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De Cinco Estrellas. ¿Te tocaron los tamales?, no pierdas la tradición y disfruta los sabores y aromas en el restaurante Chapulín. Por: Victoria González Prado Destacado

02 Feb 2026
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De Cinco Estrellas. ¿Te tocaron los tamales?, no pierdas la tradición y disfruta los sabores y aromas en el restaurante Chapulín. Por: Victoria González Prado Los tamales de Chapulín, para darle gusto al paladar.
  • ¿Te tocaron los tamales?, no pierdas la tradición y disfruta los sabores y aromas en el restaurante Chapulín
  • Eduardo Ramírez Aguilar, gobernador de Chiapas nombra a Segundo Guillén Gordillo como nuevo titular de la Secretaría de Turismo
  • San Luis Potosí es el ‘destino surrealista de México’ y la secretaria de Turismo de la entidad invita al mundo a visitarlo
  • El turismo de regeneración mental se consolida como la categoría más demandada por los viajeros en este 2026 

¿Te tocaron los tamales?, la Candelaria ya está aquí. La tradición no se puede perder y en el restaurante Chapulín, al interior del hotel Presidente Intercontinental Ciudad de México, los tamales están esperando para que los pruebes.

¡Ah!, pero son tamales ‘especiales’ y logran que tus pupilas gustativas brinquen de felicidad. Son exquisita tentación. Tan esponjosos que se deshacen en la boca y los sabores tan especiales que quieres seguir comiendo uno y otro.

Hay diferentes opciones para los amantes de los tamales, los del restaurante Chapulín, diseñados por el chef, José Luis Ronquillo, son creativos. El de    elote, clásico y tierno; verdolagas, para chuparse los dedos; chilorio, del norte del país, no puedo describir su sabor (suculentos, exquisitos, apetitosos…); el de rajas y queso asadero, fascinación y para rematar el de barbacoa, que no es mi platillo preferido, pero, este tamal estaba para “enamorar”, lo vas a adorar. Me comería unos cuantos. Fue fascinación y no estoy segura si esa palabra describe la sensación que sientes cuando los tienes en la boca.  

Claro, no podrás perderte el tamal dulce, cuando lo vi, pensé que sería demasiado dulzón para mi paladar y cuando le das la primera mordida sientes que te vas directo a las nubes, lleva toques de cajeta, pero, lo mejor son las palomitas caramelizadas que le dan sapidez sensacional, es fiesta de sabor y gustillo indescriptible. 

Tienes que probarlos o pedirlos para llevar. Están desde el 31 de enero al 8 de febrero y sin duda, son opciones que no puedes perderte y por favor, no digas ‘no me gusta esto o aquello’, porque antes tendrás que probarlos y después si quieres, hablamos.

 
Los tamales de Chapulín, para darle gusto al paladar.

 

***** El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, anunció el nombramiento de Segundo Guillén Gordillo, como nuevo titular de la Secretaría de Turismo de la entidad, a quien exhortó a conducirse con lealtad, transparencia y compromiso para fortalecer el desarrollo turístico del estado.

Guillén se desempeñaba como coordinador general ejecutivo de la dependencia y es considerado figura de confianza del gobierno chiapaneco.


Segundo Guillén Gordillo, nuevo titular de Turismo en Chiapas. 

 

***** Yolanda Josefina Cepeda Echavarría, secretaria de Turismo de San Luis Potosí, durante la Feria Internacional de Turismo se refirió a las novedades de ese destino ubicado en el corazón de México, del que dijo está listo para recibir al mundo —ya sea por el Mundial de la FIFA, por sus Pueblos Mágicos o simplemente por el deseo de vivir experiencias auténticas, seguras y profundamente mexicanas.

San Luis Potosí, dijo, es el ‘destino surrealista de México’, y estamos emocionados por compartir todo lo que hace único al estado que tiene 59 municipios, distribuidos en cuatro regiones distintas, y seis Pueblos Mágicos. Infraestructura turística sólida: amplia oferta hotelera, y un aeropuerto internacional.  

Además, se construye nuevo aeropuerto internacional en Tamuín, en la Huasteca Potosina lo que permitirá a los viajeros aterrizar directamente en una de las zonas más emblemáticas de la entidad. San Luis es famoso por sus aguas turquesa, el Sótano de las Golondrinas, el Castillo de Edward James en Xilitla, y el Museo del Honor.

