gobierno quien los maneja.

Los sistemas de inteligencia de la Sedena y Marina, así como los chicos de Omar García Harfuch tienen toda la información relativa a los halcones de la 4T, incluso de sus patrocinadores y líderes, pero no hay hecho nada para detenerlos por una simple razón, son de casa.

La marcha Z se pretendió desacreditar con la irrupción violenta de los halcones de la 4T y por la participación de opositores provenientes, incluso de partidos políticos, la Marea Rosa y de ciudadanos que están hasta la madre de la violencia y la inseguridad que campea en buena parte del territorio nacional.

“Fueron muy pocos jóvenes”, “están pagados por la derecha internacional”, “son boots” y una serie de calificativos que buscan denostar a esos mexicanos que no comulgan con el actual gobierno.

Un estadista busca tender puentes de diálogo y negociación con sus detractores, un dictador arremete con toda la fuerza del Estado para apaciguar a los revoltosos.

La presidente no ha entendido que con represión no se contiene a los disidentes, al contrario, aviva más la flama de la violencia y la polarización que tarde que temprano, impacta en la gobernabilidad.

Los organismos que tienen los ciudadanos para denunciar el abuso del poder público como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que preside una Piedra, no ha dicho una solo palabra del abuso de policías contra manifestantes, al contrario, mantiene un silencio de complicidad que llama la atención de organismos internacionales de protección de los derechos humanos.

El asesinato del ex alcalde de Uruapan, Carlos Manzo y ahora la represión contra la marcha de la Generación Z le quitó el disfraz de demócratas a la 4T, para dejar al descubierto su verdadero rostro de tiranos.

Al fiel estilo de otras dictaduras de la región como Cuba, Venezuela y Nicaragua, se reprimió a punta de golpes, de expedientes judiciales y cárcel a los manifestantes.

Falta ver, caso por caso, qué tantas culpas tienen los acusados por la fiscalía capitalina en donde cobra como titular la hermana de la dirigente nacional de Morena.

Bertha María y Luisa María, entre Alcaldes te veas.

Por cierto, en todo este affaire represivo, en dónde queda la Jefa del Gobierno Capitalino, Clara Brugada, quien fue una de las responsables de operar la estrategia de choque para ponerles en la madre a los asistentes a la marcha Z.

Mucho tendrá que explicar esta funcionaria y Cesar Cravioto, Secretario General del gobierno capitalino, por el diseño de todo el operativo desplegado por los granaderos y el Bloque Negro. Ambos grupos, uno oficial y otro, con el rostro cubierto, fueron parte de un mismo esquema de represión.

Con el autoritarismo no se detendrán las movilizaciones y menos apagar las voces disidentes, sino al contrario, es un acicate para los opositores al régimen en seguir con el empeño de derrocar a la 4T.

Ojalá todas las inconformidades sean pacíficas y que el gobierno muestre tolerancia y altura de miras, ya que caer en el juego de la provocación afecta la gobernabilidad y la paz social.

El que convocó a la violencia no fueron los manifestantes del 15 de noviembre, fue el gobierno y sus grupos de choque y ello lo saben, incluso, los gobiernos democráticos del mundo. Tal vez por eso está tan preocupado el presidente Donald Trump por la instauración de un régimen represor en sus vecinos del sur.

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.