Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

Reconoce Mara Lezama la fuerza, identidad y liderazgo de las mujeres mayas con la Medalla al Mérito Mujer Indígena Maya “María Petrona Uicab” Destacado

30 Sep 2026
32 veces
Reconoce Mara Lezama la fuerza, identidad y liderazgo de las mujeres mayas con la Medalla al Mérito Mujer Indígena Maya “María Petrona Uicab” Imagen tomada de: https://cgc.qroo.gob.mx/
  • La Gobernadora entregó en Sesión Solemne del Congreso del Estado la segunda edición de esta distinción a la profesora investigadora Deira Patricia Jiménez Balam
  • El reconocimiento visibiliza las aportaciones de las mujeres mayas a la cultura, la educación, la investigación, la salud comunitaria y al desarrollo de Quintana Roo

La Medalla al Mérito Mujer Indígena Maya “María Petrona Uicab”, instituida por el Congreso del Estado, fue entregada este año a la profesora investigadora Deira Patricia Jiménez Balam por la gobernadora Mara Lezama Espinosa durante Sesión Solemne, en reconocimiento a su destacada trayectoria y sus aportaciones en favor de las comunidades mayas.

Presidida por la diputada Lili Mis Martínez, presidenta de la Mesa Directiva, y con la presencia del magistrado Heyden Cebada Rivas, presidente del Tribunal Superior de Justicia, la Sesión Solemne fue el marco para destacar la trayectoria de la recipiendaria de la Medalla.

Originaria de Felipe Carrillo Puerto, la profesora Jiménez Balam cuenta con una trayectoria académica y de investigación vinculada con la cultura maya, la educación intercultural, las emociones, el desarrollo comunitario y la salud desde una perspectiva cultural. Su trabajo académico ha abordado particularmente los procesos de aprendizaje y las expresiones socioculturales de las comunidades mayas.

Su trayectoria también ha contribuido al estudio y promoción de conocimientos tradicionales, así como a la formación de nuevas generaciones desde una perspectiva intercultural, fortaleciendo el vínculo entre conocimiento académico, identidad y comunidad.

“María Petrona Uicab es memoria. Deira Patricia Jiménez Balam es presente. Y las niñas y jóvenes mayas de Quintana Roo son el futuro que estamos llamadas a construir”, expresó la gobernadora Mara Lezama al exhortar a la galardona a recibir la Medalla “en nombre de tantas mujeres mayas que durante generaciones han cuidado la memoria de este pueblo”.

La Medalla al Mérito Mujer Indígena Maya “María Petrona Uicab” fue instituida por el Congreso del Estado mediante el Decreto número 219, mismo que fue leído por la diputada Silvia Dzul Sánchez, para reconocer a las mujeres indígenas mayas que se hayan distinguido por sus contribuciones a la preservación de la cultura y la identidad maya, así como al mejoramiento de las condiciones de vida de sus comunidades desde los ámbitos social, científico, económico, político y comunitario.

La medalla lleva el nombre de María Petrona Uicab, lideresa maya cuyo legado está vinculado con la defensa y resistencia de nuestro pueblo originario, convirtiéndose en un referente de la participación y liderazgo de las mujeres en la historia de Quintana Roo.

En la edición 2026 se recibieron cuatro postulaciones de mujeres originarias del municipio de Felipe Carrillo Puerto, dos presentadas de manera individual y dos por personas morales.

Ellas son: Gisely Yeraldine Can Tun, artesana textil; Angelica María Abán Uc, guardiana del Museo Comunitario Uyotoch Cecilio Chí, Mayusa Isolina González Cauich, conferencista en derechos humanos, perito intérprete bilingüe y traductoras, y la galardonada doctora Deira Patricia Jiménez Balam.

