Contáctanos: 5546 8746
Síguenos en:
Fecha:

De Cinco Estrellas. Qatar Airways potencia sus operaciones globales con red de nueva generación. Por: Victoria González Prado Destacado

26 Nov 2025
405 veces
De Cinco Estrellas. Qatar Airways potencia sus operaciones globales con red de nueva generación. Por: Victoria González Prado Ahora con red de nueva generación.
  • Qatar Airways potencia sus operaciones globales con red de nueva generación
  • Arquitectura histórica, naturaleza e identidad, experiencia única de Casa Sauza
  • A partir de junio de 2026, podrás viajar de Puerto Vallarta a las Vegas y San Diego  

Las aerolíneas enfrentan hoy el doble desafío de manejar creciente volumen de pasajeros y operaciones digitales cada vez más complejas. Las redes heredadas dificultan mantener las estaciones internacionales conectadas, seguras y resiliente.

Para superar estas presiones, Qatar Airways, implementó la tecnología de red de área amplia definida por software (SD-WAN) de SITA en sus estaciones internacionales. Este acuerdo marca el primer despliegue a gran escala de SD-WAN para la aerolínea global realizado por SITA.

La SD-WAN reemplaza las redes rígidas tradicionales por sistema flexible, basado en software, que enruta los datos de forma inteligente a través de múltiples conexiones —incluidas MPLS, banda ancha, internet dedicado y accesos LTE/5G— eligiendo en tiempo real la mejor ruta disponible. Esto se traduce en tiempos de respuesta más rápidos, menos interrupciones y mayor resiliencia para los sistemas críticos que deben operar sin fallas en cientos de puntos alrededor del mundo.

El despliegue abarcó más de 350 estaciones internacionales y múltiples centros de datos, abordando problemas históricos de latencia y ancho de banda, y asegurando que las aplicaciones esenciales tengan siempre prioridad. Para los pasajeros, esto significa menores tiempos de espera, acceso más rápido a servicios digitales y experiencia conectada y mejorada de manera constante.

La ciberseguridad también se ve reforzada. La red gestionada incorpora múltiples capas de protección para mantener los datos sensibles seguros y las operaciones funcionando sin interrupciones. Esto incluye canales de comunicación seguros para todos los datos, controles de acceso estrictos para garantizar que solo las personas autorizadas puedan conectarse y enfoque de “confianza cero”, que verifica continuamente cada usuario y dispositivo. En conjunto, estas medidas reducen el riesgo de ciberataques y brindan a Qatar Airways la confianza de que sus operaciones globales están protegidas de extremo a extremo.

Selim Bouri, presidente para Medio Oriente y África de SITA y Suhail Kadri, director de Información (CIO) de la compañía aérea coincidieron en señalar, “la estrategia va más allá de la conectividad. “Siempre hemos estado comprometidos con la adopción de innovaciones que fortalezcan nuestras operaciones con esa visión ambas empresas    estamos construyendo red que respalda nuestras ambiciones de crecimiento y establece nuevo estándar sobre cómo las aerolíneas se conectan y operan a nivel mundial.”


Ahora con red de nueva generación. 

 

***** Es lugar que fusiona historia, tradición y paisaje, su presencia material y simbólica en el Pueblo Mágico de Tequila se articula a través de elementos arquitectónicos que conectan con el agave, la cultura local y el paso del tiempo, así es Casa Sauza, que además es símbolo de la industria tequilera. 

La joya central del complejo es la casona conocida como ‘La Quinta Sauza’ que data de 1836. Su estilo arquitectónico mantiene rasgos propios de la época, con muros de cantera, grandes arcos, patios interiores, árboles centenarios y fuentes que brindan sentido de calma y monumentalidad al conjunto.

Esta casona más que simple espacio, es testigo del desarrollo de la bebida que hoy es emblema de México, y su estructura arquitectónica sirve de fondo a los procesos culturales que la rodean. Tal fusión refuerza la identidad del sitio y lo convierte en espacio de contemplación y patrimonio.

