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Se debe separar la elección judicial de los comicios intermedios de 2027: magistrado presidente del TEPJF, Gilberto Bátiz García Destacado

04 May 2026
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Se debe separar la elección judicial de los comicios intermedios de 2027: magistrado presidente del TEPJF, Gilberto Bátiz García Imagen tomada de: https://x.com/gbatizg

En el marco del debate sobre los desafíos de las elecciones federales de 2027, el magistrado presidente de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Gilberto Bátiz García, reiteró su llamado para separar los comicios del Poder Judicial de las votaciones para la renovación de la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas en el país.

 

“Es muy importante decirlo. Hoy en día se tiene un debate también sobre la mesa que nos invita a pensar: ¿es lo que necesitamos?, ¿una elección concurrente donde partidos políticos y elección judicial tengan cabida el mismo día?”, puntualizó al señalar que la elección judicial tiene sus propias implicaciones de cara hacia el futuro, por lo que debería valorarse su realización en una fecha posterior a junio de 2027.

 

Bátiz García dijo que se debe considerar la experiencia de la Sala Superior y la labor de todo el TEPJF en las elecciones presidenciales de 2024 y los comicios judiciales de junio de 2025 en los que resultó electo, al igual que la magistrada electoral Claudia Valle Aguilasocho y que, por primera vez en la historia mexicana, mediante el sufragio se definió la composición del pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la mitad de los juzgadores del Poder Judicial del país.

 

“¿El modelo que desarrollamos en el 2025 es el que necesitamos para llevar a buen puerto estas elecciones o debemos de configurar estas nuevas reglas también con base en una experiencia no solo como candidatos, sino también como instituciones?”, planteó el magistrado presidente, quien se ha pronunciado en distintas ocasiones por evitar la concurrencia de los comicios judiciales y los de naturaleza política.

 

Con información de: https://www.te.gob.mx/

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.