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Vive Quintana Roo un 2025 histórico al romper récords en cruceros y operaciones aéreas: Mara Lezama Destacado

30 Dic 2025
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Vive Quintana Roo un 2025 histórico al romper récords en cruceros y operaciones aéreas: Mara Lezama Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/
  • El estado proyecta más de 7.4 millones de cruceristas y el arribo de 1,874 embarcaciones en 2025, con crecimientos sostenidos en Cozumel y Costa Maya
  • Rompe dos récords en una sola semana, al tener 760 y 771 operaciones diarias en sus cuatro aeropuertos
  • Las proyecciones confirman incrementos en la llegada de visitantes consolidando a Quintana Roo como líder nacional y referente internacional en turismo de cruceros 

La gobernadora Mara Lezama Espinosa informó que el año 2025 se consolida como el mejor en la historia para el segmento de turismo de cruceros en la entidad, al registrar cifras históricas tanto en la llegada de embarcaciones como de cruceristas, resultado del trabajo coordinado entre el Gobierno del Estado, la iniciativa privada y organismos internacionales, destacando la estrecha colaboración con la Florida-Caribbean Cruise Association (FCCA).

 

Asimismo, destacó los dos récords rotos en operaciones aéreas en los cuatro aeropuertos del estado: un total de 771 registradas el pasado día 27 y el pasado 20 de diciembre se alcanzó una marca sin precedentes con 766 operaciones aéreas en un solo día.

 

De acuerdo con las proyecciones para este año, Quintana Roo alcanzará la llegada de más de 7.4 millones de cruceristas, lo que representa un crecimiento del 3.6 por ciento en comparación con 2024, fortaleciendo la posición del estado como el principal destino de cruceros en México y uno de los más importantes a nivel mundial.

 

En el caso de Costa Maya, se prevé la llegada de más de 2 millones 802 mil visitantes, lo que representa un incremento del 9.1 por ciento respecto al año anterior, reflejo del dinamismo y la diversificación del turismo marítimo en el sur del estado. Por su parte, en Cozumel se proyecta la llegada de más de 4 millones 622 mil cruceristas, con un crecimiento del 0.5 por ciento en comparación con 2024.

 

En cuanto a la operación portuaria, durante 2025 se estima el arribo de 1,874 cruceros, lo que representa un incremento del 3.8 por ciento respecto al año previo. Cozumel recibirá 1,300 embarcaciones, cifra que equivale a un crecimiento del 1.5 por ciento en comparación con 2024, mientras que Costa Maya alcanzará 574 cruceros, con un destacado aumento del 9.3 por ciento.

Este crecimiento histórico se ve fortalecido por un hecho sin precedentes en la industria de cruceros tanto para Quintana Roo como para México: la implementación de un derecho estatal que contempla una aportación de 5 dólares por crucerista, la cual es igualada por el Gobierno del Estado. Dicho recurso se destina de manera directa al mejoramiento de la infraestructura turística, elevando la calidad de los servicios, la seguridad y la experiencia tanto de las y los visitantes como de las comunidades receptoras.

 

“Este logro es resultado de una visión clara que impulsa un desarrollo turístico ordenado, sostenible y con responsabilidad social, enfocado en generar bienestar y prosperidad compartida para las y los quintanarroenses”, expresó la gobernadora Mara Lezama.

 

Con información de:  https://cgc.qroo.gob.mx/

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.