Las tradiciones son también muy importantes en la entidad, destaca el Chantolo, tradición única que honra a los difuntos con ofrendas, música y gastronomía típica. En Semana Santa, se realiza la Procesión del Silencio, inspirada en la de Sevilla (España), que reúne a miles de personas en el centro histórico de la capital.

En agosto se lleva a cabo la Feria Nacional Francisco Villa, evento de un mes completo con artistas internacionales, cultura, música y, por supuesto, la gastronomía: enchiladas potosinas con guacamole y cecina, o nuestros tradicionales Chocolates Costanzo.

La entidad destaca por la ruta de los Conventos, diseñada para los amantes del arte sacro, quienes podrán visitar catedrales e iglesias emblemáticas. La ruta integra seis Pueblos Mágicos —Tierra Nueva, Santa María del Río, Xilitla, Ciudad del Maíz, Real de Catorce y Matehuala— y entre las iglesias y catedrales la del barrio de Santiago en la capital, o el histórico barrio de Tlaxcala, uno de los más antiguos y significativos de San Luis Potosí.

 
Yolanda Josefina Cepeda Echavarría, secretaria de Turismo de San Luis Potosí.

 

***** Estudio clínico presentado en Suiza revela que el turismo de regeneración mental se ha consolidado como la categoría más demandada dentro del sector salud en 2026. A diferencia del wellness de masajes y saunas, estos programas se centran en la neuro-recuperación mediante el aislamiento acústico, la dieta dopaminérgica y la terapia de naturaleza. Los viajeros buscan estancias mínimas de 14 días para reiniciar sus ritmos circadianos y limpiar el impacto del estrés digital acumulado.

Los centros de retiro han eliminado por completo la conectividad wifi y es sustituida por bibliotecas analógicas y talleres de artesanía. El uso de dispositivos móviles está restringido a zonas específicas, fomentando que los viajeros recuperen la capacidad de concentración profunda. Este enfoque radical hacia la salud cognitiva es la respuesta de la industria a la creciente crisis de agotamiento mental por la alta hiperconectividad.   

La arquitectura de estos espacios utiliza el diseño biofílico para reducir los niveles de cortisol mediante la presencia constante de agua y vegetación en el interior. Se ofrecen sesiones de meditación neuroasistida donde la tecnología se usa para monitorizar las ondas cerebrales y facilitar el acceso a estados de relajación profunda. El objetivo final es que el viajero regrese a su rutina con claridad mental renovada y nuevas herramientas de autogestión emocional.

El 30 de enero, se inauguraron tres nuevos centros de este tipo en el Pirineo español, financiados por fondos de inversión especializados en impacto social. Estos destinos se posicionan como santuarios del silencio, atrayendo a directivos y profesionales creativos que necesitan descanso total de sus capacidades. La economía del silencio es el nuevo mercado de lujo que está transformando la gestión de los espacios naturales protegidos.

Las aseguradoras de salud han comenzado a incluir estos retiros de regeneración mental en sus pólizas Premium, reconociendo su valor para prevenir enfermedades crónicas. El turismo se integra así en la cadena de salud pública, ofreciendo alternativa no farmacológica al tratamiento del estrés laboral. 

Así, la regeneración humana se convierte en motor que también regenera la economía de las zonas rurales despobladas que acogen estos santuarios. El turismo de regeneración mental es la medicina que la sociedad acelerada necesita para reencontrar su equilibrio vital. El silencio es el servicio más caro y valorado, marcando el triunfo de la salud cognitiva en la agenda del viajero moderno.

 
El turismo regenerativo ganará espacios en 2026. 

