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De Cinco Estrellas. Villa Bokéh y Casa Palopó, dos hoteles boutique de lujo en Guatemala. Por: Victoria González Prado Destacado

14 Ene 2026
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De Cinco Estrellas. Villa Bokéh y Casa Palopó, dos hoteles boutique de lujo en Guatemala. Por: Victoria González Prado Villa Bokéh y Casa Palopó en Guatemala.
  • Villa Bokéh y Casa Palopó, dos hoteles boutique de lujo en Guatemala, se integran a BGRT Representaciones Turísticas
  • Las Asociaciones de Hoteles de Ciudad de México y del Valle de México, firman convenio con UNICEF
  • Civitatis anuncia a David Fernández como nuevo Head of Communications & PR
  • La I Cumbre Internacional de Comunicación y Turismo en el Pabellón del Conocimiento de Ifema Madrid 

BGRT Representaciones Turísticas sigue apostando por propuestas únicas para el viajero mexicano, y anunció que se incorporan a su portafolio: Villa Bokéh y Casa Palopó, dos exclusivos hoteles boutique de lujo en Guatemala que brindan experiencias auténticas personalizadas u con significado.

Villa Bokéh es hotel boutique de lujo ubicado en Antigua Guatemala, concebido para ofrecer experiencia íntima, exclusiva y personalizada. Su propuesta se basa en arquitectura sofisticada que se integra de forma armoniosa con la naturaleza y servicio impecable orientado a viajeros que valoran la tranquilidad el descanso y la paz.

Es ideal para escapadas familiares, viajes de pareja y eventos especiales, cultura, gastronomía, desconexión y bienestar.

Casa Palopó es hotel boutique de lujo, a orillas del lago Atitlán, en el pintoresco pueblo de Santa Catarina Palopó, lugar reconocido por su fuerte identidad cultural y vistas espectaculares.

Su diseño celebra el color, el arte y la tradición local, creando experiencia auténtica que fomenta conexión profunda con el entorno y la comunidad.

Es ideal para viajes de aventura, escapadas familiares, viajes culturales, gastronómicos y de conexión con la naturaleza.

 
Villa Bokéh y Casa Palopó en Guatemala.

 

***** Con el propósito de garantizar entornos seguros, protectores y libres de violencia para niñas, niños y adolescentes rumbo al Mundial 2026, firmaron convenio de colaboración, Fernando Carrera, representante de la UNICEF en México; Javier Puente y Alberto Albarrán, presidente de la Asociación de Hoteles de Ciudad de México y director de la misma, respectivamente y, Carlos Dopazo, presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles del Valle de México. 

El convenio firmado se llevó a cabo ante los preparativos para la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en Canadá, Estados Unidos y México; y busca aprovechar este evento de alcance global como oportunidad para promover los derechos de la infancia y el turismo responsable.  

Durante la reunión se reconoció el papel clave del convenio en el sector hotelero al recibir visitantes nacionales e internacionales y establece agenda de trabajo conjunta orientada a prevenir riesgos que afectan a la niñez y adolescencia: violencia, abuso, explotación sexual, trata, trabajo infantil y, al mismo tiempo, promover buenas prácticas de protección en los establecimientos turísticos.

“Ciudad de México, como anfitriona de la Copa Mundial, tiene una responsabilidad especial con la niñez”, destacó Fernando Carrera y agregó que, de acuerdo a la estadística y experiencia mundial, durante eventos deportivos masivos se incrementa entre 20 y 40 por ciento la violencia contra niños y adolescentes. según experiencias documentadas en: Sudáfrica, Brasil, Alemania Inglaterra y Francia.  

Con esta alianza, el sector hotelero capitalino se coloca a la vanguardia en la protección de la niñez rumbo al Mundial”, reconoció.   

En su oportunidad, Javier Puente dijo que las mil cámaras con que cuentan los 710 hoteles capitalinos se enlazarán, paulatinamente con las cámaras del C5, a fin de que queden interconectadas totalmente antes de la justa futbolera. 

“Este acuerdo con la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México demuestra que el sector hotelero puede y debe ser un aliado clave para garantizar entornos seguros para niñas, niños y adolescentes, especialmente en un contexto donde los riesgos de violencia, abuso y explotación sexual se incrementan”, aseguró Alberto Albarrán

Asimismo, dieron a conocer que el convenio incluye: capacitación y sensibilización del personal hotelero en materia de derechos de la infancia. Promoción de entornos seguros y protectores. Desarrollo de materiales informativos dirigidos a huéspedes y trabajadores del sector. Participación en campañas estratégicas de comunicación para generar conciencia sobre la importancia de proteger a niños y adolescentes.

Recordaron que la industria hotelera capitalina desde hace más de una década aplica medidas de prevención del delito, identificación de huéspedes y colaboración con autoridades, por lo que Javier Puente, agregó, “estamos integrados en un chat de actuación y de protocolos de prevención del delito, donde denunciamos cualquier situación que pudiera poner en peligro a los huéspedes y activamos nuestros protocolos”, trabajo que se realiza en coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el Consejo Ciudadano, la Secretaría de Turismo y la Policía Turística, a la que reconoció como “uno de los grandes aliados del sector”. 

