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Desde San Lázaro. La oportunidad perdida de Clara Brugada. Por: Alejo Sánchez Cano Destacado

18 Jun 2026
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Desde San Lázaro. La oportunidad perdida de Clara Brugada. Por: Alejo Sánchez Cano Imagen tomada de: https://x.com/ClaraBrugadaM

La Ciudad de México tuvo frente a sí una oportunidad irrepetible. El Mundial de Futbol representaba la posibilidad de mostrar al planeta una metrópoli moderna, eficiente, segura y capaz de competir con las grandes capitales globales. Sin embargo, la administración de Clara Brugada decidió apostar por la cosmética urbana antes que por las soluciones de fondo que demandan millones de capitalinos.

Los recursos destinados a la preparación de la ciudad para la justa mundialista superaron los 20 mil millones de pesos. Era dinero suficiente para impulsar proyectos estratégicos que dejaran un legado duradero en materia de movilidad, seguridad pública, infraestructura hidráulica y transporte público. Pero la prioridad terminó siendo otra: una ciudad pintada de colores, primero morado y luego amarillo, acompañada de una sobredosis de figuras de ajolotes convertidas en símbolo oficial de una estrategia de imagen que poco o nada resolvió los problemas estructurales de la capital.

La llamada "ajoloteada" de la Ciudad de México quedará como uno de los sellos más visibles de esta administración. Se intervinieron espacios públicos, se colocaron elementos decorativos, se promovieron campañas visuales y se realizaron obras de relumbrón destinadas más a la fotografía que a la funcionalidad. Entre ellas destaca el puente peatonal sobre Calzada de Tlalpan y una ciclovía cuya utilidad práctica sigue siendo motivo de debate entre especialistas y usuarios.

Mientras tanto, el Sistema de Transporte Colectivo Metro continúa acumulando rezagos. Las líneas más antiguas requieren mantenimiento mayor, modernización de instalaciones eléctricas y sustitución de equipos obsoletos. Los usuarios enfrentan diariamente retrasos, saturación y riesgos operativos que han sido documentados en múltiples ocasiones. Ahí debieron concentrarse buena parte de los esfuerzos presupuestales.

Tampoco se observan avances significativos en la modernización del drenaje profundo, una infraestructura crítica para una ciudad que cada temporada de lluvias enfrenta inundaciones cada vez más severas. La coordinación metropolitana con el Estado de México e Hidalgo sigue siendo insuficiente, pese a que millones de personas cruzan diariamente los límites territoriales de la capital para trabajar, estudiar o realizar actividades económicas.

A ello se suma el deterioro de la percepción de seguridad. Los delitos patrimoniales continúan afectando amplias zonas de la ciudad, mientras que la presencia de grupos dedicados al narcomenudeo, extorsión, el robo y diversas actividades ilícitas mantiene preocupados a comerciantes y vecinos. Sin embargo, estos asuntos quedaron relegados frente a una estrategia gubernamental enfocada en la construcción de una narrativa visual.

El problema para Morena es que los costos políticos comienzan a acumularse. La gestión de Clara Brugada amenaza con convertirse en un lastre electoral para el oficialismo de cara a las elecciones intermedias de 2027. Lo que durante décadas fue considerado el principal bastión de la izquierda mexicana empieza a mostrar signos de desgaste político.

La permisividad mostrada frente a movilizaciones que paralizan a la ciudad durante semanas tampoco ayuda. Los bloqueos de la CNTE provocan pérdidas millonarias para comercios, restaurantes, hoteles y pequeños negocios. Miles de trabajadores vieron afectada su movilidad y productividad mientras el gobierno capitalino evitó ejercer plenamente sus facultades para garantizar la libre circulación.

Algo similar ocurrió con las acciones protagonizadas por grupos radicales conocidos como bloque negro y por colectivos que en distintos momentos recurrieron a actos de vandalismo y confrontación. La ausencia de una respuesta firme generó la percepción de que las autoridades privilegiaron consideraciones ideológicas sobre la aplicación imparcial de la ley.

La consecuencia es evidente: amplios sectores de clase media, comerciantes, empresarios, profesionistas y jóvenes comienzan a replantear sus preferencias electorales. En varias alcaldías la competencia política luce mucho más cerrada de lo que Morena estaba acostumbrado a enfrentar.

No resulta exagerado afirmar que la oposición observa una ventana de oportunidad real para 2027. Si PAN, Movimiento Ciudadano y otras fuerzas políticas logran construir candidaturas competitivas y una narrativa común enfocada en seguridad, movilidad y calidad de vida, podrían obtener triunfos importantes en varias de las 16 alcaldías.

