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De Cinco Estrellas. El Santuario celebra México con noche de gastronomía, música y tradición frente al lago de Valle Bravo. Por: Victoria González Prado Destacado

26 Ago 2026
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De Cinco Estrellas. El Santuario celebra México con noche de gastronomía, música y tradición frente al lago de Valle Bravo. Por: Victoria González Prado El Santuario, en Valle de Bravo, celebra Noche Mexicana.
  • El Santuario celebra México con noche de gastronomía, música y tradición frente al lago de Valle Bravo
  • Festival El Cielo, en Santiago Nuevo León, celebra 10 años de éxitos en ese pueblo mágico 

Con motivo de las fiestas patrias, El Santuario Valle de Bravo se prepara para recibir visitantes en noche llena de sabor, tradición y orgullo mexicano con la esperada Cena Mexicana, que se llevará a cabo el próximo 15 de septiembre a partir de las 19:00 horas.

La celebración será experiencia pensada para disfrutar y compartir, en ambiente especial que reunirá algunos de los elementos más representativos de la cultura mexicana.

Los asistentes podrán deleitarse con buffet de cocina mexicana acompañado de la presentación de ballet folclórico y mariachi, creando el escenario perfecto para celebrar una de las fechas más importantes de nuestro país.

Como parte de la velada, también se ofrecerá coctel de bienvenida, mientras que el momento culminante llegará con espectáculo de fuegos artificiales pirotécnicos, que iluminará la noche para celebrar el orgullo y la riqueza de las tradiciones mexicanas.  

La cena mexicana tendrá costo de mil 865 pesos por adulto y 750 pesos para niños, e incluye el servicio de alimentos, que van desde delicioso pozole y pancita de res hasta los típicos antojitos mexicanos como: huaraches, sopes, quesadillas, tostadas y tacos de canasta con variedad de guisados, sin olvidar nuestros ricos postres mexicanos inigualables a nivel mundial: churros, buñuelos, dulce de calabaza, etcétera. Las bebidas tendrán costo adicional.

Con esta celebración, El Santuario invita a vivir noche diferente para conmemorar las fiestas patrias, enmarcada por la gastronomía, la música y las tradiciones que hacen de México país único, en uno de los entornos más emblemáticos y representativos de México como es Valle de Bravo.

 
El Santuario, en Valle de Bravo, celebra Noche Mexicana.

 

***** Alrededor de 50 mil personas visitarán el Festival Cielo Mágico, en el pueblo mágico de Santiago en Nuevo León, donde se espera derrama económica de aproximadamente 3.5 millones de pesos. 

Cabe destacar que en esta edición el festival llega a su décimo aniversario del 23 al 25 de octubre y para dar a conocer los pormenores del festejo se reunieron en el Hotel Presidente InterContinental Ciudad de México Maricarmen Martínez Villarreal, secretaria de Turismo de Nuevo León; Marcela Cantú Mena, directora de la Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV) de Monterrey; Daniela Garza, directora de DGD Creativos y del Festival Cielo Mágico y Carlos Javier Ávila Pedraza, director general de Gestión Social de Destinos de la Secretaría de Turismo federal.

Durante la conferencia de prensa se refrendó el papel de Cielo Mágico como experiencia que impulsa el turismo y la convivencia en Nuevo León. De las actividades a realizarse se contará con la celebración del Día de Muertos y la Fiesta de Halloween, que, aunque no tiene nada que ver una con otra, es importante se conozcan ambas, ya que en el norte del país la celebración se enfoca en Halloween. 

La titular de Turismo de la entidad comentó: “contamos con 66 vuelos directos nacionales e internacionales desde Asia, Europa, Centro América, Latinoamérica y Estados Unidos”. 

De igual forma indicó: “Cielo Mágico es un festival que trasciende por su responsabilidad social en el que destacamos el programa ‘Ser Turista’ en el que niños del DIF municipal disfrutarán de las experiencias que ofrece el festival al abrir las puertas a la fiesta a todos los niños que viven en ese centro.”  

Con el Sello de Turismo Sostenible, dijo Maricarmen Martínez Villarreal, se impulsan prácticas que cuidan el entorno y fortalecen al sector y aseguró: “somos líderes en sustentabilidad y responsabilidad social”.

Desde sus inicios, el festival ha buscado que la experiencia --a lo largo de estos diez años--, incorporé acciones que invitan a disfrutar de manera más consciente y responsable, promoviendo el cuidado del entorno y generando espacios para hablar de sostenibilidad. 

El compromiso continúa a través de pláticas, talleres y distintas iniciativas de sostenibilidad que buscan acercar estos temas a los asistentes de manera sencilla y cercana, aprovechando el entorno natural de Santiago como parte fundamental de la experiencia.  

Tamaulipas será el estado Invitado y llevará al festival muestra de la riqueza y diversidad que caracterizan a la entidad, mostrando su gastronomía, artesanías, cultura y tradiciones, Tamaulipas compartirá con los visitantes parte de su identidad.  

