Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

TEPJF se suma a la conmemoración del 25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer Destacado

26 Nov 2025
332 veces
TEPJF se suma a la conmemoración del 25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer Imagen tomada de: https://www.te.gob.mx/

Con la asistencia del magistrado presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Gilberto Bátiz García, y de la magistrada de la Sala Superior Claudia Valle Aguilasocho, se llevó a cabo la conmemoración del “25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” en la que se reflexionó sobre las diversas formas en que se manifiesta la violencia hacia las niñas, adolescentes y adultas.

En el evento, organizado por el Órgano de Administración Judicial (OAJ) del Poder Judicial de la Federación (PJF), se hizo énfasis en los retos que enfrenta actualmente la sociedad para identificar, prevenir, erradicar y sancionar toda forma de violencia hacia este sector de la población, así como el impacto que este flagelo tiene tanto a nivel individual, familiar, comunitario y para el desarrollo del país.

Durante las intervenciones de las personas participantes, se destacó que el PJF tiene el compromiso de garantizar el acceso a la justicia con perspectiva de género, de interseccionalidad y de interculturalidad, y no permitir que quienes denuncian cualquier acto que violenta su dignidad, integridad o seguridad sean revictimizadas.

En este marco, Lorena Josefina Pérez Romo, integrante del OAJ, presentó el “violentómetro” para el Poder Judicial y reiteró que las diferentes áreas que lo integran deben ser seguras y libres de cualquier forma de violencia sexual, laboral, institucional, simbólica o de cualquier otra naturaleza.

Al tomar la palabra, la integrante del OAJ Catalina Ramírez Hernández consideró que esta fecha no solo debe convocar a reflexionar, sino también a actuar con decisión y responsabilidad, ya que persiste una verdad que —advirtió— aún duele: “Las violencias laborales, sexuales, simbólicas y de género que continúan enmarcando la vida de miles de niñas, adolescentes y mujeres en nuestro país”.

El evento estuvo encabezado por el presidente del OAJ, Néstor Vargas Solano, y también participaron José Alberto Gallegos Ramírez, integrante de este organismo del PJF. La magistrada presidenta del Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ), Celia Maya García dio un mensaje de apertura al acto conmemorativo.

Las especialistas Edith López Hernández y Mariana González Focke impartieron conferencias magistrales ante un auditorio integrado por diversos titulares de áreas del OAJ y del TDJ.

Con información de: https://www.te.gob.mx/

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.