Asistieron a la Sesión Solemne la presidenta honoraria del Sistema DIF Quintana Roo, Verónica Lezama Espinosa; dignatarios y sacerdotes mayas; presidentas y presidentes municipales; el General Brigadier DEM Fidel Mondragón Rivero, comandante de la 34ª Zona Militar; el Contralmirante del Cuerpo General DEM Javier Mendoza Rosales, comandante accidental de la 10ª Zona Naval; el General Brigadier de la Guardia Nacional DEM Sergio López Acosta, coordinador estatal en Quintana Roo; la diputada federal Mildred Ávila Vera, así como magistradas y magistrados del Tribunal de Disciplina Judicial.

Con información de: https://cgc.qroo.gob.mx/

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • Octubre 2026

    Una decapitación orquestada desde la 4T

    La decapitación de la estatua del expresidente Felipe Calderón en Los Pinos no puede reducirse a una anécdota de protesta sindical ni mucho menos justificarse como un simple acto simbólico contra quien decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro en 2009. Lo ocurrido es un acto de vandalismo dentro de un recinto administrado por el Estado y, por ello, plantea una pregunta elemental: ¿cómo fue posible que un grupo de manifestantes ingresara, destruyera una escultura y se paseara con su cabeza sin que la seguridad del lugar lo impidiera?

    Los hechos están documentados. Integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas, azuzados por Jesús Ramírez Cuevas, asesor presidencial, ingresaron al Complejo Cultural Los Pinos después de manifestarse contra Calderón, quien participaba en el Foro América Libre 2026. Los inconformes encontraron la estatua en el suelo, donde permanecía desde que un árbol la derribó en 2025, y procedieron a golpearla hasta desprenderle la cabeza. Uno de los participantes incluso caminó con ella antes de arrojarla contra el piso.

    La primera responsabilidad del gobierno es por omisión. Durante más de un año permitió que una pieza perteneciente al acervo histórico de Los Pinos permaneciera abandonada en el suelo. En julio de 2025, la dirección del complejo había anunciado que sería restaurada y reinstalada; eso no ocurrió.

    La segunda responsabilidad es todavía más grave: la incapacidad o falta de voluntad de la seguridad del recinto para impedir su destrucción. Los reportes disponibles señalan que durante el vandalismo no hubo intervención policial ni del personal encargado de proteger el Centro Cultural.

    Y allí aparece el problema político.

    No existe hasta ahora evidencia pública que permita asegurar que la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó la agresión o que Jesús Ramírez instruyó al SME para destruir la estatua. Afirmarlo como hecho sin pruebas desviaría la atención de algo que sí puede exigirse al gobierno: explicar por qué permitió que ocurriera dentro de un inmueble bajo responsabilidad federal y por qué nadie protegió un bien que formaba parte del recinto.

    Porque el Estado de derecho también se defiende cuando el personaje agraviado es un adversario político.

    Felipe Calderón puede ser cuestionado por sus decisiones de gobierno; el SME tiene todo el derecho de repudiar la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, protestar contra el expresidente y exigir justicia por lo que considere agravios históricos. Lo que nadie tiene derecho a hacer es sustituir la protesta por la destrucción de bienes dentro de instalaciones públicas.

    Un gobierno democrático no puede administrar la legalidad dependiendo de quién sea la víctima. Si mañana un grupo contrario a López Obrador destruyera una estatua suya dentro de un recinto federal mientras los guardias observan pasivamente, el oficialismo reclamaría —con razón— la aplicación de la ley.

    Ese mismo principio debe valer para Calderón.

    La escena de Los Pinos es particularmente desafortunada porque convierte la intolerancia política en espectáculo: una estatua decapitada, una cabeza paseada como trofeo y una autoridad aparentemente incapaz de detener la destrucción.

    La Presidencia y la Secretaría de Cultura deberían explicar qué ocurrió, quién tenía bajo su responsabilidad la seguridad del complejo, por qué no intervino y qué consecuencias habrá.

    No hacerlo significaría enviar un mensaje peligroso: que en México existen actos de vandalismo tolerables dependiendo de contra quién se cometan.

    Y cuando el poder comienza a seleccionar qué patrimonio merece protección y qué adversario merece el abandono, lo que termina decapitado no es solamente una estatua.

    Es el principio elemental de que la ley debe aplicarse a todos por igual.