La arquitectura de la Quinta no se limita a la edificación, sino a entorno vegetal y los jardines tienen papel fundamental. El recorrido entre áreas verdes, fuentes y árboles vigentes desde hace más de 100 años permite experiencia sensorial en la que la edificación se conecta con la naturaleza.

Aunque la casona es antigua, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Actualmente, la visita ofrece recorridos guiados por el jardín botánico, la destilería, jardines y espacio patrimonial.

La arquitectura muestra entonces doble vida, ya que conserva rasgos históricos y al mismo tiempo funciona como escenario para la contemplación del patrimonio y para la experiencia turística del tequila como lo son: eventos, deleitar de platillos en el restaurante ‘La Cueva de don Cenobio’ y llevar suvenires de nuestra tienda. 

 
Valioso lugar que fusiona historia, tradición, paisaje y más.

 

***** A partir de junio de 2026, viajar entre Puerto Vallarta y Las Vegas y Puerto Vallarta San Diego será más accesible, directo y conveniente. Southwest Airlines operará ambas rutas sin escalas entre ambos destinos, lo que fortalecerá la conectividad turística.  

La nueva ruta Las Vegas–Puerto Vallarta se suma al crecimiento sostenido del Aeropuerto de Puerto Vallarta, que ya conecta con 54 destinos nacionales e internacionales. Con esta operación, Southwest alcanzará siete rutas directas desde Estados Unidos hacia Vallarta, incluyendo Denver, Houston, Orange County, Sacramento, Austin y Phoenix, además de la conexión San Diego–Puerto Vallarta que iniciará el 5 de marzo de 2026.

Para quienes viajan desde Puerto Vallarta hacia Las Vegas, el vuelo representa acceso más sencillo a uno de los destinos turísticos más vibrantes de Estados Unidos: espectáculos, gastronomía de talla mundial, entretenimiento, convenciones y hotelería icónica. Según Las Vegas Convention and Visitors Authority (LVCVA), la ciudad recibió más de 40 millones de visitantes en 2024, impulsada por su oferta de entretenimiento y sus grandes eventos internacionales.

Y para quienes vuelan desde Las Vegas hacia Puerto Vallarta, el destino ofrece la entrada más eficiente al Pacífico mexicano. El aeropuerto se encuentra a solo 15 minutos del centro de la ciudad y a menos de una hora de puntos clave como Punta Mita y Sayulita, lo que permite conectar de forma rápida con playas, cultura, surf, gastronomía local y experiencias naturales únicas.

La nueva ruta llega en momento clave, ya que en 2026 Estados Unidos será sede del Mundial de Futbol, evento que incrementará los flujos turísticos entre ambos países. Puerto Vallarta se convierte en opción estratégica para viajeros que deseen combinar partidos en sedes cercanas como Los Ángeles y Guadalajara, con unos días de descanso frente al mar.

El Aeropuerto de Puerto Vallarta atraviesa la mayor expansión de su historia, con una inversión superior a 9 mil 200 millones de pesos para la construcción del Nuevo Edificio Terminal. Este espacio tendrá más de 74 mil m², 15 posiciones adicionales de contacto y la certificación LEED Gold, estándar internacional en sostenibilidad y eficiencia energética.

La obra concluirá en 2027 y permitirá duplicar la capacidad operativa del aeropuerto, optimizar procesos de llegada y salida, y elevar la experiencia del pasajero, especialmente para un mercado internacional en expansión.

Al cierre de octubre de 2025, el aeropuerto movilizó 5.6 millones de pasajeros nacionales e internacionales, consolidándose como eje clave para el desarrollo turístico de la región y como la puerta de entrada más eficiente al corredor Puerto Vallarta–Riviera Nayarit.

 
De Puerto Vallarta a Las Vega y a San Diego a partir de junio de 2026

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @victoriagprado

Valora este artículo
(0 votos)

El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.