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De Cinco Estrellas. El Hotel Prince de Conti abre sus puertas en el corazón de París. Por: Victoria González Prado Destacado

04 Feb 2026
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De Cinco Estrellas. El Hotel Prince de Conti abre sus puertas en el corazón de París. Por: Victoria González Prado El Hotel Prince de Conti abre sus puertas en el corazón de París.
  • El Hotel Prince de Conti abre sus puertas en el corazón de París, presentándose como nueva dirección boutique
  • Viva e Iberia refrendar la alianza que comenzó hace tres años y medio para ampliar código compartido
  • Abre sus puertas el hotel Riu Palace Swahili, situado en la zona de Nungwi, al norte de Zanzibar 

El Hotel Prince de Conti abre sus puertas en el corazón de París, presentándose como nueva dirección boutique en el emblemático barrio de Saint-Germain-des-Prés.

Concebido como refugio sofisticado, combina el legado artístico y cultural del Gran Siglo francés con visión contemporánea. Su propuesta destaca por estética audaz, detalles teatrales, toques de naturaleza y cuidada paleta de colores, dando vida a espacio con carácter y personalidad propia, poco común en la hotelería parisina actual.

Hotel Prince de Conti nace para viajeros que buscan autenticidad, elegancia y experiencia parisina íntima en una de las ubicaciones más icónicas de la ciudad.

Siguiendo la visión que ha dado vida a hoteles emblemáticos como Grand Hôtel du Palais Royal, Hôtel Grand Powers y Plaza Tour Eiffel, las hermanas Alexandra y Julie Marang al frente de Grupo Paristory, han vuelto a unir su creatividad, compromiso y atención al detalle con el legado histórico del barrio de Saint-Germain-des-Prés para dar origen a nuevo hotel familiar bajo los más altos estándares de calidad.

La Rue Guénégaud, en Saint-Germain-des-Prés, ofrece extraordinaria forma de apreciar tranquilamente la cultura e historia parisina, entre calles empedradas, arquitectura clásica y sin fin de cafés, librerías, galerías de arte y boutiques elegantes.

Distribuidos en cinco pisos, cada espacio conforma universo propio donde la esencia original del edificio dialoga con diseño contemporáneo. Piezas a medida, estampados botánicos y sutiles con toques de color conviven con materiales de época cuidadosamente restaurados. Con solo 23 habitaciones la experiencia es íntima, tranquila y totalmente personalizada.


El Hotel Prince de Conti abre sus puertas en el corazón de París. 

 

***** Directivos de Viva e Iberia se reunieron durante la Feria Internacional de Turismo en Madrid, para refrendar la alianza que comenzó hace tres años y medio. Ambas aerolíneas firmaron acuerdo para ampliar este código compartido, facilitándole a los pasajeros adquirir vuelos personalizados, promociones exclusivas y tarifas diferenciadas para volar a través de toda la red de Grupo Iberia con un boleto de Viva.

María Jesús López Solas, directora Comercial, de Desarrollo de Red y Alianzas de Iberia comentó., “México es uno de los mercados más importantes para Iberia, ya que transportamos a más de dos mil personas diariamente entre la Ciudad de México y Madrid. Esta alianza nos permite facilitar el turismo entre Europa y América, facilitar entre ambos continentes red de destinos que les permitirán ampliar sus opciones para vacacionar y hacer negocios”.

Con esta alianza, los pasajeros podrán comprar su vuelo desde la página de Viva para viajar cómodamente desde el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México y desde Monterrey hacia Madrid, desde donde tendrán la opción de conectar cómodamente con más de 40 destinos en Europa entre los que se incluyen los 11 de España, Alemania, Reino Unido y además en Oriente Medio, Doha y Tel Aviv.

Entre las novedades anunciadas está poder acumular Puntos Doters, y utilizarlos pronto, también, en los tramos operados por Iberia. Con esto, los pasajeros podrán aprovechar los beneficios que les otorga el programa de lealtad de Viva que ha alcanzado más de 10 millones de socios. Los Doters podrán ser intercambiados por servicios adicionales para su vuelo. 

