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De Cinco Estrellas. Pancho es el Lobby Dog de NUMU Boutique Hotel, en San Miguel de Allende. Por: Victoria González Prado Destacado

13 Nov 2023
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De Cinco Estrellas. Pancho es el Lobby Dog de NUMU Boutique Hotel, en San Miguel de Allende. Por: Victoria González Prado Pancho celebró su cumpleaños.
  • Pancho es el Lobby Dog de NUMU Boutique Hotel, en San Miguel de Allende 
  • Anna Kiseleva, presidente y Jesús Calahorra, director ejecutivo ambos de la Acotur 
  • Hoy inicia, en Aguascalientes, la celebración del 20 aniversario de Meeting Place Mexico 

Hoy en día ser hotel pet friendly es casi necesidad pues muchas personas deciden ir de vacaciones, fin de semana o escapada acompañados por sus mascotas. NUMU Boutique Hotel refuerza su compromiso y crea menú especialmente diseñado para los huéspedes peludos pensando en sus gustos y necesidades nutrimentales.

El menú lo inspiró nada menos que Pancho el simpático lobby dog que recibe a los huéspedes y que se ha convertido en sensación desde que el hotel abrió sus puertas.

Pancho, adorable bernés de la montaña, llegó a NUMU recién nacido y se acostumbró a vivir en la propiedad rodeado de apapachos y halagos de huéspedes y colaboradores convirtiéndose en parte de la familia, e incluso siendo parte importante en la inauguración oficial de la propiedad en febrero de 2023.

Con el paso de los meses, Pancho fue haciendo suyos los espacios del hotel convirtiendo al lobby en su lugar favorito y a NUMU en hotel pionero en México en contar con lobby dog para recibir a los huéspedes y acompañarlos durante sus estancias, check-in, check-out y a algunos, ¡hasta a sus habitaciones!

La presencia de Pancho ha sido tan relevante que, inspirándose en él y en todos los amiguitos que lo visitan, la chef ejecutiva del inmueble Griselda Rodríguez, creó menú especial para perrhijos incorporando ingredientes esenciales para su correcta nutrición como proteínas de origen animal, carbohidratos, grasas, así como alimentos ricos en vitaminas, calcio y fósforo.

Los platillos que componen este menú son: pancakes de avena, manzana, huevo y plátano sin gluten ni azúcares añadidas. Albóndigas de carne de res, avena, zanahoria, calabaza, espinaca y huevo sin gluten. Terrina de tocino, zanahoria, brócoli, arroz, huevo y espinaca.


Pancho celebró su cumpleaños. 

 

El menú está disponible en los restaurantes El Fogón de Enrique y el recién inaugurado Maura Mesa de Sal, para que las mascotas que los visiten se sientan tan apapachadas como los comensales y disfruten de platillos deliciosos y equilibrados. Adicional a esta nueva propuesta gastronómica, el hotel ofrece diferentes amenidades para que la estancia de los huéspedes peludos sea tan cómoda y placentera como se merecen. Y eso no es todo, quienes así lo deseen, pueden festejar el cumpleaños de sus mascotas con celebración única y especial, tal como lo hizo Pancho al cumplir su primer año con algunos de sus amiguitos de la zona.

NUMU Boutique Hotel es la primera propiedad de la marca Hyatt en la ciudad de San Miguel de Allende y la más reciente incorporación a The Unbound Collection by Hyatt. Con 44 lujosas habitaciones forma parte de la oferta turística de alto nivel del destino y es operado por Grupo Presidente, el cual administra 23 hoteles y 50 restaurantes en el territorio mexicano.

Más información o reservas: www.numuboutiquehotel.com. 


Hay variado menú para los perrhijos. 

 

***** La Asociación de Complejos Turísticos y Vacacionales (Acotur) anunció que Anna Kiseleva es la nueva presidente de la agrupación turística, considerada una de las más grandes y representativas de México.