Por otra parte, reiteró Alberto Albarrán, que “el sector hotelero recibió positivamente la reciente reforma a la Ley de Turismo de la Ciudad de México, que permite solicitar identificación a los acompañantes de menores de edad. Esta práctica no es nueva, llevamos más de diez años activando este tipo de protocolos y el personal de todos los hoteles está capacitado para hacerlo, ya sea cadena hotelera u hotel independiente”.   

De acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo de la CDMX, la capital del país cuenta con 63 mil cuartos distribuidos en 710 hoteles, lo que la coloca entre las diez ciudades con mayor capacidad hotelera del mundo y 90 por ciento de la oferta hotelera está representada por dos asociaciones, una de hotelería independiente con alrededor de 300 hoteles y otra del Valle de México con 350 establecimientos. Además, 75 por ciento de los inmuebles de la capital son independientes.  

En cuanto a las expectativas para el Mundial, la industria prevé picos de alta demanda, similares a los de la Fórmula 1, pero sin saturación total. “No esperamos más de 85 por ciento de ocupación durante el Mundial”, indicó Javier Puente al tomar como referencia el caso de París 1998, que con 16 partidos alcanzó ese nivel.

Al descartar la llegada masiva de millones de turistas, explicó que en el Estadio Azteca entran 85 mil personas, por lo que estimó que la mayoría de los asistentes serán locales, debido a que los mexicanos son consumidores importantes de fútbol.

Coincidieron en señalar que además de los hoteles, en la capital existen 36 mil departamentos turísticos, y muchos de ellos no cuentan con el mismo nivel de regulación y monitoreo. “La incidencia delictiva en hoteles ha bajado drásticamente en los últimos diez años; la autoridad debería poner el foco también en otros esquemas de alojamiento”.

Por último. Señalaron que este modelo de colaboración podría extenderse a otras sedes y ciudades con alta afluencia turística durante el Mundial, como Guadalajara, Monterrey, Cancún y Tijuana, con el fin de homologar criterios de prevención y protección.


Javier Puente, Fernando Carrera, Carlos Dopazo y Alberto Albarrán.

 

 

***** Civitatis anuncia la incorporación de David Fernández como nuevo Head of Communications & PR. Con este nombramiento, la compañía busca consolidar su posicionamiento de marca y fortalecer su relación con los medios y otros grupos de interés en momento clave de expansión internacional.

El nuevo responsable de comunicación reportará directamente a la dirección de la compañía y será responsable de diseñar y ejecutar la estrategia de Relaciones Públicas en los principales mercados estratégicos de Civitatis: México, Argentina, Brasil, Colombia, España, Italia y Francia. Su incorporación se produce en contexto de transición en el liderazgo de la compañía, tras el reciente nombramiento de Andrés Spitzer como nuevo CEO.

Con trayectoria profesional de más de ocho años en el ámbito de la comunicación corporativa y el sector travel tech, David Fernández se desempeñó antes en cargos de responsabilidad en compañías como Hopscotch Spain o Brand USA. Su experiencia será fundamental para coordinar la narrativa de Civitatis en sus mercados principales y para impulsar la visibilidad de la marca ante el nuevo perfil de viajero digital.

David Fernández asume este cargo con el objetivo de elevar la presencia global de la compañía: "es un privilegio liderar la comunicación de una marca que ha redefinido el sector del turismo experiencial. Mi prioridad será potenciar una estrategia innovadora que acompañe nuestro crecimiento y asegure que seguimos siendo referente indiscutible para los viajeros a nivel global".

 
David Fernández.

 

***** Organizada en alianza estratégica con la Agencia EFE, la I Cumbre Internacional de Comunicación y Turismo tendrá lugar el próximo viernes 23 de enero en el Pabellón del Conocimiento de Ifema Madrid.

El encuentro nace con el objetivo de analizar cómo la desinformación, las tensiones geopolíticas y la percepción pública afectan a la industria global, reuniendo a líderes de organismos oficiales de España, República Dominicana, Brasil y Portugal, entre otros.

Uno de los bloques más esperados de la cumbre abordará el fenómeno del turismo fobia bajo el título "Vivir del turismo o sobrevivir al turismo". Representantes de destinos que han gestionado altos niveles de saturación, como, Islas Baleares y Portugal, debatirán sobre la necesidad de comunicar de manera responsable para equilibrar los beneficios económicos con el bienestar de las comunidades locales.

Esta mesa cobra especial relevancia en el contexto actual, donde la gestión de la capacidad de carga y la sostenibilidad social se han convertido en prioridades para la marca país.

La lucha contra las noticias falsas será otro eje fundamental de la jornada. Expertos de EFE Verifica y directivos de medios como Lonely Planet analizarán el impacto de los bulos en la reputación de los destinos.

La cumbre concluirá con visión prospectiva sobre la innovación digital en la comunicación, contando con la participación de Segitur y Booking, y la intervención institucional de ONU Turismo.

 
Será el viernes 23 de enero en el Pabellón del Conocimiento de Ifema Madrid.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.