Por su parte, Javier Suárez, vicepresidente de Estrategia, Planeación y Alianzas de Viva dijo: “hoy comunicamos un nuevo avance para demostrar nuestro compromiso con Iberia y con la conectividad en México. Con el fortalecimiento de esta alianza, nuestros pasajeros podrán comprar sus boletos en Viva y no solo para volar, conocer y enamorarse de una variedad de ciudades europeas, sino que también podrán acumular Puntos Doters para más tarde poder viajar a los mejores destinos turísticos, playas y ciudades que nuestro país tiene para ofrecer”. 

El acuerdo incluye el incremento de frecuencias de Iberia a México a partir del 2 de junio, con la apertura de un vuelo directo entre Madrid y Monterrey que operará con tres frecuencias semanales. Desde esta ciudad, los clientes de Iberia podrán conectar con otros 32 nuevos destinos dentro de México gracias al nuevo acuerdo interlínea. Estos destinos se suman a los ya disponibles en conexión desde Ciudad de México, desde donde Iberia opera actualmente tres vuelos diarios a Madrid.

 
Viva e Iberia refrendan alianza.

 

***** RIU Hotels & Resorts acaba de inaugurar su nueva joya en el océano Índico: el Riu Palace Swahili, situado en la privilegiada zona de Nungwi, al norte de Zanzíbar que se convierte en la tercera propiedad de la cadena en el destino.

El establecimiento llega marcando dos importantes hitos para la compañía en la región que elevan los estándares de lujo y diversión: la introducción del exclusivo servicio Elite Club y el esperado estreno de las RIU Party, que se celebrarán cada semana en el Riu Jambo.

El inmueble cuenta con 505 habitaciones que destacan por estilo moderno y elegante. Todas las estancias han sido diseñadas para ofrecer el máximo confort y cuentan con todo el equipamiento necesario para garantizar estancia de primer nivel, en línea con los estándares de la gama Riu Palace.

El exclusivo servicio Elite Club eleva la propuesta de lujo de la cadena en la región. Esta zona cuenta con 76 habitaciones, de las cuales 52 tienen piscina privada y 24 disfrutan de las mejores vistas al mar. Los huéspedes de Elite Club disponen de beneficios Premium como el Elite Club Restaurant, su propia zona reservada en la playa con camas balinesas y acceso al Elite Club Lounge con bebidas de primeras marcas, así como zona de check-in independiente.

Con la apertura del hotel, la marca introduce las Riu Party en el destino, a las que tendrán acceso los huéspedes de los tres hoteles de la cadena en la isla. Estas celebraciones tendrán lugar cada viernes en las instalaciones del hotel Riu Jambo.

Fiel al estándar de la gama Riu Palace, el hotel ofrece el reconocido servicio Todo Incluido 24 Horas. La experiencia culinaria cuenta con el restaurante principal Karibu, además de los restaurantes de especialidades: el sofisticado Krystal de cocina fusión, el restaurante italiano Duomo, el mediterráneo Helios y el clásico Steakhouse. La oferta se completa con el puesto de comida rápida Pepe’s Food.

Cuenta también con seis bares con conceptos diferenciados y dos piscinas infinity, diseñadas visualmente para fundirse con las aguas turquesas de Nungwi. El Riu Palace Swahili ofrece completo programa de actividades y espectáculos nocturnos con música en vivo. Los amantes del bienestar disponen del Renova Spa, con piscina relax y baño de vapor.

Con esta nueva apertura, la cadena hotelera reafirma su compromiso con Zanzíbar, destino donde la cadena está presente desde el año 2018 y ofrece tres hoteles: el Palace Swahili, Palace Zanzibar y el Riu Jambo, consolidando su presencia en uno de sus destinos más potentes en el continente africano.

 
El nuevo hotel Palace Swahili.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.