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De Cinco Estrellas. La cocina del chef José Luis Ronquillo la invaden los chefs, Ángel Vázquez, David Fuentes y Omar Domínguez. Por: Victoria González Prado Destacado

24 Ago 2026
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De Cinco Estrellas. La cocina del chef José Luis Ronquillo la invaden los chefs, Ángel Vázquez, David Fuentes y Omar Domínguez. Por: Victoria González Prado Los chefs José Luis Ronquillo, Ángel Vázquez, David Fuentes y Omar Domínguez.
  • La cocina del chef José Luis Ronquillo la invaden los chefs, Ángel Vázquez, David Fuentes y Omar Domínguez y dan muestra de los famosos chiles en nogada
  • Ourense, España, tendrá el primer hotel de cinco estrellas ahora que abra sus puertas el balneario proyectado en Campo da Feira 

¿Tienes antojo de chiles? Pues ya llegaron y la tan esperada temporada de los chiles en nogada ya está aquí en Ciudad de México, procedentes de Puebla, donde nacieron.

Lo mejor de todo es que están para chuparse los dedos porque son de los pocos platillos que tienen larga historia y tradición.

¿Se te complica ir a Puebla a degustarlos? No te preocupes ahora el restaurante Chapulín, al interior del Hotel Presidente InterContinental Ciudad de México, en Polanco, reunió a tres chefs bajo la denominación: “Los grandes del chile en nogada” y los tres siguen al pie de la letra la receta con los ingredientes tradicionales, pero dan a su platillo sazón particular.  

Los chefs son: Ángel Vázquez de Intro Restaurante / Augurio Comedor.   David Fuentes de El Mural de los Poblanos y Omar Domínguez de la Cocina de Los Ángeles.

Tú decides cuál quieres saborear. Yo, probaría los tres para degustarlos bocado a bocado. Son totalmente diferentes aun siguiendo la receta original. Es muy fácil, desde el pasado 19 y hasta el 30 de agosto: estará el chef Ángel Vázquez. Del 31 de agosto al 13 de septiembre, el chef David Fuentes y del 14 al 27 de septiembre, el chef Omar Domínguez

Los tres, ocuparán la cocina del chef ejecutivo del restaurante, José Luis Ronquillo, para preparar la versión tradicional y original con el sazón y toque especial de cada uno. 

Tuve la fortuna de catar las tres versiones y debo decir, convencida, que todos están de rechupete. Sin duda alguna, harán que tu paladar tenga sensación de profundo placer y satisfacción. No podrás resistirte a ninguno. Así que ve preparando el cielo de la boca para que los puedas saborear. 

Dato curioso sobre el chile en nogada y que casi todos sabemos es que su disponibilidad depende de la naturaleza, ya que ingredientes clave como la nuez de Castilla y la granada solo se cosechan una vez al año, limitando su venta entre julio y octubre. Además, la nogada auténtica debe ser completamente blanca; si se ve café, significa que no se le retiró bien la piel a la nuez.

Pero no solo eso, las monjas agustinas del Convento de Santa Mónica en Puebla elaboraron el picadillo del chile en nogada con frutas locales   de los valles poblanos: manzana panochera, pequeña, de textura firme y sabor ligeramente acidito y dulce. Durazno criollo, pequeño, de aroma intenso y hueso pegado a la pulpa y, plátano macho, aporta cuerpo y el toque almidonado tradicional al guisado de carne mixta (res y cerdo), además de frutos secos como pasas y almendras.

 
Los chefs José Luis Ronquillo, Ángel Vázquez, David Fuentes y Omar Domínguez.

 

San Andrés Calpan y zonas circundantes a las faldas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl son las zonas geográficas donde se dan las variedades criollas y de temporada son frutos endémicos o adaptados al suelo volcánico de la región que maduran únicamente entre los meses de julio y agosto, coincidiendo con la cosecha de la nuez de Castilla y la granada

Cuentan que los chiles en nogada fueron creados en agosto de 1821 por las monjas agustinas de las que ya les hablé. Ellas, inventaron el platillo para celebrar la Independencia de México y el santo de Agustín de Iturbide, usando los colores del Ejército Trigarente: verde, blanco y rojo.

Hoy hay muchas recetas de este emblemático platillo con rellenos de toda clase de ingredientes. Sin embargo, los originales datan de tiempos del virreinato y son los que seguimos disfrutando.

Hay cientos de versiones y escritos que hacen referencia a un chile relleno similar a lo que hoy en día conocemos como Chile en Nogada. De esas versiones diferentes está la del escritor Artemio de Valle Arizpe que dice que en el ejército trigarente existían tres soldados cuyas prometidas vivían en Puebla, ellas, emocionadas por la independencia y el regreso de sus enamorados decidieron crear ese platillo para festejas.