 

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • 15 ABRIL 2026
    JARDINE HUNDE EL PRESTIGIO Y LA IDENTIDAD DEL AMÉRICA
    En el fútbol, la memoria es corta, pero la exigencia es permanente. Y en un club como el Club América, la historia no sólo pesa: obliga. Por eso, lo que hoy ocurre bajo la dirección técnica de André Jardine no puede analizarse desde la nostalgia de los títulos, sino desde la realidad inmediata de un equipo que ha perdido rumbo, carácter y, sobre todo, identidad.
    El tricampeonato conseguido por Jardine no está en discusión. Es un logro histórico que lo colocó en un lugar privilegiado dentro del americanismo. Pero en el fútbol de alta competencia, los éxitos pasados no otorgan inmunidad permanente. Y lo ocurrido en el último año —con la eliminación de la CONCACAF Champions Cup y el riesgo latente de quedar fuera de la liguilla— confirma que el ciclo está agotado.
    El América de hoy no se parece al equipo dominante que impuso condiciones en la liga. Es un conjunto predecible, conservador y, por momentos, temeroso. Un equipo que ha cambiado la vocación ofensiva que lo caracterizaba por un enfoque defensivo que no sólo no le garantiza resultados, sino que además traiciona su esencia.
    Porque el América no está diseñado para especular.
    Históricamente, el club ha construido su grandeza sobre una premisa clara: ser protagonista, imponer condiciones y jugar con autoridad. El ADN del América no admite medias tintas. Y, sin embargo, bajo Jardine, ese ADN parece diluirse en planteamientos cautelosos que reducen al equipo a una versión menor de sí mismo.
    El problema no es sólo táctico. Es estructural.
    La responsabilidad no recae únicamente en el banquillo. La directiva, encabezada por Emilio Azcárraga Jean, ha mostrado una paciencia que comienza a ser contraproducente. En cualquier otro club, los resultados recientes habrían detonado una evaluación profunda. En el América, en cambio, se ha optado por la continuidad sin ajustes de fondo.
    Y esa complacencia tiene costos.
    Desde el punto de vista deportivo, el equipo ha perdido competitividad. Desde el punto de vista económico, el riesgo es evidente: un América fuera de liguilla o sin protagonismo internacional afecta ingresos, audiencia y valor de marca. Pero más allá de los números, lo que está en juego es algo más importante: la identidad de la institución.
    Permitir que el equipo transite hacia la mediocridad competitiva es, en sí mismo, una contradicción con la historia del club.
    El otro gran problema está en la plantilla.
    Los refuerzos recientes, particularmente en el frente extranjero, no han estado a la altura de las exigencias del club. Lejos de marcar diferencia, han pasado desapercibidos en momentos clave. En un equipo que aspira a ser protagonista, los extranjeros deben ser determinantes, no complementarios.
    Y hoy, simplemente, no lo son.
    El América ha perdido peso en la cancha. Ha dejado de intimidar. Ha dejado de ser ese equipo que, incluso antes de jugar, imponía condiciones. Esa pérdida de jerarquía no es casualidad; es el resultado de decisiones acumuladas que no han sido corregidas a tiempo.
    Desde luego, cambiar de técnico no es una solución mágica. Pero en el fútbol, los ciclos existen y, cuando se agotan, insistir en ellos sólo profundiza el problema. Jardine ya no transmite la intensidad ni la claridad que el equipo necesita. Su propuesta se ha vuelto previsible y su margen de maniobra parece limitado.
    El mensaje del vestidor también importa. Y cuando un grupo percibe que el liderazgo se desgasta, el rendimiento colectivo inevitablemente se resiente.
    Por eso, la discusión no debe centrarse en si Jardine merece o no reconocimiento por lo logrado. Eso ya está en la historia. La discusión es si hoy tiene la capacidad de revertir la inercia negativa del equipo. Y la evidencia reciente sugiere que no.
    El América no puede darse el lujo de esperar a que la crisis se profundice.
    La exigencia de su historia obliga a tomar decisiones a tiempo. Decisiones que no siempre son cómodas, pero sí necesarias. Mantener un proyecto agotado por inercia o gratitud es una forma de renunciar a la competitividad.
    Y ese no es el sello del América.
    La salida de Jardine, junto con una revisión profunda de su cuerpo técnico y de la plantilla, no debe verse como un acto de ruptura, sino como un proceso de renovación. El club necesita recuperar su esencia, su agresividad, su ambición.
    Necesita volver a ser el América.
    Porque en este club, los títulos no se celebran eternamente; se defienden todos los días. Y cuando el equipo deja de hacerlo, la responsabilidad de corregir el rumbo recae en quienes toman las decisiones.
    Hoy, más que nunca, el América necesita menos complacencia y más carácter.
    Porque la grandeza no se administra.
    Se exige.