Más allá de los colores partidistas, lo preocupante es que la Ciudad de México desperdició una vitrina mundial para resolver problemas históricos y consolidar una visión de largo plazo. El Mundial pudo ser el detonante de una transformación urbana profunda. En cambio, terminó convertido en una costosa operación de imagen.

Brugada tenía la posibilidad de proyectar una ciudad de vanguardia; eligió una ciudad decorada. Tenía la oportunidad de dejar infraestructura estratégica; prefirió obras de impacto mediático. Tenía en sus manos fortalecer el liderazgo político de Morena rumbo a 2027; corre el riesgo de entregar una capital desencantada y electoralmente competida.

La factura política comenzará a cobrarse muy pronto. Y cuando lleguen las urnas, los electores probablemente valorarán más el estado del Metro, la seguridad de sus colonias y la movilidad cotidiana que cualquier ajolote pintado en las paredes de la ciudad.

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El apunte del director

  • El quinto partido está más cerca que nunca

    La Selección Mexicana de futbol se encuentra ante una oportunidad histórica. Después de que concluya la fase de grupos como líder de su sector tras imponerse con autoridad al representativo de Corea y de República Checa, el camino hacia el anhelado quinto partido luce más despejado que en cualquier otra Copa del Mundo.

    Durante décadas, el famoso "quinto partido" se convirtió en una especie de maldición para el futbol mexicano. Generaciones enteras de jugadores se quedaron a las puertas de romper esa barrera psicológica y deportiva que ha perseguido al Tricolor desde que se instauró el actual formato de competencia. Sin embargo, el Mundial de 2026 ofrece condiciones inéditas que pueden cambiar la historia.

    Hay que considerar para este apunte que, al ser 48 selecciones, pues el quinto partido en realidad sería el cuarto con menos equipos.

    Terminar en el primer lugar del grupo no es un detalle menor. Significa evitar en la siguiente ronda a una potencia mundial y enfrentar a un tercer lugar clasificado, un rival que, al menos en el papel, tendría menor jerarquía futbolística. Pero existe otro factor que juega a favor de México y que podría resultar determinante: la localía.

    El Estadio Azteca volverá a convertirse en el escenario de las grandes gestas nacionales. El Coloso de Santa Úrsula no es un estadio cualquiera. Su historia, su ambiente y sus más de dos mil metros de altitud sobre el nivel del mar representan una ventaja competitiva que pocas selecciones pueden presumir. Ahí han sufrido campeones del mundo, ahí se han escrito páginas legendarias del futbol internacional y ahí la Selección Mexicana suele multiplicar su rendimiento.

    Si los pronósticos se cumplen y México supera con éxito la ronda de eliminación directa frente al tercer lugar clasificado, el tan esperado quinto partido también se disputaría en el Azteca. Nuevamente, el Tricolor tendría de su lado a más de 80 mil aficionados convertidos en un auténtico jugador número doce, además de unas condiciones climáticas y geográficas que suelen incomodar a los visitantes.

    Por supuesto, a partir de los cuartos de final ya no existen rivales sencillos. Del otro lado aparecería una selección de primer nivel, una potencia acostumbrada a disputar las instancias definitivas de los mundiales. Sin embargo, incluso esos gigantes tendrían que enfrentar la presión de un estadio volcado completamente a favor del equipo mexicano y adaptarse a una altitud que históricamente ha sido un factor determinante.

    La ilusión, por primera vez en mucho tiempo, parece sustentarse en argumentos deportivos y no solamente en el entusiasmo de la afición. México ha mostrado orden táctico, personalidad y una generación de futbolistas que entiende la trascendencia de jugar un Mundial en casa. Además, el cuerpo técnico ha sabido gestionar la presión y aprovechar las ventajas que ofrece ser anfitrión.

    Por ello, no resulta exagerado pensar que el famoso quinto partido está al alcance de la mano. Más aún, existen condiciones reales para creer que el Tricolor puede ir más allá y buscar el sexto encuentro, una hazaña que colocaría a esta generación en el sitio más alto de la historia del futbol mexicano.

    El sueño ya no parece una utopía. El Azteca está listo, la afición está entregada y la Selección tiene el destino en sus manos. La oportunidad es inmejorable. Ahora corresponde al Tricolor convertir la ilusión de millones de mexicanos en una realidad que el país ha esperado durante décadas.