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De Cinco Estrellas. Brisas Acapulco abrirá, al 70 por ciento, a mediados de diciembre próximo. Por: Victoria González Prado Destacado

10 Nov 2023
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De Cinco Estrellas. Brisas Acapulco abrirá, al 70 por ciento, a mediados de diciembre próximo. Por: Victoria González Prado Podrás visitarla lo que resta del mes de noviembre.
  • Brisas Acapulco abrirá, al 70 por ciento, a mediados de diciembre próximo
  • La catrina más alta del mundo está en Puerto Vallarta y logró récord Guinnes 
  • Avis donará 5 por ciento del total del ingreso de las rentas para Acapulco
  • El 74º desfile del Día de Thanksgiving en Houston será el próximo jueves 23   

Con el compromiso de reactivar lo más pronto la economía y el turismo en Acapulco, Grupo Brisas anunció que su icónico resort, Las Brisas Acapulco reabrirá a mediados de diciembre próximo para empezar a recibir a los primeros turistas nacionales a este puerto del Pacífico afectado por el huracán Otis.

Antonio Cosío Pando, CEO del corporativo turístico, tuvo comunicación con el presidente Andrés Manuel López Obrador y le informó que Grupo Brisas seguirá redoblando esfuerzos con sus colaboradores para reactivar lo más pronto posible las operaciones de su emblemática propiedad ante los daños causados por este fenómeno natural. 

“Sí tuvimos daños importantes en cristales, puertas y cancelería, pero gracias a que la construcción del hotel es de concreto no tuvimos daños estructurales, lo que nos da la tranquilidad de estar listos al 70 por ciento para el 15 de diciembre y para abril próximo, al 100 por ciento”, comentó luego de la conversación que sostuvo con el titular del ejecutivo federal.

El empresario se mostró optimista con los avances que se tienen en las diferentes áreas del resort y confió en que sus 251 suites, restaurantes y demás instalaciones queden mejor que nunca con los trabajos que realizan los 250 trabajadores que laboran en la propiedad.

“Estamos comprometidos no sólo con el turismo, sino con la gente de Acapulco que necesita que los hoteles estén abiertos y operando para generar empleos, esa es nuestra principal misión”, señaló el CEO de Grupo, quien añadió que a través de su Fundación están apoyando a sus colaboradores en la reconstrucción de sus viviendas.

Si bien Las Brisas Acapulco será uno de los pocos resorts abiertos para fin de año, confió en que tendrán buena ocupación por la afluencia de personas que viajarán al puerto para esas fechas para revisar la reconstrucción de sus departamentos.

 
Antonio Cosío Pando.

 

***** Por segundo año consecutivo, Guinness World Records, otorgó a la catrina monumental de Puerto Vallarta el récord como la “Catrina más alta del mundo” al medir 28.15 metros, superando los 22.67 metros registrados el año pasado.

La Catrina se ubica en el malecón de Puerto Vallarta y fue una de las principales atracciones que enmarcaron la celebración del “Festival de muertos 2023” y que permanecerá todo el mes de noviembre para que locales y visitantes admiren.

La estructura fue realizada en poco más de tres meses de trabajo utilizando alrededor de cuatro toneladas de material y más de 700 metros de tela.

Luis Villaseñor, director general del Fideicomiso Público para la Promoción y Publicidad Turística de Puerto Vallarta aseguró: “estamos muy orgullosos por este reconocimiento que nos permite seguir posicionando a Puerto Vallarta como el destino de sol y playa más mexicano. Estas celebraciones generan mayor afluencia turística y se anteponen como antesala para el arranque de la temporada donde muchos viajeros aprovechan para visitar las cálidas playas de la perla verde del Pacífico mexicano”.

Durante el “Festival de muertos 2023” hubo 40 catrinas más que acompañaron a la Catrina más alta del mundo, altares, desfiles, exposiciones y actividades culturales y deportivas, como el UTMB World Series, donde alrededor de 2 mil atletas de alto rendimiento tuvieron oportunidad de recorrer el malecón y observar el ambiente festivo del Día de Muertos.

 
Podrás visitarla lo que resta del mes de noviembre.

 

***** Desde el 1 de noviembre y al 30 del mismo mes, la arrendadora de autos Avis donará 5 por ciento del total del ingreso de las rentas generadas en sus más de 90 sucursales a nivel nacional así lo asegura comunicado enviado que señala también que fueron testigos  de los devastadores efectos del huracán Otis en el estado de Guerrero, suceso que impactó a miles y causó daños vastos y significativos en uno de los destinos turísticos más icónicos de nuestro país.

“Acapulco ha sido parte fundamental de nuestra historia y motor de la industria turística. Su gente, sus playas, su gastronomía y su riqueza cultural se han convertido en embajadores de nuestro México. Nos mueve profundamente la situación en la que se encuentran todas las personas afectadas y las pérdidas generadas ante este desastre natural”.

Como Empresa Socialmente Responsable, continua el comunicado “sabemos que es momento de mostrar apoyo y sumar esfuerzos para que Acapulco y todas las zonas afectadas de Guerrero logren salir adelante. No será fácil, pero con la ayuda de todos, sabemos que es posible”.

Siguiendo el compromiso con los valores sobre los cuales está construida la empresa en México durante 60 años, decidieron donar 5 por ciento del monto total (antes de impuestos) de las rentas de autos generadas por los clientes en las más de 90 sucursales de Avis México.

Los fondos serán donados a través de la Fundación BBVA; y la ayuda estará destinada no solo a la asistencia inmediata para necesidades urgentes, sino también para apoyar la reconstrucción de escuelas y becas que contribuyan a que niños y jóvenes puedan continuar su educación lo antes posible.

Con este esfuerzo conjunto la empresa marca diferencia significativa y contribuye al bienestar y recuperación de las familias afectadas en Acapulco y el estado de Guerrero. 

Por último el comunicado agradece a clientes, socios, aliados y colaboradores por que juntos demuestran que la unión con propósito es capaz de superar cualquier obstáculo, contribuyendo a la recuperación y bienestar de quienes más lo necesitan en estos momentos difíciles.


Las rentas generadas durante noviembre serán para apoyar a Acapulco.

 

***** El 74º desfile anual del Día de Thanksgiving 2023 de H-E-B (patrocinador) se llevará a cabo el jueves 23 de noviembre de 2023 a partir de las 9 de la mañana en el centro de Houston.

Cabe destacar que el desfile de Acción de Gracias en Houston es uno de los más antiguos de la Unión Americana. 

Cada año, los habitantes de Houston se alinean en las calles para animar a los participantes. El desfile atravesará más de 20 calles de la ciudad y contará con elaboradas carrozas, coloridas bandas de música, globos de alto vuelo y otras entradas exclusivas de Houston.

Comunicado de la alcaldía de Houston, asegura que el alcalde Sylvester Turner   encabezará el desfile del Día de Acción de Gracias de H-E-B 2023 junto con las leyendas locales de los Rockets, Rudy T y Calvin Murphy.

 
El desfile de Acción de Gracias en Houston será el jueves 23. Foto: Richard Carson.  

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.