El organismo empresarial integra a más de 100 hoteles y 44 mil 500 cuartos en el Sureste de México y 73 mil en todo el país. En comunicado el Consejo Directivo señala que en estricto apego a sus estatutos la Directora Comercial de la compañía de Mercadotecnia de Sunset World  Resorts & Vacation Experiences  y anterior vicepresidente de la asociación, asume de forma interina el cargo en sustitución de Raúl Alonzo, quien recibió dicho cargo a principios del presente año.  

El comunicado agrega: “le damos la más cordial bienvenida a Anna Kiseleva como nuestra nueva presidente. Ha demostrado un compromiso excepcional con Acotur. Su entusiasmo y participación han sido parte integral de nuestro éxito”.  

La agrupación turística también anunció la designación de Jesús Calahorra, como  nuevo director ejecutivo, quien releva en el cargo a Guillermo Muhech, quien asumirá nuevos retos profesionales.

Con estos nombramientos se busca garantizar transición ordenada y eficiente en la estructura de Acotur, que abone a la continuidad de los trabajos realizados hasta la fecha en tanto se realizan las próximas elecciones en marzo del próximo año y agradecen a Raúl Alonzo y Guillermo Muhech sus invaluables contribuciones y entusiasmo demostrado en sus respectivos encargos. 


Anna Kiseleva y Jesús Calahorra. 

 

***** Aguascalientes es sede, a partir de hoy, de la celebración de 20 años de éxito en el mercado de congreso y convenciones, decisión que subraya la creciente importancia de la entidad en el ámbito de la industria de reuniones.

Meeting Place México, con dos décadas de experiencia en la planificación y ejecución de eventos de alto nivel, es reconocida por su contribución al crecimiento de la industria de congresos y convenciones en México y elige a Aguascalientes lo que es oportunidad única para destacar las ventajas competitivas que han hecho que esa ciudad sea sede de congresos, convenciones y eventos deportivos de talla mundial.

Verónica González, directora del Buró de Congresos y Convenciones de Aguascalientes dijo: “conscientes del potencial y capacidad para ofrecer experiencias inolvidables, trabajamos incansablemente para que la ciudad sea destino atractivo para eventos de todo tipo. La elección de Aguascalientes por parte de Meeting Place Mexico para esta celebración especial, es un testimonio del éxito de sus esfuerzos”.

Así desde hoy 13 y al 16 de noviembre se espera la participación de líderes de la industria, miembros de la comunidad empresarial y profesionales de eventos de todo México y el extranjero. La reunión se llevará a cabo en espacios emblemáticos de Aguascalientes, donde además destacan tradiciones culturales y culinarias de la región.

Se estima que el valor de mercado de estos profesionales es superior a los mil millones de pesos en su conjunto, por lo que representa el número de congresos y convenciones que ellos organizan, mientras que la derrama que dejará este evento para el estado en los próximos 12 meses de 2024 será de 45 millones de pesos.

Fernando Compeán, presidente de Meeting Place Aguascalientes manifestó su beneplácito por la respuesta positiva de los organizadores de eventos para participar, descubrir y redescubrir a Aguascalientes como destino para eventos.  “Aguascalientes es sede que lo tiene todo: conectividad, proveeduría, infraestructura, haciendas, viñedos y rica cultura, incluyendo 150 profesionales de la industria turística quienes obtuvieron recientemente el Certified Meetings Specialists (CMS)”.

Cabe destacar que durante el evento se realizará la toma de protesta de la mesa directiva del Meeting Professionals International (MPI) en su nuevo capítulo MPI Bajío Occidente Mexicano, que suma a tres estados: Aguascalientes, Guanajuato y Zacatecas, el presidente es, Salvador de Anda Guzmán, director de Turismo de Reuniones del Buró de Congresos y Convenciones de Aguascalientes.


Aguascalientes sede del Meeting Place Mexico. 

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.