 
Marcela Cantú Mena, Maricarmen Martínez Villarreal, Daniela Garza y Carlos Javier Ávila Pedraza.

 

Santiago, Nuevo León, uno de los destinos turísticos más representativos del estado está rodeado de montañas, paisajes y riqueza cultural han acompañado la historia del festival desde sus inicios y vuelven a convertirse en el entorno ideal para la experiencia que invita a salir de la rutina, disfrutar la naturaleza y compartir momentos en familia o con amigos

Recordaron que en 2016 comenzó el sueño: crear en Santiago espacio capaz de reunir a familias, amigos y visitantes para vivir experiencia extraordinaria. El sueño se convirtió en celebración que forma parte de la agenda turística de Nuevo León y que, año tras año, invita a miles de personas a volver a mirar hacia arriba.

La directora de la OCV, aseguró que “con este tipo de eventos se busca fortalecer la promoción de Nuevo León como un destino capaz de albergar grandes eventos, resultado del trabajo coordinado con la Secretaría de Turismo, así como de los organizadores de Cielo Mágico para impulsar la llegada de visitantes y sobre todo fortalecer la actividad turística del estado, traduciendo esto en cuartos noches y derrama turística”.

Así, durante tres días, Cielo Mágico reunirá 50 globos aerostáticos que llenarán de color el cielo de Santiago, siempre que el tiempo lo permita y con pilotos certificados. Los asistentes podrán disfrutar del inflado y despegue al amanecer, vuelos cautivos, espectáculos al atardecer y el tradicional show de luces mágicas, uno de los momentos más esperados del festival.

La música también será protagonista y para la celebración se contará con Bacilos, Mau y Ricky y De Parranda entre los artistas confirmados, además de otras presentaciones musicales y artísticas.  

En el festival habrá juegos mecánicos, zona Wellness, talleres de arte, Circo, La Granja, además de distintos espacios pensados para disfrutar el festival a lo largo del día.

Como parte de las novedades se presentará ‘Ilumina’, experiencia inmersiva traída desde Burning Man que transforma la energía, emoción y conexión de las personas en luz, color y sonido. A través de la participación colectiva, ‘Ilumina’ cobra vida y convierte al público en parte de la experiencia, creando momentos en los que arte, tecnología y conexión se encuentran.

La cocina tradicional norteña e internacional no puede faltar y en el Boulevard Gastronómico, habrá foodtrucks y restaurantes disponibles para quienes busquen deleitar el paladar. En el Mercadito, propuestas de emprendedores, artesanos y marcas locales, mientras que el Corredor del Buen Beber será espacio para disfrutar entre amigos con distintas propuestas de bebidas.

Para quienes buscan vivir el festival de forma diferente, Cielo Mágico tiene Zona VIP y Camping, con opciones para disfrutar desde ubicación privilegiada o pasar la noche rodeado de naturaleza y despertar frente al espectáculo de los globos.  

Santiago fue el primer Pueblo Mágico de la entidad. Está ubicado a unos 40 minutos de Monterrey, famoso por sus paisajes de la Sierra Madre, arquitectura colonial y ambiente tranquilo. Está entre el icónico Cerro de la Silla y el Parque Nacional Cumbres de Monterrey, además del festival puedes disfrutar numerosos atractivos entre los que destacan: la cascada Cola de Caballo, salto de agua rodeado de áreas verdes donde puedes pasar a caballo o caminando.

La presa de la Boca: ideal para comer mariscos, andar en lancha o disfrutar la vista desde el mirador. La plaza principal y Parroquia de Santiago Apóstol: templo que data de 1745 rodeado de calles empedradas, casas antiguas y neverías tradicionales. Y de los deportes extremos puedes hacer cañonismo en el famoso cañón de Matacanes. 

Para entrar al festival aquí los costos por persona: viernes por la noche desde 280 pesos; sábado por la mañana desde 270 pesos; sábado día completo: desde 500 pesos; domingo por la mañana desde 270 pesos; domingo día completo desde 500 pesos. La zona VIP desde 650 pesos hasta mil 250 pesos este incluye fast pass, vista preferencial del globodromo, espacio único frente al escenario y estacionamiento.

 
Santiago, pueblo mágico de Nuevo León en el décimo aniversario del Festival Cielo Mágico.

 

“El ángel de la fama tiene sus alas hechas de papel... periódico”

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Twitter: @victoriagprado

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El apunte del director

  • Agosto 2026

    NO A LA CENSURA

    La libertad de expresión y el derecho a la información no son concesiones graciosas del gobierno ni privilegios de periodistas, concesionarios, conductores o propietarios de medios. Son derechos fundamentales de los ciudadanos y pilares indispensables de cualquier régimen que pretenda llamarse democrático.

    Por eso, desde todos los frentes debemos decir con absoluta claridad: no a la censura.