Otros investigadores e historiadores comentan que antes de la intendencia ya existía el llamado Chile de Postre. Estaba hecho con chile poblano capeado, relleno de frutos de temporada como: durazno criollo, manzana panochera, pera de leche y plátano, y era servido con salsa de nuez hecha a base de leche. Era un postre que, dicen, fue modificado hasta llegar a incluir la carne de res y cerdo. 

Esa es la historia, la realidad está desde el pasado 19 de agosto en el restaurante Chapulín del Presidente InterContinental Ciudad de México. Puedes combinarlos, como lo hicimos nosotros con vino alemán para el primer chile en nogada del Chef Ángel Vázquez. Para el segundo, preparado por el chef David Fuentes, vino blanco mexicano y para el tercero, del chef Omar Domínguez, cava español.

También puedes disfrutarlos con cerveza Chapulín, con mezcal o maridaje recomendado por el equipo de sommeliers. No te los pierdas, te van a gustar.

 
Los chiles en nogada los degustamos, más pequeños, y de izquierda a derecha la preparación de Ángel Vázquez, David Fuentes y Omar Domínguez combinados con vinos: alemán, mexicano y cava español. 

 

***** Ourense, España, tendrá el primer hotel de cinco estrellas ahora que abra sus puertas el balneario proyectado en Campo da Feira. El inicio de obras está previsto para enero del próximo año, 2027. 

El proyecto se planteaba originalmente como cuatro estrellas, pero los promotores han elevado su clasificación, convirtiéndolo en el primer establecimiento de máxima categoría de la ciudad orensana.

El proyecto proponía 42 habitaciones, zonas de tratamientos termales y un restaurante. Se ubicará cerca de dos de las principales fuentes termales de la zona. A Chavasquerira y O Tinteiro.

La provincia de Ourense es la única de Galicia que no cuenta actualmente con hotel de cinco estrellas. A Coruña cuenta con cuatro, Pontevedra con tres y Lugo con uno. 

También Ourense es gran desconocida dentro del circuito de visitantes por Galiciaque suele apartarla de sus rutas. ¡No saben lo que se pierden! Ciudad llena de vida, con casco histórico repleto de callejuelas y plazas mágicas y el río Miño, que es atravesado por uno de los puentes más increíbles del país. Vas a comprobar que hay mucho que hacer y ver en Ourense capital.

Y por si su legado histórico fuera poco, Ourense cuenta con un as único en la manga, sus increíbles termas de agua caliente, ya usadas 2000 años atrás por los romanos. Centros de agua terapéutica donde relajarse y disfrutar, distribuidos por toda la capital y en su mayoría gratuitos. ¡Qué no se te olvide esta ciudad en tu recorrido!  

Además, O Ribeiro, también en Ourense tendrá tres nuevos alojamientos turísticos de la mano del empresario austriaco Oliver Werner. Tras intentar en vano construir hotel en Madrid, puso sus esfuerzos en habilitar casa de turismo rural en Lebosende, Leiro; conjunto de cabañas en Berán, en el mismo municipio y ampliar la casa solariega de Esposende en Ribadavia.

 
Oliver Werner.

 

El emprendedor Werner, asegura que “entre el impulso de la producción vinícola y el auge del turismo rural, estimo gran crecimiento a esta comarca”.

El primero de sus negocios será su propia casa, en Lebosende, obra que empezará en tres meses al reformar la vivienda principal a la que añadirá en los terrenos de ambos lados dos casas prefabricadas ara contar con seis departamentos turísticos.

El segundo proyecto arrancará en máximo ocho meses en el núbleo de Berán, en terreno de alrededor de 20 mil metros cuadrados. En este caso, prevé construir conjunto de cabañas que constan de una habitación con baño y pequeña cocina.

Por último, planea optimizar el rendimiento de la casa solariega de Esposende que actualmente cuenta con 11 habitaciones, pero los elevados gastos complican su gestión. Oliver proyecta comprar el terreno contiguo de 10 mil metros cuadrados para llegar a 34 camas dobles. 

Todos los proyectos serán sostenibles, palabra que como él mismo confiesa, ahora está en boca de todos, pero ya sabe cómo hacerla realidad. “Los trabajadores tendrán opción de vivir en los alojamientos en las mismas condiciones que los huéspedes, porqué espero que los negocios tengan un impacto local”.

 
As Burgas, agua hirviendo que brota del subsuelo. De los atractivos de Ourense.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.