    El debate sobre los derechos de las audiencias puede parecer, en principio, una discusión técnica relacionada con las obligaciones de los medios electrónicos y las facultades regulatorias del Estado. No lo es. Cuando desde el poder se pretende establecer criterios sobre cómo deben presentarse los contenidos, diferenciar información de opinión o determinar qué puede considerarse adecuado, equilibrado o veraz, aparece inevitablemente una pregunta: ¿quién vigila al vigilante?

    Porque una cosa es defender legítimamente los derechos de las audiencias —recibir información plural, distinguir publicidad de contenidos informativos, proteger a niñas, niños y adolescentes o contar con mecanismos de réplica— y otra muy diferente abrir la puerta para que una autoridad administrativa termine convertida en árbitro de la verdad.

    La Constitución protege la libre manifestación de las ideas y el derecho a buscar, recibir y difundir información. Bajo ninguna circunstancia la defensa de las audiencias debe convertirse en el caballo de Troya para imponer controles editoriales, inhibir opiniones críticas o generar mecanismos de autocensura entre periodistas y medios de comunicación.

    La libertad de expresión también protege las opiniones incómodas, las investigaciones que molestan al poder y las preguntas que los funcionarios preferirían no responder.

    Si el oficialismo pretende elevar el estándar de responsabilidad de los medios de comunicación, debería comenzar por casa.

    Todos los días, desde las conferencias matutinas del gobierno federal, se utiliza una formidable plataforma de comunicación financiada con recursos públicos. Desde allí se informa, se fija agenda, se responde a cuestionamientos y se construye la narrativa gubernamental. Pero también se descalifica a críticos, periodistas, empresarios, organizaciones civiles y adversarios políticos.

    Las conferencias gubernamentales no son espacios privados ni programas partidistas. Son ejercicios oficiales de comunicación pública y, precisamente por ello, deberían encontrarse entre los primeros obligados moral y políticamente a respetar el derecho ciudadano a recibir información verificable, completa y diferenciada de la propaganda.

    Si se exige rigor a una televisora o radiodifusora, el mismo principio tendría que aplicarse a quien habla desde un atril oficial.

    Si se demanda distinguir claramente entre información y opinión, habría que preguntarse cuántas veces en las mañaneras se mezclan datos oficiales con apreciaciones políticas, acusaciones, interpretaciones partidistas y señalamientos contra terceros.

    Si se reclama información veraz a los medios, el gobierno tendría que asumir exactamente la misma responsabilidad cuando presenta cifras, estadísticas o versiones de acontecimientos que después pueden ser confrontadas con información pública.

    Y si verdaderamente se pretende proteger a las audiencias, entonces habría que comenzar por reconocer que los millones de ciudadanos que diariamente reciben información desde Palacio Nacional también son audiencia y poseen exactamente los mismos derechos.

    No puede existir un derecho de las audiencias para los medios privados y otro para la comunicación gubernamental.

    Tampoco puede existir una verdad oficial certificada por el Estado.

    La historia latinoamericana está llena de gobiernos que comenzaron hablando de democratizar la comunicación, combatir abusos mediáticos o garantizar información responsable y terminaron construyendo instrumentos para presionar económicamente, sancionar administrativamente o silenciar políticamente a las voces incómodas.

    México no puede recorrer ese camino.

    Los excesos de los medios deben combatirse con derecho de réplica, códigos de ética, defensorías de audiencias, transparencia y mecanismos jurídicos claramente delimitados. Las falsedades deben confrontarse con hechos. Los abusos deben someterse a la ley. Pero las opiniones no pueden quedar sujetas al criterio político de funcionarios o burócratas.

    Mucho menos cuando el propio gobierno es uno de los principales actores de la disputa pública.

    La libertad de expresión pierde sentido si solamente protege a quienes coinciden con el poder. Su verdadera importancia aparece cuando garantiza el derecho a cuestionarlo.

    Por eso resulta indispensable que periodistas, medios, organizaciones civiles, universidades, especialistas y ciudadanos permanezcan atentos ante cualquier disposición que pueda transformarse en una herramienta de control editorial.

    Defender la libertad de expresión no significa defender los errores, excesos o intereses de los medios. Significa defender el derecho de los ciudadanos a escuchar todas las voces y decidir por sí mismos en quién creer.

    La democracia necesita mejores medios, pero también necesita mejores gobiernos y una comunicación pública sometida al mismo escrutinio que pretende imponer a los demás.

    Si desde el poder quieren hablar seriamente del derecho de las audiencias, adelante.

    Pero que empiecen por casa.

    Que transparenten, documenten y sustenten lo que se afirma desde las tribunas oficiales. Que respeten la crítica. Que respondan las preguntas incómodas. Que distingan información pública de propaganda política.

    Y, sobre todo, que entiendan algo elemental: El gobierno no es propietario de la verdad ni puede convertirse en censor de quienes lo cuestionan.

    Frente a cualquier intento de controlar la información, venga de donde venga, la respuesta de una sociedad democrática debe ser inequívoca:

    No a la censura. Sí a la libertad de expresión. Sí al derecho de los ciudadanos a estar informados.